| 12/9/2002 12:00:00 AM

Las oportunidades de Kyoto

Las oportunidades de Kyoto
La preocupación por los altos índices de contaminación producto de los gases con efecto invernadero (GEI) y su impacto en el calentamiento del planeta --que va desde la pérdida de cosechas hasta el avance de los mares sobre las costas y el cambio en el clima global-- llevó a la firma de una Convención Marco sobre Cambio Climático en la Cumbre de Río de 1992. Con base en ella, en 1997 el Protocolo de Kyoto estableció un compromiso entre los países signatarios para reducir, en el período 2008-2012, las emisiones de los países industrializados en un 5,2% frente a los niveles de 1990.



El tratado entra en vigor una vez que el 55% de los países industrializados ratifique el Protocolo de Kyoto. Ya ha sido ratificado por los países de la Unión Europea y Japón, pero falta el jugador más importante, Estados Unidos. Sin embargo, la expectativa actual es que con o sin la participación de Estados Unidos, el Protocolo tiene altas probabilidades de ser ratificado el próximo año.



La entrada en vigor del Protocolo de Kyoto abre enormes posibilidades para negocios ambientales. La reducción de emisiones por parte de los países desarrollados se puede hacer por tres mecanismos: reducción interna (que es muy difícil y costosa), programas de reducción entre países industrializados, y la compra de certificados de reducción de emisiones a países en vía de desarrollo.



La venta de certificados se puede canalizar por fondos multilaterales, como el Fondo Prototipo del Carbono, operado por el Banco Mundial. Esta entidad ya tiene otros dos fondos: el Fondo Comunitario de Carbono (CCF, por sus siglas en inglés), que trabajará proyectos con alto impacto en la comunidad, asociados a la reducción de GEI; y el Fondo de Biocarbono, para proyectos forestales que ayuden a la fijación de gases efecto invernadero. Entre los 3 fondos, el Banco Mundial tiene US$400 millones en recursos.



El 10 de junio pasado, la Comunidad Andina de Fomento (CAF) firmó un convenio con el gobierno de los Países Bajos por cerca de US$40 millones para la compra de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en países de América Latina y el Caribe. La CAF se ha convertido en un jugador muy importante en este medio y ofrece una oportunidad extraordinaria para que las empresas colombianas entren al mercado de reducción de emisiones.



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