| 6/8/2001 12:00:00 AM

Cenicafé

Cenicafé
A partir de 1994, cuando se fusionaron los centros de investigación de Bogotá y Chichiná, el Centro de Investigaciones del Café reorientó su trabajo hacia la biología molecular con el propósito de obtener una variedad con resistencia a la broca. Para eso, la Federación Nacional de Cafeteros trazó un plan estratégico que incluyó un acuerdo de cooperación con Cornell University, para el envío de 6 investigadores. Dos de las tesis para el doctorado sobre biología molecular para el café sirvieron para patentar dos descubrimientos importantes. El primero tiene que ver con un promotor que puede ser utilizado en la ingeniería genética del café. Y el segundo, con la identificación de un gen relacionado con la resistencia a plagas, pero que además acelera el proceso de maduración de todas las plantas en general. Tanto investigadores como el gobierno de Estados Unidos se han interesado en este caso, y lo más seguro es que patrocinen el desarrollo de esta investigación en los próximos años.



Con la formación de estos PhD, Cenicafé empezó en 1998 una fase nueva con posdoctorados tanto de Cornell University como de la Universidad de Maryland, que tienen como objetivo el estudio del genoma del café. Pero, además, tienen otra misión: conocer el genoma del hongo Beauveria Assiana que se utiliza en el control biológico de la broca para fortalecerlo.



Debido a la falta de recursos, pues el presupuesto de Cenicafé se redujo en un 30% este año, el pasado 19 de mayo se realizó en Londres su lanzamiento internacional como el mejor centro de investigaciones del café en el mundo y extendió sus servicios a otros cultivos como forestales, cacao, plátano, nuez macadamia, caucho y palma africana, entre otros.



Cenicafé también ha venido haciendo transferencia tecnológica a India, Ecuador y Centro América para el control integrado de la broca con avispas africanas. Dentro de sus logros, se destaca el beneficio ecológico del café. Se trata de una máquina que hace el proceso en un minuto y que antes requería de unas 18 horas. Este mecanismo ahorra el 95% del agua que tradicionalmente se utilizaba en el proceso de despulpe, fermentado, lavado y secado del café. De 40 litros de agua por cada kilogramo de café se pasó a usar 0,6 litros. Esta tecnología, que ya fue patentada, ganó el Premio Planeta Azul de Ecología, se está exportando y fue aceptada en ExpoHannover 2000.
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