| 3/7/2003 12:00:00 AM

Hacia una mejor educación

Hacia una mejor educación
El nuevo modelo de educación busca crear sinergias entre el sector público y el privado con el propósito de permitir un desarrollo equitativo y brindar mayores oportunidades a niños y jóvenes de clases marginadas. Con esta concepción, en 1999 se introdujo la figura de colegios en concesión en la que se les otorga a entidades privadas la administración de colegios públicos del distrito. Hoy, más de 23.000 niños de Bogotá se benefician de este sistema y cerca de 9 entidades privadas participan en él.

En medio del caos de localidades como Bosa y Usme, sorprenden impresionantes colegios con una infraestructura que muchos colegios privados envidiarían. "Hemos logrado crear un sentido de pertenencia en los niños por su institución", afirma Enrique Rivera, jefe del departamento de educación contratada de Cafam. Esta caja de compensación, que hoy administra 4 colegios públicos, ha convertido estas instituciones en un modelo para comunidades enteras, gracias a un trabajo concienzudo en el que se ha puesto un énfasis especial en el desarrollo socioafectivo de los niños. En tan solo 3 años, los alumnos del colegio Cafam La Esperanza han mejorado sistemáticamente en las pruebas de Estado.

Esta positiva experiencia se viene repitiendo en otros colegios concesionados. La Alianza Educativa, que conforman colegios como Nogales, Nueva Granada, San Carlos y la Universidad de Los Andes, tiene bajo su administración 5 colegios del distrito y sirve una población de casi 5.000 niños de estratos socioeconómicos 1 y 2. "Nuestro propósito es que los alumnos de estas instituciones salgan altamente calificados académicamente para que puedan ingresar a la universidad", afirma Leopoldo González, director general de la Alianza. El año pasado, la Alianza colocó a cerca de 30 niños en la universidad, de los cuales 7 entraron becados a la Universidad de los Andes.

Hoy, después de tres años de la puesta en funcionamiento de la concesión de los colegios, los resultados son alentadores. A pesar de que aún es apresurado medirlos por medio de los resultados en las pruebas, pues aún están tratando de nivelar a todos sus estudiantes, la realidad es que los estudiantes de barrios marginados están teniendo acceso a educación y métodos pedagógicos de primera. En total, hay 23 colegios concesionados, administrados por entidades como Comfenalco, la Fundación Educativa Don Bosco, Cafam, Colsubsidio y la Alianza Educativa, entre otros.

El reto para los concesionarios ha sido grande. Además de intentar implementar sus modelos pedagógicos, estas instituciones han tenido que hacerles ajustes importantes a esos modelos para acoplarse a su nuevo entorno. El trabajo con la comunidad se ha vuelto una pieza fundamental en este proceso. La Alianza Educativa, por ejemplo, viene trabajando en talleres de comunicación, artes y oficios, alfabetización y profundización en áreas básicas del conocimiento para los padres de familia. Así mismo, los colegios concesionados han puesto especial énfasis en la calidad de los docentes. Actualmente, el colegio Cafam La Esperanza, por ejemplo, tiene a 9 profesores cursando programas de posgrado.

La experiencia, al final, ha sido positiva. Aunque aún es apresurado hablar de resultados tangibles, este nuevo modelo está desarrollando oportunidades que antes ni siquiera eran una opción, y creando un tejido social que puede convertirse en motor de cambio y esperanza para estas comunidades.
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