Vivero

| 8/17/2001 12:00:00 AM

Vivero

Un gobierno corporativo formal y directores externos estratégicos le permitieron a los Azout proyectar la empresa y mantener unida la familia.

La familia Azout logró dirimir los conflictos entre sus miembros al crear un gobierno corporativo formal, con un consejo directivo con miembros externos, que se convirtieron en los catalizadores para la toma acertada de decisiones. Vivero, una de las cadenas comerciales más importantes de la Costa Atlántica y que hoy está fusionada con Carulla, decidió abrir su junta en 1994, dándoles 3 de los 6 puestos a personajes externos. La junta vio la necesidad de conseguir un socio financiero, para fortalecer el negocio y crecer, ya que el comercio requiere grandes inversiones en tecnología, expansión y capacitación. Por eso, a pesar del golpe emocional que ocasionó la decisión, la familia le dio el visto bueno a la asociación con Newbridge, que le ha dado el músculo financiero al negocio. Para que esta operación fuera posible, fue fundamental el cambio de mentalidad en la empresa, con la contratación de auditores externos, la formalización de los procesos contables y la generación de un sistema de reportes y de información periódicos.





Estrategas

Replantearon la compañía y su relación con la familia.



Areas Decisiones

La familia Para mejorar las relaciones, el papel de la junta fue vital.



La empresa Profesionalizó la administración y contrató auditores externos. La información se hizo transparente.



La junta En 1994 decidió nombrar tres miembros externos a la familia en la junta directiva, que ayudaron a concebir estratégicamente el negocio.
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