| 2/2/2007 12:00:00 AM

Comunidad

Comunidad
El trabajo con la comunidad es una de las prioridades de los inversionistas del carbón. Ellos saben que si no los tienen de aliados podrían tener grandes dificultades para cumplir con su labor. Coalcorp, por ejemplo, se encontró en la Guajira con algunas resistencias por parte de las comunidades de Patilla y la Chancleta. Entonces decidieron involucrarlos en la labor dándoles trabajo en las minas. Algunos están vincvulados en forma directa y a los propietarios de camionetas y tanqueros para el riego de las carreteras se les arriendan los vehículos para que también reciban ingresos por el trabajo en la mina.

Las llantas que sobran de las volquetas y camiones se donan a la comunidad para conseguir fondos para la escuela y, además, la empresa destina un presupuesto para la inversión en educación y salud para la gente de la zona. El año pasado esta empresa ganó un premio a la labor social durante el festival del Carbón en Barranca.

El Cerrejón también tiene prioridad con la gente. En cada vagón del tren, que recorre a diario 150 kilómetros desde la mina hasta el puerto, tiene pintados dos perros negros para llevarle optimismo y buena energía a la población Wayuu, que tiene la creencia de que cuando se les atraviesa un perro negro en el camino es muy buen augurio y ese día les pasarán cosas buenas. La empresa hizo parte de la fundación del Hospital Nuestra Señora del Pilar en la Guajira para el cual aportó 4.163 millones de pesos. El porcentaje restante fue colocado por la Alcaldía de Barrancas y la Gobernación de la Guajira.

A través de la Fundación El Cerrejón educa a la comunidad Wayuu en diferentes actividades para que puedan generar sus propios ingresos. Igualmente fundó el Centro Etno Educativo Integral rural para asegurar la educación bàsica primaria y secundaria de los niños indigenas. El Cerrejón tiene también un colegio bilingue.


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