| 1/22/2010 12:00:00 AM

Un año promisorio

En un año de recuperación económica mundial, disímil entre regiones, países y sectores, son innumerables las oportunidades de inversión para quienes estén dispuestos a asumir algo de riesgo.

2010 se perfila como un año de transición hacia la recuperación, con crecimiento económico en todas partes y en el cual habrá un gran giro en las políticas macroeconómicas.

Partiendo de una coyuntura de bajas tasas de interés, gran liquidez y estímulos fiscales, el mundo irá pasando, a medida que reaparezca la inflación y se recupere el consumo, a un escenario de aumento de intereses. No es posible en este momento saber cómo y en qué secuencia sucederán estos cambios. Los inversionistas harán bien si siguen los acontecimientos con atención, pues es precisamente en la diferencia en tiempos y lugares donde surgirán las grandes oportunidades.

Los datos más recientes muestran que la recuperación de la economía mundial va a ser bastante desigual. En los primeros meses del año, el crecimiento se va a concentrar en las economías emergentes y en particular en las de Asia emergente y Brasil. La presión de aumentos de tasas estará, por tanto, en esas partes del planeta. En el mundo desarrollado –Estados Unidos, Zona Euro y Japón– dónde aún no es clara la velocidad ni la sostenibilidad de la recuperación, la presión tardará algo más en manifestarse. Es muy posible que en estos países los aumentos de tasas solo se vean al finalizar 2010 ó incluso el año entrante.

Dado lo anterior, para las inversiones de este año es necesario pensar en una estrategia de corto plazo, con énfasis en los países emergentes; y otra de más largo plazo, que incorpore los cambios en la política monetaria en los países desarrollados.

| Corto plazo |

En épocas de incertidumbre y volatilidad, es importante estar atentos a los cambios en el sentimiento de los inversionistas, pues estos determinan el apetito por el riesgo y, por ende, las variaciones en los precios y los rendimientos de los papeles.

En el caos y desconfianza del año pasado, los bonos con grado de inversión y los bonos del Tesoro de Estados Unidos tuvieron un rally que subió sus precios y redujo los rendimientos abruptamente.

Los bonos de mayor riesgo y alto rendimiento también fueron muy demandados y produjeron grandes utilidades a quienes tomaron apuestas sobre ellos. Por ejemplo, los bonos emitidos por empresas colombianas en el exterior (Ecopetrol, TGI, EEB, etc.) forman parte de esta categoría. Sus precios subieron considerablemente, puesto que su rendimiento superaba el de los bonos empresariales con calificación grado de inversión.

Sin embargo, la subida de los intereses, por lo general, no es una buena noticia y menos para los bonos empresariales con grado de inversión. Si los intereses suben muy rápido, los inversionistas se quedan con papeles que compraron a precios altos y que pagan intereses apenas ligeramente superiores a un bono del Tesoro americano, siendo menos seguros.

Puede ser más interesante buscar papeles con menor calificación, con rendimientos mayores, aunque estén a plazos más largos. Incluso si suben los intereses, los precios de estos bonos no caerán necesariamente, debido a que su rendimiento es muy superior al de los bonos del Tesoro. Por ejemplo, los bonos de deuda que Ecopetrol emitió en el segundo semestre en el exterior tienen un cupón anual de 7,25%. Difícilmente se puede conseguir un rendimiento igual con una seguridad comparable a la que brinda este papel.

En suma, si los intereses suben, la estrategia es estar con bonos a corto plazo para poderlos reemplazar a medida que ocurre el alza. Sin embargo, hay que prestar atención a las diferencias entre los distintos tipos de papeles, en términos de la seguridad y el rendimiento que ofrecen.

| Largo plazo |

En materia de inversiones, el secreto está en la diversificación. Esto significa que solamente una parte del portafolio debe estar en bonos (que debe ser mayor mientras más bajo sea el apetito por el riesgo) y el resto debe invertirse en renta variable, commodities e inversiones no financieras como finca raíz, dentro y fuera de Colombia, entre otras alternativas que actualmente parecen relevantes.

Todo apunta a que las oportunidades estarán este año en los países emergentes con economías fuertes, donde los gobiernos y la demografía están impulsando el crecimiento. Estos son, en esencia, los países emergentes de Asia, y Brasil en América Latina. De Brasil, por ejemplo, se espera que se convierta en un nuevo gigante global y logre un crecimiento de su economía del orden del 6% en 2010.

Mark Mobius, administrador de Templeton, afirma en una entrevista con Businessweek que los fundamentales de la economía llevan a los mercados emergentes a estos crecimientos. “En cualquier periodo que usted mire, diez años, tres años o un año, los emergentes se han comportado mejor que Estados Unidos o los mercados globales. Sus economías están creciendo más rápido, cuatro veces más rápido.


Después de la crisis de Asia de 1997, estas economías redujeron sus deudas, aumentaron sus reservas y mantuvieron sus tipos de cambio”.


Teniendo esto en cuenta, hay que buscar las economías emergentes con potencial de crecimiento (esto excluye a las de Europa Oriental). Hay que concentrarse en las acciones de empresas de sectores en crecimiento para invertir en ellas o incluso para comprar sus bonos corporativos (por ejemplo, los atados a la inflación con buenos cupones). Colombia, por su supuesto, forma parte de esta alternativa y hay buenas posibilidades, tanto en las acciones locales como en la renta fija (ver págs. 44 y 50).

Por su parte, este es un buen momento también para los commodities, en la medida en que el crecimiento económico impulsará sus precios.


Adicionalmente, como la mayoría se transan en dólares, 2010 puede ser un buen año para invertir en ellos, pues se espera que esa moneda siga perdiendo valor ya que cuando disminuye la cantidad de un commoditie que puede comprarse con un dólar, su precio sube en términos relativos.


Por otra parte, los commodities ofrecen una buena cobertura automática frente a la posibilidad de inflación en Estados Unidos. La inflación surge cuando un gobierno imprime demasiado dinero y nunca en Estados Unidos se había impreso tanto dinero como ahora. Cuando se empiece a ver la inflación, los precios de las acciones van a caer y los precios de los commodities a subir.

Entre los commodities, las inversiones en oro son las favoritas de los expertos, en particular, si el dólar llegara a caer fuertemente.


De acuerdo con un informe reciente de elaborado por CITIFX, cuyo análisis se basa en la historia, si esta se repite, el precio del oro podría superar por lo menos los US$2.000 y no descartan que llegue a US$5.000 o US$6.000 en los años siguientes.

Las monedas en las que se hacen las inversiones también son relevantes y nunca hay que dejar de estudiar sus perspectivas de apreciación o devaluación. El no hacerlo puede implicar perder la posibilidad de lograr rendimientos.

En este momento, las mayores dudas están sobre el dólar, debido al pésimo balance externo de Estados Unidos, que presenta alto déficit de cuenta corriente y salidas de capital. Es muy posible que en la primera mitad de 2010 el dólar pierda valor frente al euro y el yen y que en el segundo semestre se fortalezca, especialmente si la Reserva Federal sube los intereses antes que el Banco Central Europeo o el Banco de Japón.


De otra parte, las monedas de los países emergentes se comportaron muy bien en 2009, con apreciaciones importantes frente al dólar durante el año. Se espera que esta tendencia se mantenga.

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