| 7/16/1999 12:00:00 AM

Las lecciones del fútbol

Las lecciones del fútbol






Las lecciones del fútbol

La historia del fútbol deja varias enseñanzas. En la década de los 50, el fútbol colombiano tuvo una edad de oro, con un brillo que dependió de jugadores europeos de renombre. En 1962, Colombia logró clasificar en el Mundial de Chile y alcanzó el recordado empate 4-4 con Rusia. Después de ese triunfo, el fútbol entró en una etapa de "recesión" hasta los años 80. ¿La razón? Colombia estuvo demasiado tiempo con el fútbol prestado, los equipos que se llamaban profesionales eran verdaderamente amateur y la transferencia de conocimientos fue muy limitada. Cualquier jugador o entrenador del Cono Sur nos descrestaba. Faltaba dar un paso más allá, había que generar un fútbol local, era necesario desarrollar tecnología propia, tener mejores jugadores, mejores directores y mejores equipos. El fútbol logró avanzar en esa etapa desde los años 80, pero la economía no. Y ahí hay una gran primera lección. Colombia se quedó en la mitad del proceso de transferencia de tecnología y no pudo salir a los mercados internacionales con una tecnología de talla mundial.



Maturana y Marroquín descubrieron que era necesario dejar que el talento local se desarrollara y que era definitivo adquirir una técnica y un estilo propios en el campo de juego. El progreso fue en ascenso hasta el 94, cuando nos creímos campeones mundiales. No sólo en el fútbol, sino en la economía. El triunfalismo temprano se acompañó de exceso de gasto e indisciplina generalizada. El narcotráfico penetró casi todos los equipos. La economía y el fútbol entraron en una burbuja que obnubiló a los dirigentes para construir en tecnología, en educación, en infraestructura, en mejores reglas de juego para que mejores jugadores, entrenadores y equipos le dieran al país tiempos mejores. La derrota en el Mundial del 94 en Estados Unidos desinfló la burbuja, que condujo a un sentimiento generalizado de derrota e impotencia. El síndrome de perdedores se apoderó del país.



La agenda oficial



El Gobierno lanzó una estrategia de competitividad y productividad con tres ejes: las exportaciones, la promoción de clusters o zonas especializadas que encadenan industrias y el Fondo Nacional de Productividad.



*El Gobierno apunta a una política comercial en la que se cumplan los acuerdos y se aprovechen las ventajas que otorga el sistema de la Organización Mundial del Comercio. El Gobierno mantiene una misión permanente en Ginebra para estos efectos.



*La promoción de los clusters es otro de los puntales de la política. El cluster es el agrupamiento de industrias que tienen sinergias entre sí para lograr la integración de todos los procesos. Los clusters son locales y se cree que son una herramienta clave de competitividad. Medellín, por ejemplo, es un cluster del sector textil y de confecciones.



Se tratará de promover la conformación de clusters que tengan ventajas comparativas, que sean definitivos en el desarrollo de una región y cuyos productos tengan mercado externo con potencial.



*La tercera estrategia es el Fondo Nacional de Productividad. El fondo dispondrá inicialmente de recursos por cerca de $50.000 millones para fomentar la competitividad empresarial. Las empresas podrán acceder a los recursos para iniciar planes de mejoramiento, nuevos procesos y nuevas tecnologías con enfoque exportador.

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