| 9/24/1999 12:00:00 AM

El nuevo esquema de hacer negocios

El nuevo esquema de hacer negocios
En el pasado, Colombia se caracterizó por una forma bimodal de hacer negocios. De una parte, empresarios y sociedades familiares que trataban de fortalecer sus ventajas comparativas con recursos internos para aprovechar nichos de mercado internos. De otra parte, grupos empresariales que buscaban construir la ventaja empresarial en la escala y en el control de los mercados mediante adquisiciones y fusiones de empresas. Empresarios y grupos diversificados operaban en un medio aislado del mundo y en el que predominaba la desconfianza. La pugna por los estrechos mercados internos hizo esta polaridad crecientemente conflictiva. Y la creciente conflictividad hizo de los colombianos un grupo empresarial poco solidario.



En lugar de empresarios o grupos que trabajan solos, el país está viendo surgir novedosas formas de cooperación estratégica empresarial para la generación de valor. En vez de tratar de llevar adelante todos y cada uno de los múltiples procesos empresariales, los empresarios están concentrando sus recursos solo en aquellos en los que perciben mayor capacidad de creación de valor. Hoy ya se comienza a hablar de compras conjuntas, de marcas compartidas, de canales de distribución compartidos entre empresas que nunca antes pensaron hacerlo. Los casos de McDonald's-Mobil o Coca-Cola-Comcel son una señal de las inmensas posibilidades de compartir recursos o acelerar el crecimiento de los negocios. Han empezado a surgir diversas aproximaciones a las alianzas como las de empresas locales con nuevos accionistas, minoritarios pero estratégicos. Tal es el caso de Noel-Danone o Exito-Casino, en que los empresarios locales no ceden el control del negocio pero aspiran a obtener todas las ventajas de sus socios globales. Otros creen en modelos opuestos: si se quiere acceder a un gran jugador y obtener todo su potencial, hay que ceder el control, tal es el caso de Colseguros-AGF. También han surgido alianzas para la generación de nuevos negocios en joint ventures a partir de las antiguas empresas como en los casos de grasas, textiles, lana, Suramericana-Mapfre.



Hoy más que nunca, los negocios también necesitan capital social. Francis Fukuyama, uno de los científicos sociales más polémicos, cree que la falta de capital social o la pobre cooperación de los agentes (personas, empresas, instituciones) producen estructuras políticas inestables y endebles ambientes empresariales. Los procesos de construcción de capital social pueden provenir del esfuerzo de la sociedad civil. Pero también pueden provenir del mundo empresarial. Finalmente, las sociedades se diferencian por su capacidad de crear nuevas asociaciones para propósitos comunes. Y las alianzas, como una forma de hacer negocios que ha nacido en el nuevo mundo globalizado, adquieren particular trascendencia en el caso colombiano, porque se comienza a romper el paradigma cerrado e individualista que mostraron por tantos años nuestras empresas y grupos empresariales. "Toda la actividad económica en el mundo contemporáneo se lleva a cabo no por individuos, sino por organizaciones que requieren un alto grado de cooperación social. Es posible ahorrar en los costos de las transacciones, si los derechos de propiedad, los contratos y la ley comercial son suplementados con capital social y confianza", dice Fukuyama en su libro Confianza.



Si las alianzas ayudan a romper el tradicional ambiente de desconfianza y canibalismo entre nuestros empresarios, habrán aportado la primera piedra para la construcción de un mundo empresarial más sólido y, por qué no, a una sociedad con más firme cemento social.
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