Vacío de poder

| 11/24/2000 12:00:00 AM

Vacío de poder

¿Quién ha ganado influencia en la marcha de la economía y los negocios? Encontramos una gran paradoja: ¡casi nadie!!!

En las actuales circunstancias históricas que atraviesa hoy el país --a finales del año 2000 y a principios del nuevo siglo--, el poder también está en plena crisis. De pocos puede decirse que ejerzan mucha influencia. Se siente, sin duda, un vacío de poder. La sensación generalizada es que en la Colombia de hoy, más que en ninguna otra época anterior, la gente no identifica muy bien quién está al mando ejerciendo influencia y poder.

¿Qué está ocurriendo con los grupos de influencia en Colombia? La influencia, a diferencia de la riqueza o el talento, no es un atributo. Al decir del científico político de moda Robert Dahl, la influencia denota una interacción entre dos o más agentes, por medio de la cual una induce a la otra a sentir, pensar o comportarse de una manera que, en otras circunstancias, no habría adoptado. La influencia es, entonces, relacional y, en sentido estricto, nadie la posee. Es simplemente, una interacción que se ejerce en determinadas circunstancias de tiempo y lugar. En Colombia, estas relaciones están cambiando, los centros de poder han perdido la capacidad de influir sobre el resto de la población como sucedía en el pasado y ello ha generado un verdadero cisma en los círculos de influencia.



Dinero ha llevado a cabo, en los últimos cinco años, un análisis de los personajes que más influyen en el mundo de la economía y los negocios. De los 100 personajes que más incidencia tienen sobre las decisiones públicas y privadas que afectan el presente y el futuro de los colombianos. Mediante encuestas a los presidentes de empresas, focus groups, reuniones y entrevistas especializadas, ha logrado identificar los 100 más influyentes. Y de acuerdo con las circunstancias económicas y políticas de cada año, en cada análisis se ven enormes cambios en estos 100 personajes.



Este año, la tarea de investigación ha sido particularmente difícil. En lugar de la ardua competencia entre múltiples centros de poder e influencia política, económica y regional, el país aparece dominado ahora por el escepticismo. La confluencia de una gran crisis económica --de la que a pesar de las estadísticas aún no salimos-- y de una enorme crisis de orden público han generado anomia, una ruptura en el orden tradicional del poder. Hay pocos orgullosos del pasado reciente, pocos que crean mucho en el futuro y menos aún en quien tienen al frente.



El evidente vacío de poder que hoy se siente tiene mucho qué ver con la forma como el gobierno colombiano actúa. El país siente lejano al presidente Andrés Pastrana, en desespero al zar de las finanzas públicas y descoordinado el equipo económico. En este vacío de poder, el gobierno estadounidense y la guerrilla parecen más influyentes que nunca. Pero con la indefinición del proceso de negociación con la guerrilla es difícil saber dónde se "cuecen las habas". Y, además, en este momento se presenta una gran paradoja externa: cuando nunca antes habíamos estado más cerca de Estados Unidos, vamos a tener que esperar un buen tiempo saber con quién conversar y en quién apoyarnos.



Pero el vacío de poder también tiene qué ver con los desplazamientos de las fuentes de poder e influencia en las esferas colombianas más allá del gobierno, la guerrilla y los gringos. El país económico, en pocos años, ha visto pasar la influencia desde los gremios en los 80, a los economistas en los 90, a los cacaos en el quinquenio anterior, a los hacedores del Estado Social de Derecho en la Corte.



Visto en perspectiva (examinar cuadro), en el país han perdido influencia global, además del gobierno, los cacaos, los gremios, el sector financiero y los hacedores de opinión. Han surgido, en cambio, núcleos de influencia parcial en los núcleos empresariales en los que, a pesar de la fragilidad del aparato productivo, se están haciendo las grandes apuestas. Y algunos role models, cuyo éxito genera influencia en el comportamiento y las aspiraciones de muchos colombianos.



Las empresas están ejerciendo su influencia de manera diferente. Ya no son los gremios los que representan sus intereses y ejercen el lobby ante el gobierno. El nuevo esquema de presión se basa en tres estrategias: relaciones personales y directas con funcionarios del alto gobierno, alianzas internacionales con jugadores que tienen poder y control global y mediante la innovación y las grandes apuestas que crean líderes y seguidores.



En medio del vacío de poder, se encuentra, entonces, una falta de sintonía entre la influencia en el área pública y en los negocios. Mientras en la esfera pública y en tanto se define el sendero de la negociación con los ilegales, el país dependerá cada vez más de Estados Unidos y de las Cortes.



A finales del 2000 es tal el vacío de poder que las caras de un gran número de los influyentes van a cambiar muy rápido: el tipo más influyente en el trato con los gringos es un interrogante, las caras de los cuerpos colegiados (las Cortes o la Junta del BanRepública) aún no se descubren y además no es seguro que el Ministro de Hacienda sea el mismo después de junio del 2001. Lo que sí parece predecible es que la agenda pública será copada por las nuevas autoridades locales y crecientemente por los probables candidatos presidenciales. Mientras que los empresarios exitosos tendrán que irrigar su influencia más allá de sus propias empresas, si queremos salir de la crisis con un país de instituciones modernas.
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