| 4/1/1994 12:00:00 AM

Un negocio redondo

Colombia se ha convertido en un semillero de futbolistas; cuánto ganan, cuánto vale el pase, cómo es el negocio del futuro.

Hace cuarenta años el fútbol colombiano vivía la famosa época de El Dorado, durante la cual una lujosa nómina del "ballet azul" -Millonarios-, conformada en su mayoría por jugadores extranjeros, hacía las delicias del público. El pase del argentino Adolfo Pedernera había sido adquirido por US$10.000 y mensualmente ganaba $1.000, cifra astronómica para entonces. Al culminar la década pasada, los futbolistas mejor pagados de Latinoamérica estaban también en Colombia. El dinero -en algunos casos caliente- que se movía a borbotones en los equipos profesionales hizo posible esa realidad.

Sin embargo, la crisis de 1989, que llevó a la cancelación del campeonato y sus repercusiones posteriores, consiguieron cambiar unas reglas del juego en las que predominaban la violencia y las amenazas. Los clubes se resintieron financieramente por el impacto de la parálisis de sus equipos en plena temporada final, lo que llevó a fortalecer sus nóminas con atletas netamente criollos. Hasta ese momento jugadores 1A, de Argentina especialmente, se llevaban gran cantidad de divisas.

Lo que no lograron por años intentos fallidos de restringir los cupos a los foráneos, lo pudieron otras circunstancias. La llamada nacionalización o colombianización del fútbol hizo que las cotizaciones del negocio cayeran, a -tal punto que se fueron quedando rezagadas de las alzas extranjeras. Pero esa mayor oportunidad para los nacionales creó un incentivo suficiente para aumentar el nivel futbolístico que se equilibró con los parámetros internacionales. Los hechos de hoy no mienten.

Aunque en algunos medios deportivos nacionales sigue diciéndose que en el país los jugadores ganan mucho más que en el resto del continente, eso es un mito. En orden de importancia, los lugares donde actualmente se ven los mejores contratos de la región son: México, Argentina, Chile, Colombia y Perú. En el fondo la comparación entre los mercados latinoamericanos del fútbol se debe hacer más por el peso económico, que por lo netamente deportivo. La fortaleza o debilidad de la moneda en cada uno de los países es la que determina en verdad los / niveles de mayores o menores ingresos.

Por un lado están los jugadores mexicanos, que ganan casi el doble qué un argentino de selección no militante en un club extranjero, mientras Chile, Perú y Colombia están muy equilibrados en sus pagos a los mejores. Los costos de los pases o transferencias de los profesionales del balompié, club a club, siguen siendo las cifras que más interesan al negocio futbolístico y son su esencia. Un jugador que en algunas ocasiones fue adquirido por un gran equipo a un club de barriada, a cambio de una decena de camisetas y unos balones, fácilmente puede venderse en cosa de meses en millones de dólares.

Muchos llamados mecenas del fútbol se mueven muy cerca del espectáculo para apostar, a la hora que es, por una joven promesa. La puja por tener los derechos de traspaso de un buen futbolista llevan incluso a violar las normas legales. Según la legislación deportiva sólo los clubes pueden poseer los pases de los jugadores, pero en realidad muchos de los grandes accionistas de los clubes son los verdaderos propietarios. La adquisición de un valioso futbolista lleva a que se hagan "vacas" cuando un club no puede pagarlo directamente. Meses o años después, cuando se venden sus derechos, el inversionista pide la devolución de su aporte, con los rendimientos del caso.

Como en la mayor parte de las ocasiones sucede este caso, las cifras que se manejan en cada contratación presentan inconsistencias de varios millones. En el caso de la venta del volante de Buenaventura, Freddy Rincón, al Palmeiras, se pueden hallar notas periodísticas que juran que la operación costó US$2.5 millones y otras que la tasan en exactamente el doble. Recientes descubrimientos de la policía italiana en torno a la contratación millonaria de todos los tiempos, la compra por el Milán de Gian Luigi Lentini por US$12 millones, advierten que en la transacción se ocultaron a las autoridades US$5 millones del verdadero costo.

Pero en lo que tiene que ver con P lo que recibe directamente el profesional del fútbol por parte de su club, el asunto de las cifras también es objeto de muchas especulaciones. Muchos de los números se ocultan, para obviar los requerimientos tributarios que existen sobre los pagos de nómina en el país. Sin embargo, el mayor o menor ingreso para un futbolista colombiano depende del nivel o categoría donde se clasifique el profesional: El triple A es el típico seleccionado nacional, el A es un preselección, en el B están los veteranos exselección o las jóvenes promesas, y en el C están los del común, aquellos que llegaron a los 25 años y no llamaron exageradamente la atención.

En el país existen actualmente unos 600 futbolistas profesionales y sus pagos dependen del nivel del juego y de la capacidad negociadora que tengan. Pesan mucho en esta situación su edad y la vida útil en el deporte que es en promedio de 10 a 12 años. Y aunque el jugador colombiano históricamente nunca fue consciente de todas las implicaciones laborales de su contratación, la cosa está empezando a cambiar. "Para él lo más importante es el hoy y no piensa en su futuro", advierte Héctor Javier Céspedes, ex presidente de la Afucol, extinta Asociación de Futbolistas Colombianos. Precisamente la agremiación desapareció en medio de la insolidaridad pasada de sus socios. .

Los recientes casos ocurridos entre Júnior y Nacional con el goleador Iván René Valenciano y el defensor Diego León Osorio, son los mejores ejemplos de cómo se fortalece su capacidad negociadora. Valenciano, a quien su equipo le debía la comisión del 5%, por el paso por el Atalanta de Italia, paró sus prácticas en medio de la necesidad del Júnior de que fuera su artillero en plena Copa Libertadores, mientras Osorio, ficha clave de la Selección Colombia, protagonizó un interesante tira y afloje con el Nacional, sobre los términos de su contrato, en plena etapa premundialista.

El ingreso esencial de un futbolista está dado por la prima (que se paga por cada contrato anual), el salario mensual, el auxilio para vivienda o pago de arriendo y servicios, en algunos casos el automóvil, y los premios por empate o victoria en los partidos. La mayor capacidad de ahorro la da la prima y su promedio entre los jugadores Selección Colombia es de US$120.000. El sueldo fluctúa entre US$1.200 y US$1.500 mes, y los auxilios y premios varían dependiendo de las ciudades y los clubes de cada futbolista.

El mejor mercado de la región es el mexicano. Azogue, del América, Alberto García Aspe y el "Chapulín" Campos, son las cartas para mostrar, y cuestan unos US$400.000 al mes. América es uno de los equipos que mejor paga y es propiedad del "Tigre" de las telecomunicaciones, Emilio Azcárraga, quien también es dueño de otros clubes como el Necaxa y la Universidad Autónoma de Guadalajara.

En Argentina, Carlos Borelli, Claudio García o el arquero Sergio Goycochea, ganan primas promedio de US$200.000 y mensualidades por unos US$2.000. En Perú, pese a los problemas económicos conocidos ¡ en ese país y a la baja en su peso específico dentro del contexto internacional, el costo de los jugadores importantes sigue siendo relativamente elevado. Pablo Zegarra, Roberto Martínez y Reyna, del Universitario, mandan la parada.

El fútbol chileno, en cambio, debido a los hechos que llevaron a que su selección fuera suspendida de participar en las eliminatorias al Mundial USA 94, entró en una especie de nevera. La valorización de los jugadores chilenos no contará con la vitrina mundialista, y por lo tanto su mercado está orientado por los extranjeros que llegan. Los ejemplos están dados por el ecuatoriano Vásquez y el argentino Néstor Raúl Gorosito (acaba de ser adquirido por la Universidad Católica de Chile), quienes reciben primas de unos US$150.000 y sueldos mensuales de US$1.500.

En el fútbol colombiano se pueden destacar en la categoría triple A a jugadores como Carlos "Pibe" Valderrama, Luis Carlos Perea y John Jairo Téllez. En preselección están Henry Zambrano, delantero del América de Cali, y Víctor Danilo Pacheco, del júnior de Barranquilla, por citar algunos ejemplos. Estos clase A ganan más o menos la mitad de los de la llamada cúpula. En la escala B están los ex selección aún vigentes, como Arnoldo Iguarán, un goleador de gran talla, o varios que vienen en camino, que ganan entre una cuarta parte o una sexta parte de los mejores.

Estos son algunos de los costos de los jugadores que vienen en línea. Por ejemplo, en Independiente Santa Fe, Alfonsito Cañón gana unos US$25.000 de prima y US$750 men-suales, Tulio Guerrero unos US$12.500 de prima y US$625 mes, mientras Vidales está entre US$3.500 y US$4.000 de prima y US$450 mensuales. Y los del común pueden ganar entre 24 y 36 veces menos que los triple A.

Pero las cosas varían dramáticamente cuando un jugador pasa al campo internacional. Las grandes contrataciones de colombianos crecen y se aceleran. El caso de Adolfo "Tren" Valencia es quizás el más destacable dentro de las operaciones foráneas. Sin dejar de desconocer la labor de Asprilla en el fútbol italiano, a donde pasó por unos US$5 millones, y sus logros en las copas europeas y aquel famoso gol que le quitó un prolongado invicto al Milán, lo del "Tren" es más importante por la actual coyuntura premundialista, y en vista del desinfle del Parma.

Valencia juega con el Bayern Munich, al que fue traspasado por Independiente Santa Fe, en una transacción de US$2.5 millones.

El 8% de la operación la ganó como comisión al derecho de traspaso el "Tren". El contrato que logró con su club es por tres años, con una prima anual por US$350.000, un sueldo mensual de US$3.500, más carro. En su caso debe pagar mensualmente entre US$1.200 y US$1.500 por arrendamiento de su casa. El mayor accionista de Santa Fe, César Villegas, consiguió además que si el Bayern vende por más de US$3 millones al "Tren", una quinta parte de la operación será para el club colombiano.

El Bayern es un club de primera línea y con fama internacional, la selección alemana es la favorita para ganar el título del próximo mundial, y el Bayern va de primero en la clasificación y puede ser campeón de la liga. Mientras que el fútbol italiano es un "fútbol show", que en gran parte se nutre de héroes pasajeros, el alemán es más duro y exigente, y en verdad puede llamarse como el mejor del mundo. Además hay que tener en cuenta que Valencia ya completó nueve goles, en apenas 13 encuentros que ha sido titular con su club. El Independiente Santa Fe, equipo que lo vendió, se apresta a recibir los US$200.000 de ñapa acordados si el "Tren" consigue al menos 10 tantos en la temporada.

Víctor Hugo Aristizábal acaba de ir en préstamo al Valencia de España por 60 días, en una transacción que costó $240.000. En caso de que el club ibérico quiera quedarse definitivamente con el goleador para la próxima temporada tiene una opción de compra por US$3.5 millones. El volante Freddy Rincón es el ídolo de los seguidores del Palmeiras de Brasil. Sus derechos fueron vendidos por el América de Cali, al empresario Sittimio Aloisio (el que llevó a Asprilla al Parma), quien a su vez los cedió al Palmeiras, patrocinado por la multinacional Parmalat, que también patrocina al Parma. La venta al Palmeiras costó unos US$3 millones y se baraja la posibilidad de que Rincón pase al fútbol italiano durante la próxima temporada.

El asunto de Iván René Valenciano y su paso fugaz y sin éxito por el Atalanta de Italia tiene a muchos perplejos. Pero lo cierto del asunto es que el rendimiento de los jugadores es directamente proporcional a la disposición táctica del club al que lleguen, y a las orientaciones o idiosincrasia del director técnico de turno.

El caso histórico más claro es el de la temporada del "Pibe" Valderrama en Millonarios, club del cual casi fue desechado por bajo rendimiento. Pocos meses después comenzó a brillar como el mejor jugador colombiano en mucho tiempo. Pasó por el Montpellier de Francia y el Valladolid de España, sin éxitos resonantes. Regresó al país y hoy el "Pibe" es el mejor pagado en Colombia. Se estima que su prima en el júnior de Barranquilla está en US$150.000 al año, y solamente su edad, 32 años, conspira contra la posibilidad de que vuelva al exterior, o suba aún más su cotización, a pesar de ser declarado el mejor jugador del continente.

Pero con el progreso del fútbol colombiano a nivel internacional y las perspectivas sobre su desempeño en la próxima Copa Mundo, la verdad es que hay una verdadera mina de oro en ciernes. Hay muchos inversionistas que están a la caza de jóvenes jugadores o como se dice en el medio, de "pelaos", que pueden ser en el futuro los más cotizados. La opción de compra del juvenil Giovanni Hernández Soto -17 años-, en préstamo al Once Caldas, vale ya US$1 millón. Muchos pusieron sus ojos en él, después de su rendimiento durante el reciente Torneo de la Esperanza, cuando hizo parte de la Selección Colombia Prejuvenil.

Lo mismo sucede por ejemplo con Roberto Vidales y Arley Betancourt; centrocampistas del Independiente Santa Fe y del Deportivo Cali, quienes son señalados por algunos como los sucesores del "Pibe" Valderrama. Sea cierta o exagerada esa afirmación, la verdad es que su futura cotización dependerá de lo que muestren. La lista de futuras promesas sigue agrandándose y muchos siguen haciendo sus apuestas. No necesariamente los que hoy pintan bien serán luminosas estrellas mañana. Para la muestra un botón: John Edison Castaño fue hace unos siete años la esperanza, pero se opacó con el pasar de los meses.

Y como la imagen internacional de los jugadores colombianos mejora a pasos agigantados, los clubes deben preocuparse cada día más por sus inversiones. Hay varios futbolistas Selección Colombia asegurados ante la Lloyds de Londres por muerte o incapacidad, y cada equipo suscribe, antes de sus desplazamientos o giras, pólizas que valen hasta 24 veces el sueldo mensual de cada deportista. En últimas lo único seguro es que si a Colombia le va bien en el Mundial USA 94, todas las cifras mencionadas se duplicarán. Lo mismo que sus ingresos por publicidad y premios.
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