| 7/12/2002 12:00:00 AM

"La falta de confianza es la gran debilidad"

"La falta de confianza es la gran debilidad"
Dinero habló con Sebastián Edwards sobre la volatilidad y la desconfianza que dominan los mercados internacionales y sobre las perspectivas económicas de Colombia y la región. Edwards es un reconocido economista experto en América Latina, profesor de la Universidad de California en Los Angeles (UCLA) y columnista de The Wall Street Journal. Sostiene que Colombia debería retomar la agenda de reformas estructurales y confía que el nuevo equipo esté a la altura del desafío.



Hay una contradicción entre la caída del mercado de valores en Estados Unidos y los indicadores positivos de actividad económica que han salido en los últimos días. ¿Qué se puede esperar para la economía de Estados Unidos en el segundo semestre de 2002?



La economía de Estados Unidos sigue recuperándose. Lentamente, pero recuperándose al fin. Las cifras disponibles indican un crecimiento del 6,1% del PIB durante el primer trimestre y aumentos significativos en construcción, materiales y tecnología. Esto sugiere que la recesión está quedando atrás. Pero la economía aún tiene puntos vulnerables, incluyendo los sucesivos escándalos corporativos que están afectando la confianza de inversores y consumidores. Lo interesante --porque es un hecho relativamente novedoso-- es que si bien los promedios bursátiles han caído fuertemente, cerca de la mitad de todas las acciones transadas en la Bolsa de Nueva York han experimentado alzas durante el año en curso. Esto indica que hay oportunidades. El desafío es encontrarlas.



¿Qué está pasando con los capitales que están saliendo del mercado de valores? ¿Se están quedando en Estados Unidos o adónde están yendo?



El tema es más amplio que el mercado de valores. Hay indicadores que sugieren que habrá una caída del flujo de capitales internacionales hacia Estados Unidos. Durante los últimos tres años ha habido una situación muy anómala, en la cual Estados Unidos ha absorbido cerca de US$500.000 millones de capitales por año. Esto es curioso, porque uno esperaría que el país más rico del mundo fuera un exportador, y no un importador de capitales. Mi predicción es que durante los próximos dos años el flujo de capitales hacia Estados Unidos disminuirá hasta unos US$250.000 millones por año. Esto liberará una suma similar hacia el resto del mundo. Me parece que los grandes beneficiados serán Asia y Europa del Este. Algo irá a América Latina, pero solo a los países con las mejores perspectivas.



¿Cuál es la perspectiva del dólar frente al euro y el yen en los próximos 12 meses? ¿Qué impacto tendría sobre las monedas de América Latina?



El menor flujo de capitales hacia Estados Unidos tendrá, justamente, un impacto sobre el valor del dólar, que tenderá a depreciarse. Esto ya se está viendo con respecto al euro, que se está moviendo a la paridad con el dólar, lo cual es bueno para la economía mundial en la medida en que suavizará el ciclo económico internacional. El yen, por su lado, ha querido fortalecerse, en parte como reflejo de mejores perspectivas en Japón. Esto es preocupante, porque puede matar la recuperación en ese país.



En principio, todo esto tiene un impacto más bien menor en América Latina. Hoy, la mayoría de los países mantiene flexibilidad cambiaria. Una preocupación potencial, sin embargo, es que la Reserva Federal reaccione ante un debilitamiento "exagerado" del dólar, aumentando las tasas de interés. Si bien esto es posible, lo veo lejano.



Brasil, a pesar de haber realizado las reformas estructurales que pedían los mercados, está en una crisis. ¿Cuál es la lección que ofrece para la región?



En cierta medida, lo de Brasil es una paradoja. Hay consenso en que la administración de Fernando Henrique Cardoso ha actuado en forma eficiente y bastante ejemplar. Sin embargo, y a pesar de este buen desempeño, desde hace bastante tiempo la economía brasileña exhibe ciertas vulnerabilidades. Nombro solo cinco: una deuda pública elevada, en exceso del 55% del PIB; una deuda pública con un alto porcentaje expresado en dólares; tasas de interés muy elevadas; un déficit externo de casi US$23.000 millones; y, por último, requerimientos de financiamiento externo del orden de US$75.000 millones en los próximos 12 meses.



Si bien las "vulnerabilidades" pueden ser fácilmente manejadas por un equipo económico de titanes, como el actual, la situación podría complicarse bajo un nuevo gobierno. La economía brasileña no podría resistir una aventura populista. Por esto, Lula tiene que hacer, ahora mismo, un gesto que asegure que, de ser electo, no cometerá locuras. Tiene que convencer al público de que, en caso de llegar al poder, será como el presidente chileno Ricardo Lagos --socialista moderno y respetuoso de los mercados--, y no como el venezolano Hugo Chávez --populista nostálgico y amante de las confrontaciones--.



Colombia tiene una tarea de reformas estructurales pendientes y se esperaba que, haciéndolas, la confianza y la inversión retornarían. Dada la actual desconfianza que domina los mercados, ¿qué le podría pasar a Colombia? ¿Podría sufrir una crisis similar a la de Argentina?



Colombia no es Argentina ni lo será jamás. El gabinete que ha nombrado el presidente electo Alvaro Uribe ha sorprendido muy gratamente, y creo que le dará un gran impulso a la modernidad colombiana. A aquellos de nosotros que queremos entrañablemente al país y hemos seguido su desarrollo, no nos cabe duda de que hay una necesidad de terminar las reformas comenzadas hace unos 12 años. Yo espero que la nueva administración pueda terminar el "revolcón" de la economía, que quedó paralizado desde la oscura época del "apagón.
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