| 7/19/2007 12:00:00 AM

Nos quedamos sin tierra

La falta de suelos de expansión urbana encarece los precios de la construcción.

Nos quedamos sin tierra
En 2004, el Conpes estimaba que en las cinco principales ciudades del país el suelo autorizado para ser urbanizable solo alcanzaría para seis años. Identificaba las situaciones más serias de escasez de tierras en Medellín, Bucaramanga y Barranquilla. La predicción, comenzó a mostrar que puede ser cierta.

"En Bogotá, la vivienda de menos de setenta salarios mínimos se está marchitando por la escasez de tierra. En este sentido es muy importante que se implemente lo dispuesto en el Plan de Desarrollo, que propone la adquisición del suelo por parte del Estado. Sin embargo, creo que el papel del estado debe ser el de promotor y de normatividad, y deben ser los fondos inmobiliarios los que adquieran la tierra. No hay que olvidar que son las normas las que le dan el valor al suelo", Beatriz Uribe, presidenta, Camacol.

La falta de suelo de expansión urbana para uso residencial favorece la especulación. "El mercado de la tierra es el que más nos preocupa porque perdió todas las proporciones", se queja Andrés Arango de Ospinas y Compañía. Por eso se requiere que se pongan pronto en marcha los programas de choque para incorporar nuevas áreas edificables a las ciudades.
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