| 3/4/1998 12:00:00 AM

El hueco fiscal

El hueco fiscal
Entre 1990 y 1998, el gasto del gobierno central aumentó en un 7% del PIB, mientras que los ingresos lo hicieron en sólo un 2%. Esto llevó a un déficit creciente en las finanzas del gobierno central y, además, a una participación del sector público en la economía superior al 37%. Cuanto más grande es el tamaño del Estado, menor es la tasa de retorno de la economía y menores, a su vez, son la inversión y el crecimiento. En este sentido, posponer más tiempo el ajuste fiscal requerido incrementará los costos del mismo y deteriorará las perspectivas de la economía dada la mayor acumulación de deuda pública.



A pesar del creciente hueco fiscal, los últimos años han pasado de diagnóstico en diagnóstico. Mientras que el gobierno e inclusive la Comisión de Racionalización de Gasto Público han señalado que el problema de las finanzas públicas en Colombia es atribuible a la Constitución de 1991 y la Ley, tanto el llamado gasto "estructural" como el que depende directamente del gobierno se han disparado. En el afán por echar culpas no se ha llegado a ninguna solución y la situación fiscal está a punto de volverse explosiva. Para fortuna del gobierno, e infortunio del país, la situación fiscal aún no se ha salido de madre gracias a los excedentes de las entidades descentralizadas y a las privatizaciones.



En los últimos años, a pesar de que el déficit del gobierno central aumentaba, éste era financiado con los excedentes de las entidades descentralizadas, en especial del Seguro Social, y con los ingresos provenientes de las privatizaciones. Así, en cuanto al sector público consolidado, el déficit fiscal era prácticamente inexistente.



Pero hacia el futuro esta situación no es sostenible porque las entidades descentralizadas ya no serán superavitarias. En 1998, por primera vez, el gobierno central no podrá financiar la totalidad del déficit con los excedentes de estas entidades ni con privatizaciones y tendrá que salir al mercado interno a captar recursos nuevos. Esto tendrá dos efectos sobre la economía. El primero, que el sector privado tendrá menos recursos para inversión y el segundo, que las tasas de interés en el mercado interno subirán ante la presión de esta demanda.



Si el gobierno colombiano no muestra señales de que en efecto está corrigiendo el desequilibrio fiscal con medidas concretas y ya no con simples anuncios de intención, es muy probable que el país no pueda obtener los recursos necesarios para financiar el déficit, lo que llevaría inevitablemente a una crisis fiscal. Y como dice Miguel Urrutia, el gerente del Emisor, en la entrevista que concedió a Dinero, esto podría llevar a serios problemas cambiarios en 1999 o en el año 2000.
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