| 10/13/2000 12:00:00 AM

La quijotada empresarial

La quijotada empresarial
La odisea de Carlos Ronderos para poner en marcha World Star Páez, una ensambladora de vehículos utilitarios, es casi de novela. Después de pasar por cuatro ministerios, la Dian y la Corporación Regional del Cauca para las aprobaciones ambientales, Ronderos recibió una comunicación del Ministerio de Gobierno: la empresa tenía que negociar con la comunidad negra de la zona y citar las respectivas audiencias públicas. Cuando logró todos los trámites de rigor, hizo la primera importación de los moldes de los carros. Por un error de quien enviaba desde California, el paquete no estaba a nombre de la empresa World Star Páez sino que solo aparecía la dirección. Conclusión: la importación nunca se pudo legalizar por una "extraña" norma del Código Aduanero. La firma necesitaba la presencia de un técnico yugoslavo. La visa se demoró más de un mes porque "coincidencialmente" el técnico era homónimo de un terrorista internacional. "Era como si se llamara Pablo Escobar en Colombia. Lo incomprensible es que tuvimos el proceso paralizado durante ese mes", dice Ronderos. "Crear empresa implica un desgaste absurdo. Nuestras leyes parten de la mala fe del empresario y la burocracia siempre actúa para obstaculizar y no para facilitar".
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