| 7/19/2001 12:00:00 AM

Chinchiná: "Las plazas se llenaron de desocupados"

Chinchiná: "Las plazas se llenaron de desocupados"
Desde su almacén ubicado en el municipio caldense de Chinchiná, en pleno corazón de la zona cafetera, Mauricio Walker, el mayor comprador particular de café de esa población, es testigo de excepción de la complicada situación que atraviesan sus clientes. Según Walker, "nunca había habido una crisis como esta. En las de antes se veía salida, solo era cuestión de esperar a que el precio se recuperara. Pero esta vez es diferente. Muchos finqueros están desesperados y, en su afán por recuperar lo que invirtieron en el primer semestre, negocian su producción al precio que sea. Uno ya sabe que estos van directo a la quiebra".



Los problemas de los cafeteros de Chinchiná, al igual que los del resto del país, se empezaron a agudizar desde hace 4 años. A medida que el precio del grano disminuía, la progresiva reducción de sus márgenes los obligó a apretarse el cinturón y reducir gastos a como diera lugar. La refinanciación de deudas se volvió pan de cada día y, según los habitantes de la zona, "las plazas del pueblo comenzaron a llenarse de desocupados". La estrechez económica obligó a muchos pequeños caficultores a abandonar sus tierras y emplearse en fincas vecinas, por vender sus tierras a precios irrisorios o simplemente por abandonarlas y descuidar su producción ante la imposibilidad de mantenerlas. La depresión del mercado es tal que ya se habla de la comercialización de café vietnamita en el país.



Infortunadamente, las expectativas para este año no son nada halagadoras. Aunque muchos caficultores esperan sobrellevar la crisis con las ventas del segundo semestre, época en que se recoge el 85% de la cosecha, el precio vigente de $28.000 por arroba, 15% menor al del 2000, escasamente cubre costos de producción. Por otra parte, los cafeteros tienen su capacidad de crédito copada y su precaria situación hace que su acceso a recursos sea cada vez más limitado.



Hay más preocupaciones. De acuerdo con Luis Bernardo Montes, presidente del consejo de administración de la Cooperativa de Caficultores de Manizales, la reciente decisión del Consejo de Estado de prohibir el uso de Endosulfan, el insecticida más utilizado para el control de la broca, por considerarlo tóxico para el ambiente, es un nuevo obstáculo, pues "la utilización de cualquier otro producto incidirá directamente en mayores costos, lo que constituirá el golpe de gracia para muchos caficultores en un año en que las condiciones climáticas hacen los cultivos más propensos a esta plaga".



Ante tan desoladoras perspectivas, las esperanzas de los cafeteros se centran en los paquetes de ayuda del gobierno. Al decir de uno de ellos, "solo nos queda eso o rezar, porque nuestros cinturones ya no tienen más huecos".
Publicidad

¿Tienes algo que decir? Comenta

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.