| 2/21/2003 12:00:00 AM

Pensar para mañana, actuar desde hoy

Mauricio Perfetti.
Juan Luis era un volcán de ideas, pero había algunos temas que lo obsesionaban particularmente. El primero de todos era la generación de empleo. Su discurso en los Consejos Regionales de Empleo era el de generar y generar y generar empleo y, sobre todo, lograr el compromiso de cada uno de los actores regionales para poner en marcha la reforma laboral. Su pregunta era: "Alcalde, gobernador, gremio, empresario: ¿cuál es su compromiso en la generación de empleo?". El mismo había calculado cifras sobre cuántos empleos se tenían que generar en cada departamento para alcanzar la meta global.

Su segunda obsesión era la protección social. Juan Luis tenía claro que (i) la fusión de los ministerios de Trabajo y Salud no podía ser la sumatoria de las funciones previas, sino un Ministerio que respondiera a la realidad de la protección social en Colombia (falencias, dispersión de programas y actores, falta de coordinación, etc.); (ii) el Ministerio tenía que ser capaz de apoyar a los más desvalidos para enfrentar los diversos riesgos, no solo económicos, sino también de ciclo de vida, de salud y sociales; (iii) el Ministerio no actuaría únicamente para períodos de crisis (como la red de protección social del gobierno anterior), pues entendía que la mayor volatilidad del ingreso que ha traído la globalización es un tema permanente; (iv) el Ministerio combinaría estrategias, no solo para ayudar a la superación de los hechos adversos, sino también para reducir los riesgos que enfrenta la población (como lo dijo en la última semana de su vida, "hay que pensar en el mañana, actuando hoy; y no pensar en el hoy, para actuar en el mañana)"; (v) la protección social es un concepto más amplio que el de seguridad social y, por tanto, el aseguramiento (pensiones, salud, salud ocupacional, sistema de cesantías, subsidio familiar) debe manejarse de manera unificada desde el Estado (regulación, etc.).

Dentro de la protección social y dentro de las funciones del Ministerio, Juan Luis quería dar énfasis a aspectos como la certificación de calidad a las entidades que prestan servicios de protección social, como IPS, hospitales (ESE) y ancianatos, hogares comunitarios, etc. Quería dar énfasis a la salud pública como bien público, realzando la prevención. Pretendía promover políticas y estrategias para evitar que los más pobres desacumularan activos durante períodos de crisis, y para estimular la acumulación en el auge. Quería un Ministerio de Protección Social fuerte en la promoción, no solo de empleo, sino también de formas alternativas de trabajo, que involucrara nuevas formas de relación entre capital y trabajo, trabajadores independientes y creadores de nuevas empresas.

Juan Luis entendió, además, dos hechos fundamentales. Uno, que sin empleo es muy difícil generar una verdadera protección social. Y dos, que la pregunta planteada por el Presidente de la República en el seminario sobre crecimiento económico realizado hace unos días en Cartagena (organizado por el Banco Mundial y Fedesarrollo), acerca de cómo hacer compatibles las medidas económicas necesarias para la estabilización macro con las demandas sociales y políticas, estaba respondida en gran medida con la creación del Ministerio de Protección Social.

Su muerte es una gran pérdida para el país. Esperamos que su legado se mantenga y que el país logre lo que por unos días fugaces pareció posible: las grandes transformaciones en la forma de hacer política social que la hagan más eficaz, eficiente y equitativa.
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