| 3/18/2005 12:00:00 AM

Visionarias<br>con espíritu empresarial

La mayor participación de mujeres en el desarrollo de sus propios negocios se ha dado en el ámbito de la microempresa. No obstante, a lo largo y ancho del país hay historias llenas de creatividad emprendedora en diversos sectores de la economía.

Todas ellas han trasegado distintos caminos. Muchas nacieron con el espíritu empresarial en la sangre, heredado de abuelos comerciantes que llegaron de Turquía o Israel. Otras lo desarrollaron por puro instinto criollo, el que nace de las adversidades o de las oportunidades fortuitas que les brindó la vida, y que aquellas mujeres con olfato desarrollado para los negocios supieron aprovechar. También están aquellas que crecieron con la academia y se formaron en las escuelas de negocios o en las facultades de administración de empresas de las universidades.

Todas ellas han contribuido, a su manera, a generar empresa en el país, extendiendo incluso sus campos de acción más allá de las fronteras colombianas. Aunque la mayor participación de la mujer empresaria se da en la microempresa (operan el 50% de las que hay registradas en el país), algunas mujeres han desarrollado industrias y empresas complejas, líderes en sus respectivos sectores y que están a la talla de muchas multinacionales contra las que compiten de tú a tú.

Ese es el caso de Laboratorios Vogue, de María Cortés de Chaves, que lleva 50 años produciendo cosméticos para el mercado nacional y exportando a 15 países, entre ellos Arabia Saudita. O de Servientrega, una de las compañías líderes en la mensajería nacional e internacional con 8.000 empleados y de la cual es propietaria Luz Mary Guerrero, una mujer de procedencia campesina que nació en una vereda del municipio de Genezano, en Boyacá. Ella recuerda que uno de los días más felices de su vida fue cuando su papá le regaló su primer par de alpargatas, a los 7 años. Antes de eso siempre había estado descalza.

Otro botón para mostrar es el de Esther Ventura de Rendón, que consolidó uno de los mayores laboratorios del país que compite con sus productos con las más importantes multinacionales: Lafrancol. Y en campo de las finazas otra mujer colombiana ha logrado triunfos importantes. Se trata de Violy McCausland, que con su con su firma de banca de inversión en Nueva York ha estado detrás de los negocios regionales más sonados de los últimos años, como la compra de las cementeras colombianas Samper y Diamante por parte de Cemex, el matrimonio del Grupo Cisneros con Coca-Cola en Venezuela y las inversiones de Bavaria en el mercado cervecero regional, entre otros.

En el campo editorial también vale la pena destacar el trabajo de Leonor Puentes, quien logró posicionar a lo largo de estos años su revista Publicidad y Mercadeo (PyM).

Sin embargo, Colombia está llena de historias inéditas de mujeres que día a día construyen empresa y generan trabajo en sectores como la joyería, el diseño textil, las confecciones, los alimentos, los servicios, la marroquinería, las artesanías, en fin. Como la historia de Aidé Moctezuma, que a sus 28 años lidera la Asociación Artes de Sandoná (Nariño), de la cual forman parte 100 de las 7.000 mujeres de este municipio que elaboran productos de palma de iraca. Allí todas trabajan en este mismo negocio.



El reconocimiento

Gremios como la Andi reconocen que en los últimos 30 años se ha incrementado la participación de la mujer en el mercado laboral y, por ende, en el desarrollo productivo del país. "Lo sustentan la Encuesta Nacional de Hogares y la Encuesta Industrial Manufacturera, entre otras fuentes estadísticas. A esto se suma el aumento aún más reciente de la incursión femenina en cargos directivos y en las funciones de empresaria y empleadora. Es decir, su participación en el desarrollo empresarial está teniendo un efecto multiplicador, en la medida en que está ejerciendo responsabilidades en la toma de decisiones, fortaleciendo su capacidad de liderazgo, poniendo al servicio de la empresa su creatividad y creando riqueza y empleo, como gestora y ejecutora de proyectos productivos", sostiene Luis Carlos Villegas, presidente del gremio. Para el dirigente, la aceptación y el reconocimiento que se le está dando a la mujer en el trabajo calificado se explica por el impacto y los resultados que esa participación ha generado.

Sin embargo, las mujeres aún tienen mucho camino por conquistar en este campo. Para lograrlo, quizás deban seguir el consejo de Rosa Halud de Castro, propietaria de la cadena de almacenes de calzado Versilia, en Cali. Según ella, las mujeres, como en el póquer, deben arriesgar la carta. "La clave está en tener aspiraciones y saber combinar los oficios de mamá, esposa y empresaria. Las mujeres de hoy no pueden quedarse en la casa a esperar a que lleguen los niños del colegio", sostiene.



Lotty de Eidelman

Esta barranquillera tuvo el olfato para convertir su almacén en una novedosa cadena de retail para la comercialización de cosméticos y perfumes en Colombia.



A pesar de sus 87 años, su abuela Rebeca tenía la fortaleza suficiente para coser vestidos y uniformes que luego distribuía en algunos almacenes de Barranquilla. De ella, Lotty de Eidelman dice haber heredado la tenacidad y la vena comercial que le han permitido construir una cadena de 25 tiendas en todo el país, con un formato que ha contribuido a transformar la cultura del consumo de cosméticos y perfumes en el mercado nacional: Fedco. Todo empezó en 1979, cuando inauguró, junto con sus hermanos, una tienda en la calle 76 con 51, en Barranquilla. Allí vendían artículos importados para el hogar y el aseo personal, como talcos y perfumes. También algunos multivitamínicos que no se producían en Colombia. Recuerda que en ese entonces no se hacía ningún estudio de factibilidad y que Fedco nació luego de observar que muchas mujeres estaban interesadas en tener acceso a una mayor variedad de productos para su belleza y cuidado personal. "Desde el comienzo le mostramos a la mujer colombiana una cantidad de soluciones de belleza que no conocía. Le enseñamos a identificar cuáles eran los productos que necesitaba de acuerdo con sus características personales y su estilo de vida", sostiene la empresaria. El éxito de la primera tienda impulsó la apertura de otras tres en Barranquilla y una más en Cartagena. La apertura económica motivó a Eidelman a desarrollar su negocio en otras ciudades con un novedoso formato de retail y con marcas selectas. La primera sucursal en Bogotá se inauguró a comienzos de los 90, en Unicentro. Posteriormente, abrió otro local en el Andino hasta completar nueve tiendas en la capital, y 25 en el país.



Rosa Haluf de Castro

Es una de las empresarias más emblemáticas del sector del calzado en Cali. Desarrolló su propia cadena de almacenes y lleva 15 años como presidenta de la junta directiva de Fenalco en el Valle.



Cuando Rosa Haluf de Castro llegó por primera vez a una junta de Fenalco, en Cali, como representante del sector del calzado, un hombre se le acercó y le preguntó al oído: "Disculpe, ¿usted es la esposa de qué empresario?" y ella, cortésmente le contestó: "Yo soy la propietaria". Aunque no recuerda con exactitud la fecha en que ingresó al gremio de los comerciantes en el Valle, tiene presente que para entonces Sabas Pretelt de la Vega, el hoy ministro del Interior, era el presidente seccional. También que despertó mucha inquietud por ser la única mujer que se sentaba en la junta directiva de una organización que había sido tradicionalmente masculina. Pero Haluf de Castro no ascendió hasta esa posición por pura casualidad. A sus 35 años se había convertido en una de las empresarias más representativas del sector por ser la administradora de su propia fábrica de calzado y por haber desarrollado la cadena de almacenes Versilia, que tuvo 34 locales. La misma que hoy, luego del ajuste obligado por la más reciente crisis de la economía, se redujo a 14.

Esta empresaria, hija de una egipcia y un libanés, tiene 73 años y lleva 15 ejerciendo la presidencia de la junta directiva de Fenalco en el Valle. También celebra por estos días 30 años de haber creado su propia empresa. "Yo veo que las mujeres de ahora se preparan mucho y son más inteligentes que las de antes, pero salen de las universidades y se contentan con ser empleadas o ejecutivas y no hacen nada para desarrollar sus propios negocios", dice. Como buena jugadora de póquer, cree que las mujeres deben arriesgar la carta. Sostiene que ese riesgo hace más interesante la vida de las mujeres que tratan de surgir en un mundo controlado por los hombres.



Luz Mary Guerrero

Esta mujer, de procedencia campesina, consolidó en Bogotá una de las compañías de transporte más importantes del país: Servientrega.



Mientras se desempeñaba como auxiliar de facturación y cartera en Transportes El Proveedor, a comienzos de los 80, en Bogotá, Luz Mary Guerrero empezó a vislumbrar la que más tarde se convirtió en una de las empresas de transportes más grandes del país: Servientrega. En medio de sus funciones, descubrió que los clientes de la empresa, que solo transportaba carga pesada, tenían problemas para los envíos pequeños. Así que poco a poco se fue haciendo cargo de estas encomiendas que tenían como destino Cali, Medellín y Barranquilla. Jesús, su hermano, que era mensajero, se encargaba de hacer los envíos en flotas a estas ciudades donde personas que habían contactado con anterioridad las recogían y las entregaban a sus destinatarios. Como el negocio creció, decidieron retirarse de sus trabajos para crear su propia empresa en 1982, con un capital inicial de $17.500. Para entonces, ya había terminado sus estudios de administración de empresas en la Universidad Central y ya tenía clara la visión del negocio: el mercado requería que los sobres y paquetes se entregaran en 24 horas, y no en 15 días, como lo hacían las empresas de transporte que esperaban acumular suficiente volumen. La operación se expandió a las principales ciudades del país y luego a otros países. Hoy en Colombia se movilizan al año unos 411 millones de envíos entre sobres y paquetes, Servientrega participa en las categorías de mensajería especializada con un 48% y mercancías premier, con el 50% del mercado. En Ecuador controla el 55%. Guerrero es la presidenta de esta compañía que tiene 8.000 empleados, más de 2.000 puntos de servicio, una flota de 450 vehículos, 650 motos y 8 vuelos chárter al día con destinos nacionales e internacionales. Ahora lidera el conglomerado empresarial: el Grupo Sinergia, compuesto por Servientrega, Global Management, Timón S.A., Efectivo S.A., Servitel, Totalseguros y la Corporación Entrégate a Colombia.



Claudia Lucía de liévano

Desarrolló marca y tiendas propias de zapatos y carteras en cuero que ella misma diseña en su fábrica de Bucaramanga. Ya tiene 11 almacenes Spiga en el país y acaba de inaugurar uno más en Panamá.



Las aspiraciones de Claudia Lucía Buitrago quedaron plasmadas en el nombre de su primera empresa, Emporio, la cual fundó en Barranquilla a comienzos de los 90. Fabricaba carteras que vendía en el Hilton de Cartagena o en las ferias especializadas en productos de cuero que se realizan en el país. Luego empezó a visitar ferias en Nueva York, Milán y París. Y fue en Francia donde conoció a Carlos Liévano, su esposo, que también tenía su empresa de marroquinería en Bucaramanga, ciudad en la que lleva viviendo 12 años. Una vez casados, decidieron fusionar los dos negocios dando origen a una empresa nueva que bautizaron Spiga, como la tradicional vía de Milán. Desde entonces, esta diseñadora ha liderado un proceso de expansión que les ha permitido abrir 11 tiendas en diferentes ciudades del país. Comenzaron como proveedores de carteras y zapatos para exclusivos almacenes de la Costa, Medellín y Cali. Pero ella entendió que para crecer en el negocio tenía que desarrollar su propio mercado con marca y tiendas propias. "Cuando se diseña para terceros, uno termina desviándose de lo que realmente le gusta y tiende a desaparecer. Ahora soy mucho más auténtica en mis diseños y en eso ha consistido el éxito. Fui armando los almacenes con el concepto completo: la cartera, los zapatos y los accesorios, trabajando desde sandalias hasta botas", sostiene. De la mano de los mejores artesanos del cuero de Bucaramanga, fabrica unos 4.000 pares de zapatos y unas 1.500 carteras mensuales que surten sus almacenes en Bucaramanga, Bogotá, Cartagena, Medellín, Cali, Barranquilla y más recientemente Panamá, donde abrieron el año pasado. "Las mujeres tenemos que ser más fuertes que los hombres porque somos amas de casa, esposas y empresarias al mismo tiempo. La clave para que no se rompa esa unidad es tener pasión por todo lo que hacemos y contar con la suficiente capacidad de gozar y de compartir".



Violy McCausland

Esta colombiana, con su empresa Violy and Company, en Nueva York, ha estado detrás de los negocios regionales más sonados de los últimos años.



La compra de las cementeras colombianas Samper y Diamante por parte de Cemex, el matrimonio del Grupo Cisneros con Coca-Cola en Venezuela, la adquisición del conglomerado cervecero Backus & Johnston de Perú, hecha por Bavaria, y la reciente adquisición de Avianca por parte del empresario brasileño Germán Efromovich son algunos de los negocios en los que ha intervenido la colombiana Violy McCausland. Fundó su propia compañía Violy, Byorum & Partners en 1995 en Nueva York, en sociedad con Stormy Byorum, por esos días una alta destacada ejecutiva del Citibank. Debido a su rápido posicionamiento, la firma empezó a recibir comisiones anuales que oscilaban entre US$30 y US$40 millones y pronto se ubicó entre los primeros bancos de inversión de la región, en la categoría de fusiones. La venta de la compañía Calvin Klein a Phillips Van Heusen se constituyó en la primera operación por fuera de América Latina impulsada por la firma. Esta barranquillera, que hoy tiene 48 años, estudió finanzas en la Universidad de Alabama y desde entonces inició una carrera en el mundo financiero internacional en el que lleva más de 20 años. Durante este período, formó parte del banco de inversión JP Morgan y después trabajó en una empresa creada por el hoy presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn. Luego, se separó de su socia para conformar la firma Violy and Company. La desaceleración de la economía y el menor ritmo de negocios en la región afectaron los ingresos de VB&P. "A esto se sumó el elevado ritmo de gastos, cercano a los US$20 millones al año y, en particular, la apertura de dos costosas oficinas en Brasil, hechos que se convirtieron en fuente de discordia creciente", explicó en su momento la revista Cambio. Violy McCausland continuó en el negocio de las fusiones y las adquisiciones, en muchas de las mayores movidas de las empresas de América Latina.



María Cortés de Chaves

Lleva 50 años con su empresa, Laboratorios Vogue, a cuestas. Y no descansará hasta que esté totalmente saneada.



Vendió sus carros, la casa, la finca y todo lo que pudo con tal de sacar de la crisis a su empresa, la misma que fundó con su esposo hace 50 años en un garaje donde fabricaban y envasaban, de manera artesanal, esmaltes que luego vendían en los almacenes Tía, Ley y en droguerías y tiendas de Bogotá y municipios de Cundinamarca. Así nació Laboratorios Vogue, la firma de cosméticos de María Cortés de Chaves, la más importante industria nacional del sector, que exporta el 15% de su producción a países como Arabia Saudita, México, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana y Costa Rica, entre muchos otros. Una costosa inversión para tratar de desarrollar un canal de ventas directas, en momentos en que las tasas de interés bordeaban el 60%, estuvo a punto de quebrar la compañía a finales de los 90. Pero en la Ley 550 Cortés de Chaves encontró su tabla de salvación y aspira a pagar todas sus acreencias en 2007. "A mi edad ya debería estar descansando, pero no lo haré hasta que la compañía esté saneada nuevamente", enfatiza. Ha dedicado toda su vida a su empresa, sacrificando muchas veces su papel de mamá. "Mis hijos (8) a veces me reprochan que no les dedique el tiempo suficiente, pero gracias a esta empresa les he podido dar todo lo que han tenido", sostiene. Quienes la conocen la definen como una empresaria aguerrida, audaz, creativa y autoritaria. "Es difícil para una mujer hacer empresa en Colombia. Por eso, las mujeres tenemos que ser más fuertes y resistentes que los hombres. Sin embargo, a las mujeres de hoy les falta liderazgo, disciplina y mentalidad empresarial", advierte.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?