| 7/19/2001 12:00:00 AM

Vietnam: sembrar café para salir de pobres

Vietnam: sembrar café para salir de pobres
El surgimiento de una caficultura de gran tamaño en Vietnam parece un ejemplo de libro de texto de teoría del caos, donde hechos que ocurren en un lugar del mundo crean impactos gigantescos e inesperados en otro extremo del planeta.



Vietnam ha sido siempre un país pobre y las sucesivas guerras en los décadas del 50, 60 y 70 dejaron una herencia de pobreza aún mayor. No es de extrañar que los países occidentales que participaron en estas guerras, Estados Unidos y Francia, fueran también promotores de una idea en los años 80: sembrar café en Vietnam como medio para elevar el nivel de vida de la población. Junto con Alemania y con apoyo del Banco Mundial, planearon y financiaron este proceso.



Aunque Vietnam es comunista, la política del gobierno adoptó algunos instrumentos del capitalismo para estimular el cultivo. Las pequeñas fincas familiares son propietarias de sus cultivos de café, se han cedido derechos de uso de la tierra a los cultivadores y se ha establecido un sistema de crédito al productor. Hay, además, una política de inversión extranjera destinada a atraer capital y tecnología para el sector cafetero.



Los resultados están a la vista, pues Vietnam ha alcanzado una producción de más de 14 millones de sacos. Es una caficultura joven y de alta productividad, con un rendimiento de 3 a 4 toneladas por hectárea (mientras que en Colombia este rendimiento es menor a 2). Lo más preocupante, desde el punto de vista de Colombia, es que su evolución avanza a gran velocidad.



El gobierno de Vietnam tiene planes para elevar la calidad, reducir costos y penetrar mercados en los que no ha actuado hasta ahora, como el de los cafés arábigos. Las metas incluyen el desarrollo de 100.000 hectáreas en arábigos y esperan exportar 2,5 millones de sacos a la vuelta de pocos años. También están trabajando para desarrollar una presencia en cafés gourmets y especializados.



El proyecto caficultor de Vietnam, creado para contribuir a la solución de la pobreza en ese país, ha sido un éxito. Sin embargo, también ayudó a deprimir los precios mundiales y ha hecho más difícil la supervivencia de más de 20 millones de familias que viven de la caficultura en 50 países de América, Asia y Africa. Habrá que preguntarles a los impulsores de la idea qué se les ocurre ahora para ayudar a este otro grupo.
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