| 5/16/2003 12:00:00 AM

Organización Ardila Lülle

Organización Ardila Lülle
En 1999 el endeudamiento de la Organización Ardila Lülle llegaba a US$1.000 millones, en momentos en que los ingresos del grupo se habían reducido drásticamente por la recesión económica. Esta conjugación de factores llevó al grupo a la crisis más aguda de su historia, de la cual ya está empezando a salir.

Hoy el endeudamiento de la organización está en la mitad de esa época (US$550 millones), y las empresas del grupo han aumentado su flujo de caja. El ebitda de la organización (ganancias antes de impuestos, depreciaciones y amortizaciones) está en $730.000 millones, cuando en 2000 era prácticamente la mitad.

Esta labor de saneamiento financiero fue posible, gracias a la reestructuración de su deuda con la banca, y en la cual la venta de Leona a Bavaria, que se completó el año pasado, fue clave.

En octubre de 2000, Ardila vendió el 44,5% de Leona a Bavaria, y el año pasado el porcentaje restante.

Con la venta de Leona, se le quitó una deuda contingente a Postobón por US$220 millones, que estaba respaldando créditos de la cervecería, y se hizo una reprogramación de la deuda directa de la compañía de gaseosas que asciende a US$350 millones.

Este año será muy importante, porque va a tener que hacer grandes pagos de deuda. En el caso de Postobón, el compromiso es por $120.000 millones y en RCN por $24.000 millones, unos US$ 41,3 millones y US$8,3 millones, respectivamente. Precisamente, el año pasado, RCN hizo una emisión de bonos por $30.000 millones estructurados con base en la pauta futura de Postobón, que le han ayudado a cumplir sus obligaciones. Incauca, por su parte, está lanzando una emisión de bonos por $80.000 millones para prepagar deuda, con cargo a las ventas futuras de azúcar a Postobón.

Para la Organización, poder liberar a Postobón de la carga que había asumido con Leona ha sido estratégico, ya que esa empresa es la bandera del grupo y la que está en el negocio que da mayor liquidez. Además, a la compañía se le dio un nuevo aire con la renovación de la alianza estratégica con Pepsi, y con el "remozamiento" de las marcas Pepsi y Postobón en el país.

La dinámica que había entre Leona y Postobón hizo que esta última tuviera que dedicar recursos no solo financieros, sino humanos, a sacar adelante el proyecto de la cervecería. Esta situación fue aprovechada por Coca Cola para ganar terreno en el mercado de las gaseosa. Esta situación empezó a cambiar desde 2002, y se espera que la compañía, con todos los recursos dedicados a su actividad, mantenga una fuerte competencia para quitarle más puntos de mercado a Coca Cola.

El lastre que sigue arrastrando la Organización es Coltejer, que tuvo que entrar a ley 550 de reestructuración económica. Sin embargo, el dinamismo que se ve en el sector, a raíz de las preferencias arancelarias que otorgó Estados Unidos a las confecciones colombianas, le da un panorama optimista a esta textilera.

La decisión del grupo es terminar de sanear las finanzas, antes de crecer la operación. A futuro, piensa concentrar el crecimiento en el país y en el mercado regional. La gran incertidumbre en el mercado es cómo definirá la Organización la transición generacional.
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