| 10/1/1995 12:00:00 AM

US$13.5 millones no son nada.

El 10 de mayo de 1982 Colombia obtuvo un préstamo por poco más de US$47 millones, otorgado por un pool de bancos cuyo agente era el Chase Manhattan Bank de Londres. Ese dinero iba a ser invertido en gastos de la Armada Nacional y había que emplearlo a más tardar el 10 de mayo de 1983, fecha límite para retirar el último desembolso.

Entre agosto de 1982 y enero 28 de 1983, se utilizaron un poco más de US$33 millones a través cíe once desembolsos. El 10 de mayo de 1983 un télex enviado presumiblemente desde el Banco de la República en Bogotá, pidió que el último desembolso del crédito, por US$13.5 millones, fuera depositado en una cuenta en Nueva York.

Aunque la orden reunía todas las irregularidades posibles para que tuviera que ser rechazada, el Chase realizó el desembolso. La orden provenía del Banco de la República y no (le la oficina del Chase en Bogotá, de donde debía salir. Los télex anteriores habían sido enviados en inglés y en esta ocasión se hizo en español. Además el télex estaba repleto de errores y no llevaba la clave "test" exigida por el contrato del empréstito.

Del Chase los US$13.5 millones habían pasado a una cuenta del Morgan Guaranty cíe Nueva York y de ahí se habían transferido al Bank Hapoalim de Zurich. Desde allí el norteamericano Henry Robert Rusell ordenó girar US$12.7 millones al Banco Leumi de Panamá, de donde es retirado el 8 de junio siguiente.

Por culpa cíe los densos trámites burocráticos, del secreto de las" cuentas militares y de muchas otras circunstancias que ahora no vienen al caso, sólo el 13 de octubre de'" 1983 se conoció que los US$13.5 millones habían desaparecido. Sólo

hasta abril de 1984 las autoridades lograron atar los cabos suficientes para señalar posibles culpables, y cuando lo hizo la sorpresa fue mayúscula.

El principal sindicado y cerebro de la defraudación fue Roberto Soto Prieto, economista de renom

bre, representante en Colombia del prestigioso banco alemán Berliner Handels and Frankfurter, BHF. Había sido víceministro de Desarrollo encargado en 1976, luego jefe de la sección de comercio exterior del Ministerio de Hacienda, secretario asistente de asuntos económicos en la Cancillería y cónsul de Colombia en Suiza.

oto fue detenido por la Interpol en Frankfurt en abril del 84, pero fue liberado horas después tras convencer a las autoridades de que era un perseguido político. Solicitó asilo en Austria, país que negó su

deportación, mientras Colombia inició un proceso para solicitar su extradición. A finales de 1984 fue llamado a juicio y después sentenciado a 12 años de prisión, en sentencia que fue confirmada en 1988.

Desde ese fallo para acá, poco o nada se había vuelto a hablar del robo de los US$13.5 millones, máxime cuando el Chase había sido obligado a devolver la suma al gobierno colombiano. Sin embargo, el 9 de junio de 1993 las agencias de noticias reseñaron la detención de Soto en Frankfurt, Alemania, cuando recibía el dinero producto de la negociación de 61 kilos de cocaína.

La organización delictiva a la que pertenecía Soto Prieto introducía la droga a Europa disimulada en cargamentos de café provenientes del puerto colombiano de Buenaventura. Desde 1991 la policía internacional, Interpol, había iniciado el seguimiento (le las actividades del colombiano que se desplazaba a Alemania en forma frecuente, y además contactaba a empresarios y comerciantes de la industria química mundial.

En 1992 Soto amplió sus operaciones. Los investigadores advirtieron que su casa en Viena era utilizada como centro de operaciones de SUs actividades mercantiles (pizzerías, hamburgueserías y comercializadoras) y llamó la atención su negocio de importación a Europa y tras la Cortina de Hierro de grandes cantidades de café. También se percataron que visitaba a la embajada de Colombia en Austria cuando era embajador Mario Laserna.

oy, a sus 50 años de edad, por orden del Tribunal Supremo del Estado de Hessen, Alemania, paga una condena de nueve años y medio de prisión por contrabando de cocaína. Se encuentra recluido en una cárcel de Frankfurt, y tras cumplir su pena podría ser extraditado a Colombia para cancelar su deuda de US$13.5 millones con el país.
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