| 7/2/1999 12:00:00 AM

Escenario 1: El gobierno sigue igual

Escenario 1: El gobierno sigue igual
Escenario 1: El gobierno sigue igual

Una vez superado el susto de junio, el gobierno se queda tranquilo anunciando los ajustes, pero se engolosina con ellos y en el momento de actuar se distrae y vuelve a perder el rumbo.



Los mercados se darían cuenta una vez más de que se les dio una historia sin respaldo y reaccionarían con fuerza contra Colombia, limitándole el acceso al crédito. El resultado sería una nuevo ataque a la tasa de cambio. Muy probablemente, el Banco trataría de contenerlo con un alto costo en términos de reservas internacionales y de tasas de interés. No sólo el crecimiento económico se desplomaría en 1999 (-2%) y en el 2000 (-3%), sino que se podría perder lo que se invirtió en la reestructuración del sector financiero y empresarial. A este escenario, le asignamos una probabilidad del 25%.



Escenario 2: Vuelve y juega el gradualismo



El gobierno opta por un enfoque gradualista. El Ministro de Hacienda hace la tarea, reduce el gasto público como lo prometió y presenta ante el Congreso el paquete que busca sostenibilidad de las finanzas públicas.



El Congreso es determinante. Si apoya el plan, el nerviosismo sobre Colombia se reduciría en los mercados internacionales y la tasa de cambio podría encontrar su equilibrio en la parte alta de la nueva banda. La inversión extranjera podría comenzar a fluir de nuevo, gradualmente. Habría reactivación a partir del año 2000, logrando en ese año un crecimiento económico de por lo menos un 2%. La confianza renovada permitiría estabilidad en la tasa de cambio y en la tasa de interés.



Pero si el Congreso no aporta, la situación podría ponerse difícil. Sería el mismo escebnario anterior. El escenario en el que el Congreso asume sus responsabilidades y toma las decisiones que le corresponden tiene una probabilidad de 50%.



Escenario 3: El gobierno recibe ayuda externa



Hay otro escenario en el que pocos piensan, pero que tiene el mayor potencial para llevarnos a una senda de crecimiento vigoroso. El gobierno acelera el ajuste, ganándose la confianza externa y alcanzando una situación económica despejada en los dos últimos años de su administración, mientras se desarrolla la parte crítica del proceso de negociación de la paz.



La condición para acelerar el ajuste, aparte de la habilidad política para convencer al partido Liberal y al Congreso de que una economía en crecimiento también les conviene a ellos, es que el gobierno reciba capital externo para financiarlo, por ejemplo, por medio del FMI o, como lo propone Guillermo Calvo (página 102), por medio del G7. El capital externo volvería al país y en este caso también se lograría estabilidad en la tasa de cambio y la tasa de interés. El crecimiento económico en un escenario como éste sería de -1% en el 99 y de 3% en el 2000 y, ante todo, aseguraría la entrada en una senda de crecimiento de largo plazo. Un escenario como éste tiene una probabilidad de 25%.
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