| 6/12/2009 12:00:00 AM

Comó comenzó todo

Comó comenzó todo

Germán Efromovich nació en la Paz, Bolivia, y se crió en Chile. En 1964, a los 14 años, salió con su familia de Chile a vivir en Brasil. Ingeniero mecánico, trabaja desde los 15 años. Cuando compró Avianca, le contó su historia a Dinero.


¿Qué hacía en Brasil?


Hacía de todo, todo lo que puede hacer alguien que tiene que ir al colegio y buscar hacer alguna cosa para ganar algo en horarios vagos: venta de libros, venta de acciones, fondos de inversión, dar clases. Tenía una escuela para adultos, para gente que por motivos económicos o geográficos no tuvo oportunidad de ir a la escuela y prepararse con el bachillerato. En esa trayectoria de profesor tuve un alumno muy ilustre en el año 1972, se llama Luiz Inácio Lula Da Silva, hoy en día presidente de la República de Brasil. Mucho me honra. Pasó dos años con nosotros.

¿Nosotros es la familia?

De cierta forma sí, la empresa es familiar. Cuando hablo yo, o nosotros, somos mi hermano José y yo. La empresa somos los dos.

¿Qué pasó cuando se graduó?

Vendí la escuela. Quería hacer algo que tuviera que ver con ingeniería y fui a buscar empleo. Comencé a trabajar como ingeniero inspector de ensayos no destructivos en Brasil. Trabajé allí un año y pico y decidí empezar mi propia empresa. Entonces, lo que me pagaron cuando salí de la empresa, equivalente a US$347, fue el capital inicial de mi grupo de empresas.

Empezamos en 1977 con una empresa, Brasitest, que todavía tenemos, especializada en inspección por medio de ensayos no destructivos (...) Paralelamente fundamos la división industrial donde vendíamos y distribuíamos equipos de ensayos no destructivos (...) Junto con eso vino la empresa industrial y cuando, a comienzos de los 80, fin de los 70, Petrobras descubrió petróleo costa afuera, nos llamó y nos dijo que les enseñáramos a los inspectores a bucear para inspeccionar bajo el agua (...) También vimos las inversiones en una empresa de buceo profesional (...) y comenzamos la tercera empresa del grupo, una pequeña empresa de inspección submarina.

En el año 89 llegó un grupo fuerte extranjero, Estena Marítima, el grupo que opera los ferrys en el Canal de la Mancha y quiso comprarla.

¿La vendieron?

Dijimos: vendemos, pero no todo. Me preguntaron por qué, y yo dije porque ahora no valemos nada, pero con ustedes, con su tecnología, después vendemos lo que falta por 50 veces el valor. Y de hecho fue lo que ocurrió. Fue cien veces mayor el 40% que vendimos que el 60% inicial.

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