| 5/21/1999 12:00:00 AM

Si no está fresco, no sirve

Si no está fresco, no sirve
En Bimbo, la logística es mucho más que una función de apoyo. Los inversionistas mexicanos tuvieron total claridad respecto a que lo suyo no era simplemente vender pan: tenía que ser pan empacado y fresco. Todos los trabajadores saben que el cumplimiento de los planes de logística es esencial para tener los atributos básicos del producto, que son los que el consumidor está demandando. Su excelente sistema de distribución y una acertada estrategia de penetración son los pilares de su rápido crecimiento. Durante el primer año de operaciones en Colombia, Bimbo vendió más de $26.000 millones mientras que en 1998 sobrepasó los $48.000 millones en ventas.



La necesidad de mantener máxima eficiencia en la distribución domina todo el trabajo de la organización.



La fábrica produce más de 60 toneladas diarias de pan y pastelitos cuyas características no permiten que se manejen inventarios ni se realicen preventas. Pero quizá su mayor aporte al sector ha sido empujar el consumo de pan de molde, un producto que tenía baja acogida por la preferencia hacia el pan horneado en pequeñas panaderías.



Bimbo ha generado todo un movimiento de inversiones y nuevas actividades dentro de una industria que se encontraba bastante anquilosada en términos de variedad de productos y eficiencia. El trabajo con 30 referencias distintas en las categorías de pan y productos dulces la hace competidora de 3 compañías nacionales y varias decenas de pequeñas industrias regionales.



Hernando Ospina, gerente de distribución de la multinacional, es el responsable de coordinar todas las tareas relacionadas con el proceso logístico. Este ingeniero mecánico de la Universidad de los Andes, con posgrados en administración y finanzas, había sido director logístico de Kapitol antes de entrar a Bimbo. Para manejar los métodos de la empresa debió hacer un entrenamiento en México antes de la iniciación de las operaciones.



El trabajo de logística en Bimbo se basa en dos flujos permanentes y continuos, explica Ospina: el de información del cliente hasta el proveedor de insumos; y el de producto, desde el proveedor de insumos hasta el cliente. Ambos alimentan un sistema estimador de demanda que recoge información histórica de ventas en cada uno de los centros de distribución, cada una de las rutas y cada cliente visitado.



La producción se planea con 2 semanas de anticipación. Una semana antes del día de despacho, se hacen ajustes con base en los datos de promociones, pedidos especiales, festivos o actividades de impulso. Por último, 32 horas antes de realizar la producción se pasa un reporte con información sobre producto no vendido, producto vendido y devoluciones para ajustar la orden. La estimación es la base para el trabajo de la fábrica. Se planea en detalle la asignación de todos los recursos que participan en los planes de producción, desde los turnos de las personas hasta la distribución de los vehículos con sus ocupantes y la secuencia de despachos. Desde la fábrica, el producto es enviado hasta 7 centros regionales, cuya ubicación geográfica se determinó con base en la cercanía al cliente. La empresa trabaja con una flotilla de 35 vehículos. Bimbo realiza más de 100.000 visitas mensuales. El compromiso de Bimbo con la frescura de su producto es total. En varias oportunidades, ha contratado vuelos charter para enviar pedidos a ciudades bloqueadas por paros o problemas de inseguridad.
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