| 10/12/2004 12:00:00 AM

Vivienda amigable

La oportunidad de negocio de este sector es desarrollar métodos de construcción y de mobiliario amigables con el ambiente y aprovechar la conciencia del envejecimiento de la población para ofrecer alternativas en mobiliario interior y reorganizar la población.

Aunque en vivienda poco se innova, esta industria debe iniciar una evolución que marque la distribución urbana de la población según sus intereses. La vivienda evoluciona para ser un producto que se acomoda a las necesidades de los ciudadanos. Y cambia tanto para personas solas como para familias, matrimonios jóvenes, universitarios y adultos mayores. En el mundo, las tendencias tienen dos líneas claras: se están recuperando los centros de la ciudad, como un movimiento para gente joven, que quiere estar cerca de su lugar de estudio y entretenimiento. Y hacia el desarrollo de ciudadelas periféricas para familias con hijos que quieren estar rodeadas de parques, colegios, supermercados, etc.

Otra manera de innovar está ligada a la tendencia a ser amigable con el ambiente, con los materiales que se utilizan para la construcción. Es decir, ofrecer materiales con el concepto de "casa verde", que faciliten el uso de quienes las habitan.



La reubicación

Cada vez es mayor el número de personas que se desplazan del campo hacia las ciudades, lo cual las ha hecho crecer a tasas superiores a las que están preparadas. En la mayoría de las capitales hay fuertes inmigraciones rurales que no pueden ser absorbidas. Esto se traduce en asentamientos irregulares, al margen de la planificación y el desarrollo urbano, y en casas autoconstruidas de manera precaria, con materiales de desecho y carentes de servicios. Infortunadamente, esta problemática se ha extendido al punto de que en la mayoría de las ciudades estos barrios irregulares albergan casi dos tercios de la población. Esta falta de planificación se traduce en que la gente se vaya hacia la periferia. Aparece así para los urbanizadores una gran oportunidad de generar ciudadelas periféricas que se desarrollan de una manera correcta y ofrecen a sus habitantes las comodidades y servicios que requieren.

Respecto de áreas urbanas, la otra gran tendencia es la recuperación de zonas que por diversos factores habían sido abandonadas, a pesar de ser arquitectónicamente ricas. El mundo ha entendido la importancia de darles nueva vida a los centros históricos de las ciudades y, por eso, una de las tendencias internacionales con mayor auge es la de renovación de zonas urbanas. Según el US Census Bureau, las casas en áreas urbanas representan el 13% del total de hogares vendidos mientras que en 1999 eran el 10%. Para empresas desarrolladoras urbanas, el crecimiento es notable. Para KB, una de las mayores constructoras en Estados Unidos, el 6% de las 32.000 casas que hizo en 2004 corresponde a este concepto, cuando hace 4 años este negocio no funcionaba.

En Colombia, varios constructores están aprovechando la recuperación de zonas céntricas, como el eje ambiental en Bogotá, donde hay varios proyectos de apartamentos para familias jóvenes y solteros, que desean estar cerca de su trabajo o estudio y estar rodeados de vida nocturna. El concepto loft utiliza zonas abandonadas de las ciudades: convierte grandes bodegas y fábricas en apartamentos con áreas grandes. La renovación de estos edificios también constituye una oportunidad para hoteles, oficinas, restaurantes y bares que aprovechan el replanteamiento de la zona para ofrecer nuevas alternativas para los habitantes.



Conciencia ecológica

Otra tendencia que se observa, debido a la sobrepoblación y conservación del ambiente, es la necesidad de construir casas y edificios "amigables con el ambiente". En Canadá, Estados Unidos y Europa, cobra cada vez más vigencia la necesidad de salvar el planeta y de utilizar materiales que protejan el ambiente. Ya hay esfuerzos tangibles. Las casas saludables, como han sido denominadas, cuestan entre 3% y 5% más que las de construcción tradicional, pero son entre 30% y 40% más eficientes energéticamente. WCI, una empresa de Bonita Springs, Florida, construye, dentro de su estrategia comercial, casas "saludables o verdes". Estas casas cuestan unos US$360.000. Entre sus servicios y características tienen un sistema de filtros de aire (HEPA) que remueve el 99,97% de las partículas volátiles, y sistemas de aire acondicionado con rayos ultravioleta en los ductos, lo que previene la aparición de moho e infecciones. Sus alfombras están hechas de lana natural y los pisos deben ser de materiales fácilmente renovables como bambú o corcho, como alternativas de alfombras sintéticas y pisos en maderas que deforestan los bosques. Cada vez se usan menos materiales de extracción que perjudiquen el ambiente. En Colombia se ha innovado en el desarrollo de productos que aligeren la construcción, como el dry wall, que sustituye paredes de bloque, y aligeramiento de placa con cielos rasos en el mismo material, que a su vez facilitan la instalación de redes y salidas eléctricas para contribuir al concepto de "casa inteligente". Este producto evita la contaminación que causan la extracción y fabricación de materiales como el cemento y los ladrillos tradicionales.

En el interior de la vivienda aparecen oportunidades para quienes desarrollen aparatos sanitarios economizadores de agua, nuevas fuentes de energía para calentadores y luz eléctrica. También para quienes desarrollen equipos que permitan a los adultos mayores valerse por sí mismos dentro de la vivienda con implementos más seguros y que eviten accidentes. Para responder a la tendencia de la casa saludable, en Colombia hay un gran potencial para el desarrollo de alfombras de fibras naturales que se pueden exportar. Así como la fabricación de pisos de guadua y bambú que tienen gran aceptación en los países que exigen materiales que no deforesten.

Otras oportunidades aparecen al observar cómo la población está envejeciendo y surge la necesidad de hacer que las casas ofrezcan facilidades de uso para los adultos mayores que las habitan. Se necesitan equipos especiales para las escaleras, con materiales antideslizantes, barandas más seguras y facilidades en los baños que protejan de caídas y fracturas. Los muebles son ergonómicos y amigables con el ambiente en su fabricación, uso y desecho.

Hay oportunidades para todos. La clave es observar el entorno y entender las necesidades de los habitantes de las ciudades y más aún, entender las necesidades de la naturaleza para no jugar en contra del planeta. En el mundo se han creado problemas que, a su vez, han generado oportunidades de negocio y quienes sean capaces de entenderlas, tendrán el potencial para desarrollarlas.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?