| 10/31/2003 12:00:00 AM

Amarga realidad

Amarga realidad
Bavaria, una firma que lo ha visto casi todo en el mercado de valores, es bastante escéptica sobre la posibilidad de que el mercado de valores nacional crezca.

Esta, una de las mayores empresas del país y a la vez una de las pocas con vocación internacional, tiene un endeudamiento de US$2.000 millones dentro del cual figuran préstamos de bancos nacionales y extranjeros, bonos y otros instrumentos sofisticados de deuda. Acaba de colocar con éxito bonos por US$500 millones en el mercado externo.

No habría podido conseguirlos en el país. Por regulaciones de cupos de crédito, un sindicato de toda la banca nacional junta no habría sido suficiente para ofrecer ese monto. Tampoco hubiera conseguido con ellos el plazo de siete años que obtuvo en la colocación internacional y la tasa de interés habría superado el 8,8% que costó la emisión.



El precio de la indisciplina

"Recobrar el grado de inversión de la deuda colombiana es crucial para que se desarrollen tanto el mercado de capitales como las empresas", opina la cervecera. De una parte, como es evidente, porque así se podría atraer un mayor volumen de capitales extranjeros. Pero, además, porque se reduciría el costo de capital para las empresas nacionales. Salvo si usa estructuras financieras complicadas y costosas, ninguna empresa colombiana por buena que sea, recibirá una calificación superior al BB de grado especulativo que tiene la deuda de la Nación.

Recientemente, su competidor Anheuser-Busch hizo una emisión de bonos por US$400 millones a una tasa de 4,5%. Es un costo inalcanzable para Bavaria o para cualquier otra empresa con sede en Colombia, con lo cual pierde competitividad.



Sin miedo

Los empresarios colombianos le tienen miedo a revelar información de su empresa y a tener directores independientes en la junta. Bavaria no. Entiende que la transparencia es una parte central de la formalización de una compañía.

La cervecera no se preocupa por vivir ahora en una urna de cristal. En su proceso de emisión pasó por meses de detallado escrutinio de tres calificadoras de riesgo. Hoy tiene miles de inversionistas en todo el mundo a los cuales debe rendir cuentas. La actividad es tan intensa y tan importante, que creó una vicepresidencia encargada de manejar las relaciones con los inversionistas institucionales.

La emisión tiene otras condiciones que no molestan a la cervecera. No puede invertir en negocios diferentes al de bebidas, tiene un cupo máximo para reparto de dividendos y compra de activos, usa el 70% de su Ebitda como garantía de los bonos. Sin embargo, las acepta. Es el costo del crecimiento empresarial.



¿Control a qué?

El mercado de capitales nacional no existe y con más reglas de supervisión tampoco se va a desarrollar, advierten rotundamente algunos empresarios. El exceso de normas espanta a los inversionistas que todavía no tenemos, concluyen.
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