| 10/1/2004 12:00:00 AM

¿Vender las empresas?

Varias multinacionales llegan a Colombia buscando empresas locales para comprar, generando una nueva tendencia. Las alternativas: vender o crecer para convertirse en un jugador regional.

Muchas empresas colombianas revalúan sus planes estratégicos para incluir un nuevo factor. Se trata de la posibilidad real de ser adquiridas por una multinacional o que un extranjero compre a alguno de sus competidores y rompa las fuerzas en su sector.

Los ejemplos de adquisiciones son tan numerosos que ya conforman una tendencia. La compra de Coltabaco, por parte de la tabacalera Philip Morris, y la adquisición de las minas de carbón de Cemento Argos en La Jagua de Ibirico por parte de la multinacional minera Glencore son algunos de los casos más recientes. Para no hablar de los rumores sobre la "inminente" compra de empresas colombianas de todos los tamaños, desde Bavaria hasta Alpina, que serían atractivas, pero cuyos propietarios han anunciado que no tienen interés en vender.

Las circunstancias son favorables para las adquisiciones de empresas colombianas. Las perspectivas económicas de América Latina en general y de Colombia en particular son las mejores en varios años, al mismo tiempo que la recuperación económica en los países desarrollados ha dado a las multinacionales una caja importante. "Las transacciones que se dieron y las que vendrán están cobijadas por esa gran tendencia que hace años estábamos esperando", explica Gustavo Ramírez, vicepresidente de banca de inversión de Corfivalle.

Para las empresas, la decisión de vender es difícil. Siempre hay incertidumbre respecto a si será posible obtener el mejor precio ahora o más adelante, después de haber realizado cambios importantes en la organización que le permitan capturar una mayor proporción del valor potencial de la empresa.

Puede haber también otras motivaciones, como el deseo de mantener una tradición. Puede haber limitaciones, como la falta de preparación de las familias propietarias para dar un mejor uso al dinero y para asumir los efectos que una venta tendría sobre los miembros y sobre las relaciones entre ellos.

Sin embargo, tanto para quienes querrían vender, como para quienes prefieren seguir como empresas autónomas, la tendencia tiene una implicación inmediata: el cambio en la magnitud de los jugadores obliga a acelerar el crecimiento.

En un mundo de gigantes, las empresas colombianas tienen que aumentar su tamaño si quieren ser significativos. Bavaria tuvo que expandirse mediante adquisiciones internacionales para poder seguir existiendo en medio de una oleada de consolidaciones en el mundo cervecero. Las entidades financieras del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA) se unen buscando ventajas de escala, para enfrentar los mercados ampliados en un TLC. Corona adquiere plantas de productos sanitarios en Estados Unidos. ISA busca llegar al negocio de transmisión de energía en Centroamérica y Mercosur. Protela se integra verticalmente, al adquirir compañías locales de confección y marcas en Estados Unidos. "Esta tendencia va a llevar a que el país y el sector productivo se especialicen en diferentes áreas para poder competir contra las multinacionales y crecer con nuevos mercados afuera para sobrevivir", advierte Ricardo Obregón, presidente de Bavaria.

La pregunta es si esta oleada de adquisiciones será buena o mala para Colombia. En el mundo, este tipo de fenómenos despierta el nacionalismo y generar reacciones políticas. En Estados Unidos hubo conmoción cuando inversionistas japoneses compraron el Rockefeller Center o cuando la alemana Daimler adquirió Chrysler. En Inglaterra ocurrió lo mismo cuando el grupo Rover fue absorbido por BMW. Lo fundamental en este caso es entender para qué se quiere la inversión extranjera y cuáles son los criterios para que sea beneficiosa para el país.



Vuelve la inversión

multinacional

Hoy vemos el impacto en el mercado local de una tendencia mundial. Los flujos de inversión extranjera directa (IED) en el mundo perdieron dinamismo en los primeros años de esta década, por la recesión en las economías mayores. La IED en los países en desarrollo se ha venido recuperando, pero en Asia, mientras que se ha demorado en llegar a América Latina.

Pero el clima económico ha cambiado. Se espera que el resto de la década sea un terreno fértil para las adquisiciones. Una encuesta de la UNCTAD entre ejecutivos responsables por las decisiones de localización en varias multinacionales, muestra que el 77% espera que los flujos de inversión se incrementen entre 2004 y 2005, mientras el 73% espera incrementos entre 2006 y 2007. Si bien América Latina no será el principal beneficiario, muestra un cambio de tendencia.

Se espera que la tercera parte de esas inversiones tome la forma de adquisiciones. Las empresas multinacionales cuentan con recursos suficientes para comprar. Solo por citar un ejemplo, la tabacalera BAT, en la puja con Philip Morris por Coltabaco, tenía en ese momento US$2.000 millones en caja.

La inversión extranjera tiene impactos diferentes sobre la economía de un país, dependiendo de su objetivo. La IED puede buscar recursos naturales, acceso al mercado local o una mejoría en la eficiencia de sus operaciones internacionales. Hasta ahora, la inversión extranjera ha llegado a Colombia tras los dos primeros objetivos. Con la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos, cabría esperar la llegada de nueva inversión para hacerse a plantas y exportar hacia Estados Unidos. Esta inversión podría venir de países sin acceso privilegiado al mercado más grande del mundo, lo que implicaría interés de inversionistas desde Brasil hasta Europa.

El debate sobre las ventajas y desventajas de cada modalidad de inversión es largo y antiguo. Según la UNCTAD, ninguna de ellas es positiva o negativa en sí misma. Lo fundamental es la claridad que demuestre el país para orientar la inversión hacia el objetivo que busque.

La coyuntura colombiana

Se espera que la dinámica en la llegada de las empresas multinacionales continúe y sea estratégica. Además, "la inversión de una multinacional generará la llegada al mercado de su competencia internacional", explica el ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes.

¿A dónde está llegando la inversión extranjera y cuáles son las adquisiciones en Colombia? Una primera motivación de la IED es adquirir acceso a recursos naturales. Es el caso de Glencore, que se quedó con la mina de carbón que Argos, del GEA, tenía con destino a la exportación. "El carbón que tenemos es un insumo básico para nuestra industria, pero la exportación de carbón no es nuestro core business", dice Jorge A. Vélez, presidente de Cemento Argos.

Las explotaciones mineras requieren altas inversiones y sofisticación, tecnología y know how, y Colombia no cuenta con ellos en una proporción suficiente como para explotar los recursos de su territorio. En general, las inversiones que buscan acceso a recursos naturales son consideradas positivas, en tanto los inversionistas paguen en términos justos al país por el uso de los recursos y respeten las regulaciones.

En la medida en que las inversiones extranjeras se limiten a buscar el mercado interno, la adquisición de una empresa puede llevar solo a copar un mercado y desplazar a otros productores nacionales. En la compra de Coltabaco por parte de Philip Morris, el resultado se conocerá cuando el nuevo propietario ejecute sus planes. "Son circunstancias que se presentan en un mundo globalizado, pues van a venir y a salir muchas empresas. El mercado de los cigarrillos en el mundo está muy globalizado", dijo Darío Múnera, presidente de Coltabaco. Se ha anunciado que el objetivo de Philip Morris es utilizar la operación en Colombia como plataforma de desarrollo hacia América Latina. En esa medida, la inversión apunta hacia una expansión. Pero si se limitara a la explotación local, las ventajas para el país se reducirían.

La compra por parte de extranjeros es un asunto sensible cuando la empresa adquirida tiene porcentajes mayoritarios del mercado. Puede representar ventajas cuando el comprador trae nueva tecnología y mayor eficiencia. Este podría ser el caso si se vende la inversión del Grupo Mayagüez en el sector siderúrgico con Diaco-Sidelpa, donde hoy tanto Sidor (Venezuela) como Gerdau (Brasil) buscan quedarse con el negocio. Colombia es el único país del continente sin una inversión extranjera estratégica en siderurgia y eso lo convierte en un caso aislado. Sin embargo, la venta podría postergarse, pues entre las opciones que está valorando el grupo Mayagüez está la de no vender ahora mismo y aprovechar la demanda.

En ocasiones, la puja por el mercado local puede ser una batalla campal. El mercado de la cerveza ha visto varias de estas batallas en el continente en tiempos recientes, cuando AmBev se ha convertido en un gran jugador. El único rival sustancial que queda es Bavaria, si bien su tamaño es mucho menor. Para lograr el dominio de los mercados, AmBev ha usado toda clase de tácticas. "Los grandes grupos cerveceros van a un país, compran empresas y automáticamente bajan el precio al consumidor en 20% o más", dice Obregón, de Bavaria.

En consumo masivo habrá posibilidades de adquisiciones. En los sectores lácteo, de alimentos y aseo, los compradores podrán encontrar atractivo un mercado de más de 40 millones de habitantes, que si bien tiene altos niveles de pobreza, también encuentra amplio potencial de desarrollo.

En telecomunicaciones, la consolidación será una de las tareas más importantes en el corto plazo. Telmex y Telefónica, los jugadores regionales que han invertido en celulares, podrían invertir en otros negocios. "Pueden empezar a jugar un papel importante las empresas de televisión por cable, que tienen que consolidarse y legalizar parte del mercado informal que hoy tienen", explica un analista.

En el sector financiero se espera una consolidación (ver artículo página 54).

Hay amplias posibilidades en infraestructura. "El país tiene posibilidades y necesidades muy grandes en infraestructura. Si logra canalizar ese dinero hacia proyectos en este sector, sería un boom importante para el país. Las compañías no se acaban, ellas siguen y ese dinero se reinvierte y se hacen unas nuevas empresas, generando un círculo virtuoso. Pero eso está por verse", dice un banquero de inversión.

A su vez, las empresas textileras, a pesar de que están en Ley 550 ofrecerían un frente de inversión dadas las oportunidades en Estados Unidos. "Una empresa que ha entrado en Ley 550 y ha renegociado su pasivo está en muy buenas condiciones, porque ha reducido uno de sus principales costos, el financiero. Eso las potencia, las vuelve eficientes y hace más atractiva la inversión", explica Ramírez, de Corfivalle. Pero, su carga laboral y pensional puede ser un serio limitante para una transacción.



La alternativa es crecer

La presencia de los jugadores multinacionales transformará la competencia en los mercados. La única posibilidad para competir es crecer e identificar muy bien en cuáles negocios se tienen capacidades competitivas y crecer afuera. Para no ser adquirido por un pez grande, hay que convertirse en un jugador grande también. Hay que pasar a adquirir empresas en el exterior.

Varias empresas colombianas se han anticipado a esta tendencia. La Nacional de Chocolates definió una región estratégica: países andinos, Centroamérica, el Caribe y Estados Unidos. Sus esfuerzos han estado enfocados en adquirir empresas de distribución, con el objetivo de fortalecer sus marcas. Además de México y Venezuela, este año adquirieron empresas en Puerto Rico y Los Ángeles, Estados Unidos.

El foco les ha permitido a los grupos y empresas alinearse, 'estirarse' regionalmente y buscar alianzas y sinergias. Por ejemplo, Multidimensionales, una empresa del sector plástico para la fabricación de empaques, cuyas ventas el año pasado fueron de cerca de $120.000 millones, conformó en 1999 el Grupo Phoenix. Se integró, inicialmente en Colombia, con la firma Plasdecol y luego en Venezuela con Inversiones Selva, Vasos Venezolanos y Estireno del Zulia, para ser proveedor de Mavesa. El año anterior se integró al grupo la empresa Envases Cautitlan de México. "La estrategia es clara. Nuestro foco es contar con producción en los mercados de México, Venezuela y Colombia para atender a las empresas de consumo masivo en sus empaques. Ahora, estamos mirando y analizando plantas en Estados Unidos para atender al nicho de compañías medianas y pequeñas de consumo", asegura Iván Radkovich, director de comercio exterior de la compañía.

A su vez, Legis ha desarrollado un modelo poco común. Mientras el mercado de la información profesional especializada en el mundo es controlado por tres empresas -Wolters Kluwes, Reed Elsevier y Thomson-, en América Latina tiene jugadores locales, aunque estas multinacionales ya compiten en México, Brasil, Argentina y Chile. Legis es única por su modelo regional. Acaba de abrir operaciones en México y Argentina, que complementa con su presencia en Venezuela, Perú y Chile. "Si no nos fortalecemos regionalmente, no vamos a ser jugadores importantes en el mediano y largo plazo, pues las actividades tienden a consolidarse", dice Juan Alberto Castro, presidente de la compañía.

El objetivo es convertirse en multinacionales regionales enfocadas y capaces de mantenerse como jugadores innovadores. "Lo importante es conseguir una masa crítica para invertir en investigación y desarrollo", dice Obregón, de Bavaria.



¿Qué hacer

con la plata?

En este nuevo escenario, los colombianos tendremos que desarrollar una nueva capacidad para manejar los recursos en estas operaciones de compra y venta. Por el lado de las ventas, es necesario tener en cuenta que la mayoría de las compañías en Colombia corresponde a empresas de familia y muy pocas tienen claro y expedito el camino del código familiar. El mejor ejemplo es el de Leonisa, que hoy tiene un conflicto familiar. Una de las salidas sería vender a un tercero.

Pero la mayor preocupación hoy es qué va a pasar con los recursos de las empresas que se están vendiendo. Esos recursos son muy valiosos para los colombianos. En el caso de Coltabaco, los recursos que le quedarán al GEA se destinarán a sus ensanches e inversiones locales y en el exterior. Por su parte, Colinversiones, la compañía de inversiones de Coltabaco, va a recibir unos US$110 millones y está analizando qué va a hacer con ellos.

De ahí se desprende la conclusión final de todos estos movimientos. En el más reciente análisis, el gran reto es encontrar proyectos de inversión que recojan los ingresos de estas ventas. Esto es indispensable para que esta evolución de la propiedad en la base productiva colombiana revele su mayor potencial positivo y se traduzca en más crecimiento y desarrollo. Colombia tiene que trabajar en esta coyuntura para motivar que sea atractiva la inversión local, aprovechar el momento para dinamizar la bolsa de valores, generar proyectos rentables y desarrollar opciones para que las familias dueñas de las empresas tradicionales no se vayan por la opción fácil: sacar la plata del país.
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