| 6/8/2006 12:00:00 AM

Vehículos

Las ensambladoras colombianas se alistan para la inminente apertura de fronteras que llegará con los tratados internacionales de libre comercio. ¿Amenaza u oportunidad?

En la actualidad, Sofasa opera al 100% de su capacidad la planta en el país. De hecho, acaba de contratar 234 nuevos trabajadores para arrancar en julio un tercer turno, y así completar a partir de septiembre de este año una producción diaria de 244 vehículos. Por su parte, GM Colmotores registra una utilización promedio de 116% en su planta, y gracias a ella espera fabricar entre 55.000 y 58.000 unidades en 2006. "Estamos trabajando en un proyecto de ampliación que nos dará la capacidad instalada necesaria", anuncia Juan Manuel Hoyos, gerente nacional de mercadeo y publicidad de esa ensambladora.

El optimismo en el sector es evidente. Pero va más allá de las percepciones y está claramente apoyado en hechos, como lo demuestran estos casos de Sofasa y GM Colmotores, los líderes indiscutidos del mercado colombiano. No en vano, el primero comercializó el año pasado 50.137 vehículos Renault y Toyota en el Pacto Andino —de los cuales exportó 18.733 unidades— y creció 22,7% frente a 2004; y el segundo vendió 70.838 Chevrolet durante el mismo lapso —17.505 exportados—, para un crecimiento de 30,7% con respecto a 2004. "Debemos prepararnos para seguir mejorando nuestros procesos, ser cada vez más productivos y, de esta forma, asegurar la competitividad que exige la globalización de la economía", afirma Germán Camilo Calle, presidente de Sofasa.

Porque lo que viene para el sector automotor en Colombia es competencia del más alto nivel. La inminente entrada de vehículos procedentes de otros países —por los tratados de libre comercio firmados y por firmar— obliga a las ensambladoras a fortalecer sus procesos de fabricación, comercialización y servicio posventa, con base en menores costos de producción y logísticos. Esto les permitirá no solo defender su territorio sino salir a explorar nuevos mercados y así, con mayor entrenamiento de su recurso humano y la especialización de plantas en productos específicos, convertir la amenaza del libre comercio en un país proteccionista por naturaleza, en una verdadera oportunidad para acceder a nuevos y rentables mercados.



Trabajo en equipo

La unidad en el objetivo ha permitido incluso acciones conjuntas entre GM Colmotores y Sofasa para trabajar en el mejoramiento de sus proveedores nacionales de autopartes. "Ellos han venido mejorando tanto en procesos como en productos; sin embargo, en razón de la apertura económica es clave que nuestra base de proveedores incremente su productividad y competitividad para lograr ser empresas de clase mundial en calidad, servicio, entrega y costos. Para este efecto, General Motors en alianza con Sofasa está trabajando en un Modelo de Gestion para la Competitividad (MGC), con apoyo de organismos como Colciencias, Fomipyme, CAF, Uniandes (BID) y otras entidades externas, para asegurar la continuidad de nuestras empresas una vez entremos en una competencia abierta con cero aranceles. Se estima que el proceso de implementación del MGC tome 3 años y que una vez todos nuestros proveedores hayan asegurado estas herramientas, se conviertan no solamente en proveedores para la Región Andina, sino para cualquier país del mundo", anota Juan Manuel Hoyos, de GM Colmotores.

Los autopartistas vienen creciendo y según cifras de la Asociación del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes), el año pasado vendieron US$4.178 millones y exportaron US$960 millones a Venezuela, Estados Unidos, Ecuador, Centroamérica y a varios países europeos. "La industria tendrá grandes oportunidades de exportación si se sigue preparando bien, mantiene su calidad y mejora su competitividad en precio y cadena de producción, con respecto a los proveedores internacionales. Así, tendrá la posibilidad de ingresar a un mercado de 300 millones de posibles compradores ricos", comenta Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes.

Los buenos resultados fueron una constante en el sector automotor y eso se tradujo durante 2005 en un crecimiento del 28% en vehículos vendidos (147.709 en total). Incluso, el 53% del mercado local fue dominado por referencias importadas, las cuales aprovecharon la coyuntura de un dólar débil. Además, "hubo un récord de exportaciones, pues la industria de ensamble envió con destino a Ecuador y Venezuela un total de 42.071 vehículos el año pasado (67% más que en 2004)", enfatiza Juliana Rico, directora del Comité Automotor de la Asociación Nacional de Industriales (Andi).



Fuerza interior

La fortaleza del mercado interno funcionó como el mejor motor para la industria colombiana exportadora durante 2005, y lo más probable es que se mantenga y genere efectos similares este año. El momento es clave pues hay diversos tratados firmados, los cuales no obstante serán graduales y a plazos amplios. "En ese contexto, la industria colombiana de ensamble de vehículos y de producción de autopartes continuará invirtiendo para ganar la competitividad que requiere y así disputar el mercado en condiciones óptimas con rivales como Estados Unidos, que ocupa el primer lugar en la producción mundial de vehículos, y Brasil y México, los cuales son 9 y 11 del mundo, respectivamente", agrega Juliana Rico, de la Andi.

Y mientras la industria automotriz llega al cero arancel, los especialistas coinciden en que el impacto de abrir el negocio a la competencia estadounidense deberá ser menor al de los demás países con los cuales hay acuerdos comerciales. "Al analizar el comportamiento del mercado de los vehículos nuevos vendidos en Colombia en 2005, se pudo constatar que solo un 4% fue originario de Estados Unidos. Se puede asegurar que ni a corto ni a mediano plazo se va a producir una inundación de carros gringos en el mercado colombiano", asegura Augusto Zuluaga, vicepresidente del sector automotor de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco).

El objetivo es mejorar la competitividad y la industria automotriz debe trabajar para eso, fortaleciendo su operación local y diversificando exportaciones para incrementar escalas de producción. Es momento de convertir las amenazas en oportunidades.
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