| 11/29/2002 12:00:00 AM

Hay que subirse a las cadenas

Hay que subirse a las cadenas
La globalización desata fuerzas de extraordinario dinamismo, que pueden cambiar las características básicas de una industria en el mundo con enorme rapidez. Países que estaban cómodamente afianzados en ciertos sectores industriales durante décadas han sido desplazados por otros, ubicados en extremos diferentes del planeta, lo cual ha obligado al cierre de fábricas y se ha traducido en la pérdida de importantes fuentes de ingresos.



Este dinamismo trae consecuencias positivas y negativas. Es evidente que ningún país ni ninguna industria tienen asegurada su presencia en el mercado, pues todos son susceptibles de ser derrotados en la competencia. La cara positiva de este fenómeno es que ningún país de bajos ingresos está condenado a permanecer en ese estado. Si hace las apuestas correctas, la dinámica de la globalización le permite moverse rápidamente hacia lugares destacados en el concierto empresarial. Los ejemplos de las industrias de confecciones y automóviles ilustran esta alta movilidad.



En confecciones, en 1985, los principales proveedores de Estados Unidos y Europa eran Hong Kong (22,7%) e Italia (18,5%). Actualmente, ninguno de ellos representa más del 10%. La participación de estos países se redujo drásticamente para dar paso a México (14%) y Honduras (6%), para Estados Unidos, y China y Turquía, para Europa. Con el cambio de tendencias en la industria de confecciones, en la cual los ciclos de la moda son cada vez más cortos, los distribuidores en los países desarrollados necesitan desarrollar relaciones más estrechas con los proveedores. Estas razones y las preferencias arancelarias otorgadas mediante acuerdos comerciales llevan a que la industria proveedora a Estados Unidos se haya desplazado hacia México y Centroamérica.



En el caso de los automóviles, el exceso de capacidad instalada en el mundo lleva a un proceso de fusiones y adquisiciones de las grandes marcas. El número de modelos y el de plantas se reduce, para aprovechar mejor las economías de escala. Los países que se benefician de esta tendencia, pues se van a quedar con la mayoría de las plantas de producción, son aquellos con mercados domésticos grandes y que, además, han firmado acuerdos comerciales que les garantizan acceso a otros mercados de gran tamaño. Esto explica que México haya sido uno de los más importantes ganadores en la industria en los últimos años, al punto de que hoy tiene más del 12% de las importaciones de automóviles hechas por Estados Unidos, mientras que en 1985 tenía solo el 0,4%.



Moraleja para los empresarios: la estrategia de negocios de largo plazo tiene que basarse en un claro entendimiento de la dinámica global de las cadenas productivas a las cuales pertenecen. Las confecciones colombianas lo entendieron así, y hoy aspiran a ganar un lugar de privilegio en el mercado de Estados Unidos, porque se prepararon con tiempo para participar en la cadena de ese sector en el mercado objetivo y estuvieron listas cuando apareció la ventaja arancelaria representada por el Atpa. Esta visión de largo plazo debería ser imitada por otros sectores.



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