| 9/15/2000 12:00:00 AM

Un modelo para la paz

Un modelo para la paz
Más allá de ser una buena opción de contratación, de mejorar los índices de productividad y de los ingresos de los asociados, las cooperativas de trabajo asociado se han convertido en un modelo de desarrollo de paz. En zonas rojas como el Magdalena Medio, exactamente en el sur del Cesar, el modelo ha resultado ser un motor de desarrollo y de paz para la región. En otros lugares ha sido el antídoto perfecto para combatir el sindicalismo mal orientado, que se había apropiado de empresas dedicadas al cultivo de palma africana. Los mejores ejemplos son, en el primer caso, Indupalma, la más grande del sector, y en el segundo Unipalma, filial de Unilever.



Hace siete años, Unipalma decidió que tenía que resolver el problema que le generaban unos sindicatos que frenaban la productividad de la empresa e implicaban altos costos.



En esta búsqueda, un día Fernando Africano, superintendente de plantación de la compañía, propuso crear organizaciones de trabajo asociado y se empezó a implementar el modelo. "Primero fueron pocas, pero en este momento son unas 200 personas organizadas en 5 cooperativas de trabajo asociado. Una de ellas ya factura $500 millones en servicios, y otra es dueña de un supermercado que factura entre $2 y $3 millones diarios", comenta Africano. Pero si bien esto resulta increíble, lo mejor es que dirigentes de los grupos sindicales han cambiado su mentalidad, para hacer parte de este movimiento cooperativo. Por su parte, en la convención colectiva de 1995, Indupalma logró que el sindicato aprobara que el 50% de la mano de obra que requería la empresa pudiera ser contratada con cooperativas. Desde finales de ese año comenzaron a funcionar las cooperativas en Indupalma, una empresa que estaba al borde de la liquidación y que hoy no solo es viable sino que es la primera en su sector. Pasó de vender $9.569 millones en el 95, a $29.867 millones el año pasado, y todo esto gracias al aumento en la productividad, pues mientras que en el 95 el total de fruto procesado no pasaba de las 89.499 toneladas, el año pasado la producción llegó a las 166.959 toneladas.



La presión que ejercían la guerrilla, los paramilitares y los sindicalistas sobre los habitantes de la región es cosa del pasado. Para Rubén Darío Lizarralde, gerente general de Indupalma, estos son los resultados del cambio de mentalidad que se ha dado en los habitantes de la región gracias a las cooperativas.



Pero lo más satisfactorio es ver cómo la aspiración de las personas en la región ha cambiado. Antes el mayor logro de una persona de la región era trabajar en Indupalma, hoy es ser empresarios. Es el caso de la cooperativa de niños Los Pitufos, que está trabajando para tener los fondos suficientes para poder ir a la universidad. Estos niños están tramitando un préstamo con Indupalma para comprar un tractor, ponerlo a producir y así tener los recursos para sus estudios, comenta Lizarralde.



Tanto Indupalma como Unipalma tienen toda la confianza puesta en el modelo. Saben que el desarrollo de cultivos de palma africana bajo este esquema de cooperativas de trabajo asociado puede ser una buena salida para el país. Por esta razón, las dos compañías, en alianza con el gobierno, están buscando la forma de que estas cooperativas puedan llegar a ser dueñas de sus propios cultivos y así brindar una nueva oportunidad a más personas.
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