| 11/9/2007 12:00:00 AM

Empresas Polar, estrategia y estilo.

Responsable con su entorno social y comprometido con su empresa, con sus colaboradores y con su país. Así es el magnate venezolano.

Empresas Polar, estrategia y estilo.
Estrategia

El grupo Polar, dirigido por Lorenzo Mendoza, tiene tres negocios. La franquicia de Pepsi, Alimentos Polar y Cervecería Polar. En alimentos, Polar tiene 17 plantas en Venezuela y tres en Colombia. En Venezuela tiene una red de distribución con más de 45.000 puntos de venta, casi 1.000 unidades de distribución, 75 depósitos y 27 compañías distribuidoras. En Colombia posee una red de distribución con casi 70.000 puntos de venta y 59 distribuidoras. Con una capacidad total de producción que alcanza los 2,1 millones de toneladas métricas anuales. Produce cereales, saldas, vinagres, alimentos congelados, helados, margarinas, quesos de untar, enlatados, bebidas infantiles, mermeladas, alimentos para animales y artículos de limpieza.

A pesar de tener un abanico tan amplio de productos, la principal fortaleza de Polar es el mercadeo y su sistema de distribución. "Nos queremos concentrar en bebidas y alimentos", dice su presidente, Lorenzo Mendoza. El plan estratégico del grupo pretende aprovechar las sinergias que se consiguen por el hecho de tener materias primas comunes e información común, en especial en inteligencia de mercados. El segundo eje del plan es la innovación de productos; el tercero el eje internacional, en el que programa expansiones hacia Colombia, México, Centroamérica y el Caribe. El cuarto eje es el de responsabilidad social, un asunto que tienen en sus estatutos desde 1941.

Estilo

Lorenzo Mendoza, graduado de la escuela de negocios de MIT y miembro del consejo asesor de esa universidad, saluda efusivamente y por el nombre a sus colaboradores cercanos y conoce la labor de muchos de los 24.000 empleados del grupo. Esto en parte lo consigue con reuniones que hace en cada una de las plantas de las empresas. Allí se reúne con todos para escuchar de primera mano las opiniones de todos los trabajadores. "Me pueden preguntar lo que quieran, me pueden insultar, me pueden decir lo que sea. Aquí se vale todo. Todo el mundo tiene el mismo nivel de información y es tratado de la misma manera".

"El cambio interno más importante que hice tiene que ver con mi estilo de comunicación. Creo en una comunicación abierta. No hay ningún secreto en la organización. La organización tiene que transmitir sus inquietudes".

"Creo fielmente que la única manera de liderar una compañía es por el conocimiento que se tiene de la materia que uno está tratando -eso no tiene sustituto- y modelar los valores y los principios de la empresa. El principio básico es modelar con ejemplo".

"La estructura formal es necesaria para que no haya anarquía, pero el 99% de los procesos se hace por las redes informales. La estructura que promovemos es la de influencia por liderazgo; la de personas que pueden atravesar la organización con conocimiento y replicar eso en otro lado. El poder principal de esta organización es su capacidad de replicar procesos, formas y normas en otras áreas sin que la jerarquía defina esa organización".

"Programas de sucesión no existen. El sucesor a veces no ha estado en la familia. Depende de quién sea el mejor para asumir el liderazgo diario. El presidente de la organización tiene que estar en capacidad de liderar. Las empresas exitosas en la transformación generacional escogen gente con capacidad de gestión. No es suficiente tener inteligencia nata".

"La confianza, la comunicación libre y absoluta. Con esas palabritas se consigue la felicidad eterna en una familia. Pero hay que poner la empresa por encima de los intereses de la familia".

"Me molesta hablar a 50.000 pies de altura. No me gustan las cosas que no aterrizan, que son eternas, las reuniones que no tienen una duración, con una agenda precisa. Ahí mi paciencia se pierde. Me fastidia la burocracia. La envidia como herramienta de vida me causa gran rechazo. Tengo tolerancia cero para las faltas de ética, la deshonestidad, la mentira, la manipulación, la arrogancia y la imposición".

"Las empresas familiares tienen que entender el gran contraste social que hay en nuestros países. Sigue siendo el continente más desigual del mundo. La mejor forma de tener éxito es insertarnos en esa realidad y para eso tenemos que ser parte de la solución. Encontrar la manera de poder ayudar. La empresa privada tiene una capacidad muy importante de ayudar a buscar soluciones para comunidades que están desatendidas. No puede ser una moda. La gente percibe muy rápidamente y castiga cuando encuentra que es una moda".

"Lo que nos motiva, y es parte de nuestro ADN, es ser venezolanos. Lo hecho en Venezuela. A la familia le apasiona todo lo que tiene que ver con Venezuela".

La de Mendoza no es una amabilidad impostada, sino la actitud natural de una persona responsable, comprometida con su familia, con su empresa, con sus colaboradores y con su país. Con su energía, que usa también para correr cada año la maratón de Nueva York, inyecta entusiasmo a su alrededor. "Lo definiría con una sola palabra, líder", dice de Mendoza el presidente de Almacenes Éxito, Gonzalo Restrepo, una persona que ha tenido mucho que ver en materia de negocios con el magnate venezolano.
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