| 12/14/1998 12:00:00 AM

Un buen comienzo

Cinco expertos con amplia experiencia en exportaciones en el sector público y privado analizan el Plan. Su opinión: hay que trabajar más para volverlo concreto.

Dinero invitó a un grupo de empresarios y asesores empresariales para debatir los lineamientos del Plan Exportador del nuevo gobierno. A la reunión asistieron Luis Fernando Alarcón, actual socio de Petrocolombia; Guillermo Valencia, presidente de Confecciones el Cid y líder de la maquila en el país; Martín Gustavo Ibarra y Gabriel Ibarra, los consultores más reputados en comercio exterior; y Alfredo Ceballos, profesor de la Universidad de los Andes y autor de un best-seller en promoción de exportaciones. Estos son los apartes más destacados de la charla.



¿Qué tal se ve el contexto macro en el que se da el nuevo plan?



Ceballos: Yo quiero cuestionar el usual énfasis de los economistas y los exportadores en la tasa de cambio como el principal estímulo. En el pasado, las devaluaciones insostenibles sólo han traído inflación y un desarrollo exportador muy limitado. Me gusta mucho más el énfasis en las exportaciones como resultado de un sistema productivo sólido.



Alarcón: No hay que exagerar. La tasa de cambio ha incidido enormemente en el auge y caída de las exportaciones del país. Aun con integración comercial y esfuerzos de modernización inducidos por la apertura, la tasa de cambio es importante. Ahora bien, el resto de la disciplina macro es tan importante como la tasa de cambio.



Valencia: Pero una estrategia exportadora no puede diseñarse con base en la tasa de cambio. Esta finalmente no es controlable. Las empresas exportadoras tienen que superar los inevitables vaivenes cambiarios. Por otro lado, creo que las mediciones de tasa de cambio generales son equívocas. Para exportar, lo importante es la competitividad contra nuestros vecinos.



¿Qué tan factible les suena la meta de duplicar las exportaciones menores?



Valencia: La meta es ambiciosa, en especial si se tiene en cuenta la historia exportadora del país. La meta hay que entenderla como una manifestación de la voluntad política del gobierno para apoyar a los exportadores. Hay que ponerse metas altas y eso está bien. Además, México logró en cinco años generar una industria de maquila de US$45.000 millones que emplea un millón de personas. ¿Por qué no llegar más lejos?



MG. Ibarra: Colombia ha subutilizado las oportunidades del comercio internacional. ¿Qué son nuestras exportaciones frente a los US$5.271 billones que constituyen el comercio mundial? ¿Por qué si las exportaciones per cápita del mundo son de US$875, las de Colombia tienen que seguir siendo de apenas US$271? Chile y México ya sobrepasaron los US$1.000 y Costa Rica los US$800. Las condiciones de localización y desarrollo de mercados son muy favorables para Colombia y dan para mucho más. Si los colombianos no lo logramos, somos unos bobos.



Alarcón: Estoy de acuerdo en que doblar las exportaciones es posible, pero en un muy ambicioso contexto de políticas, como el que lograron construir México, Singapur o Malasia. La certeza jurídica del marco de promoción es fundamental.



¿Y cómo se ve el uso de instrumentos que el gobierno plantea para doblar las exportaciones?



Alarcón: El documento obviamente no hace énfasis en la importancia de generar una política macro estable, que sería el mejor fundamento de las mejoras de productividad en el largo plazo. Me gustaría ver desarrollados con mayor profundidad elementos que resulten verdaderamente nuevos frente a planes del pasado. Por ejemplo, para el desarrollo de maquilas, las zonas francas extraterritoriales podrían ser una gran idea. Hay que fomentar la inversión extranjera para mejorar nuestra tecnología, sobre todo la orientada hacia los mercados externos. Proexport y Coinvertir tienen que marcar una diferencia frente al pasado, ser agresivas, respaldadas por gente idónea como en los países que han tenido éxito. En el paso de los planteamientos generales a las decisiones efectivas, el gobierno puede hacer toda la diferencia.



G. Ibarra: La maquila es la única forma de aprovechar el sistema general de preferencias. Hay que tener inversionistas originarios del país que concede las preferencias. Rara vez un empresario local va a hacer grandes inversiones con base en unas preferencias que pueden desaparecer en cualquier momento.



Ceballos: Me gusta mucho la idea de convertir las empresas exportadoras en zonas francas. Pero se necesita generar para las exportaciones un financiamiento de largo plazo en condiciones que sean competitivas internacionalmente. Sería muy útil que en este financiamiento estuviera cubierto el riesgo cambiario. Hay que buscar herramientas de promoción adicionales a las macro.



G. Ibarra: Quiero hacer énfasis en que, hoy en día, la estrategia exportadora depende muchísimo de la promoción de inversión en general y de la inversión extranjera en particular. Hoy se necesitan, más que nunca, socios internacionales que aporten en dominio de tecnología y de mercados.



MG. Ibarra: La clave del desarrollo exportador será crear producción y servicios que no existen hoy en Colombia. Las exportaciones que explotan los recursos naturales y la mano de obra barata tienen poco dinamismo en los mercados. Lo que producimos tiene poca demanda. Dos terceras partes del comercio actual es de manufacturas, en especial de alto valor agregado.



Hoy hay que pensar en exportar horas de hombre capacitado. Me parece de enorme importancia el vínculo de las exportaciones con las regiones. Sólo si los ambientes locales son favorables, la competitividad se logra. Y ello no se logra desde Bogotá, sino con el concurso activo de gobernadores y alcaldes, que tienen que mirar más hacia los empresarios y menos hacia los políticos. Finalmente, no se puede olvidar que la promoción externa no es gratis: hay que prever entre 1 y 3 centavos para este propósito por cada dólar exportado.



¿Se percibe un nuevo papel para el gobierno y los empresarios en el plan?



MG. Ibarra: Lo más novedoso del plan es el liderazgo del presidente Pastrana. Tres viajes en tres meses con empresarios colombianos a Estados Unidos, Venezuela y México, además de la visita de Aznar con empresarios españoles, es algo que nunca se había visto en el país.

Alarcón: Para ser exitoso, el nuevo propósito exportador no puede quedar sólo en manos de los funcionarios del gobierno. La iniciativa empresarial ha sido la clave del éxito mexicano y del sudeste asiático. En esta dirección, le cabe un gran compromiso no sólo a los empresarios individuales, sino a los gremios, que pueden encontrar en este espacio un nuevo papel productivo.



G. Ibarra: Hoy los empresarios internacionales hacen el comercio. En el país hay 600 empresas trasnacionales, 105 de ellas representadas en el Consejo Empresarial Colombo Americano. Integrar estas empresas con joint ventures es un nuevo reto para los empresarios colombianos del futuro.



La charla terminó con un acuerdo en el espíritu de evaluación del Plan: ser benevolente con su orientación y más ambicioso en las acciones concretas. El compromiso político del gobierno, del Presidente y de la Ministra de Comercio Exterior, en particular, es la mejor señal de las posibilidades de éxito.



Como documento inicial de política está muy bien. Pero debe trabajarse duramente en los próximos meses para hacer de este propósito una realidad que cuaje en los próximos años. Si bien la tasa de cambio no es lo más importante, no debe descuidarse y debe ser consistente con un ambiente macroeconómico de estabilidad. Pero es en el plano micro donde estará el éxito del plan. El gobierno tiene que concretar acciones de modernización de sus principales instituciones especializadas y de coordinación de acciones. Hay que concretar en el presupuesto de los tres años siguientes la verdadera prioridad de las exportaciones. Los empresarios, además de la iniciativa individual y de concertación, deberán jugar un papel colectivo de mayor importancia que nunca antes para poder realizar estas iniciativas.



Lo que corresponde al país en los próximos meses es, como lo dijo Martín Gustavo Ibarra, "pintar negocios con colores fuertes para todos los colombianos".
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