| 6/11/2004 12:00:00 AM

Tiempo de invertir

Las empresas del sector real mejoraron sustancialmente sus ventas y utilidades en 2003. Ahora deben aumentar su inversión en nuevos proyectos productivos y encontrarlos pronto.

En el año 2003 se sintió la recuperación en forma generalizada. Las ventas de las 5.000 empresas no financieras más grandes del país aumentaron 15% y las utilidades 31%. Esto no significa que sea momento para celebrar. Apenas hay tiempo para aprovechar el respiro y prepararse para el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos (TLC), que vendrá en corto tiempo. En otras 2palabras, las empresas colombianas superaron una de las crisis más profundas del siglo XX, entre 1999 y 2002, pero ahora deben enfrentar el reto del siglo XXI: la integración comercial con la economía más grande del mundo y el paso definitivo hacia la globalización.

La información que sale de los estados financieros reportados por las empresas a las distintas superintendencias, y que Dinero utiliza para su informe de las 5.000 empresas, permite visualizar la salud de la base productiva colombiana cuando se prepara para enfrentar este desafío. En general, hay un resultado positivo, pues nuestras empresas lograron crecer en ventas, mostraron las mayores utilidades en años y redujeron su fragilidad financiera.

Sin embargo, hay varios frentes en los cuales es necesario mantener la atención para pasar a la siguiente etapa. Primero, el desempeño presenta fuertes diferencias dependiendo del tamaño de las empresas. Las pequeñas y medianas empresas (pyme) se han beneficiado de los mejores tiempos, pero en grado muy inferior a las grandes y sus resultados aún son endebles. Segundo, las empresas más orientadas a la exportación están logrando un importante dinamismo, pero aún son pocas en comparación con el total. Finalmente, la inversión nueva, indispensable para lograr la competitividad requerida, también está concentrada en un número menor de empresas. Todo esto indica que los niveles de preparación para el TLC varían ampliamente en el grupo de las 5.000. La falta de preparación de muchas empresas podría traducirse en un choque que se produciría justo cuando el nuevo marco de apertura comercial entre en vigor.



Ventas y ajuste privado

El panorama general muestra que las 5.000 empresas vendieron $213 billones en 2003, 15% más que en 2002. Es una cifra importante, si se considera que equivale al 96% del Producto Interno Bruto. Las empresas mantuvieron sus programas de austeridad característicos de los años de crisis. Por eso, los gastos administrativos y de ventas aumentaron apenas 9% y 8%, respectivamente, con lo cual la utilidad operacional se incrementó en un sorprendente 29%, al pasar de $13 billones en 2002 a $17 billones el año pasado.

Al mismo tiempo, el ajuste de gastos continuó en 2003. Los gastos no operacionales se redujeron 26% y los gastos financieros se recortaron casi a la mitad, con una reducción de 41%. Con eso, las utilidades alcanzaron $7,4 billones, un notable 31% de aumento frente a las del año anterior. Empujada por esos resultados, la rentabilidad de los activos (utilidad neta/activos) fue de 2,2%, la mayor en seis años.

Las utilidades antes de intereses, depreciaciones, impuestos y amortizaciones (el Ebitda, por su abreviatura en inglés) aumentaron en 22%. Este indicador mide el desempeño de las empresas excluyendo el efecto de decisiones contables, financieras y tributarias, lo cual facilita la comparación entre firmas de sectores distintos. El indicador de Ebitda/Ventas, una medida de rentabilidad de la operación, fue de 11%, el más elevado desde 1998.

Sin embargo, los resultados cambian a medida que el tamaño de las empresas se reduce. Las 3.513 empresas que tienen ventas inferiores a $15.000 millones aumentaron sus ingresos apenas 6% en el año. Este crecimiento fue inferior al del costo de ventas, que refleja los costos de sus insumos principales, de modo que la utilidad bruta creció un lánguido 1% frente a 2002, al llegar a $61 billones.

El ajuste administrativo fue drástico en las más pequeñas y los gastos administrativos bajaron en 7%. Finalmente, con un recorte de otros gastos no operacionales, en particular de los financieros, la utilidad fue cercana a $400 millones, superior a la del año anterior, pero muy baja en comparación con el capital y los activos comprometidos en estas empresas. El Ebitda de este grupo disminuyó 6% y se ubicó en $1,5 billones.



A exportar y a invertir

Las empresas exportadoras tuvieron buenos resultados el año pasado y las bonanzas de precios mundiales las beneficiaron. Las compañías que colocaron más de la mitad de su producción en el mercado mundial, pudieron crecer sus ingresos en 30%. Sin embargo, su participación en el total no es suficiente en comparación con las necesidades de un país del tamaño de Colombia. Las empresas altamente exportadoras solo hicieron el 8% de las ventas de las 5.000, mientras que el 60% del total corresponde a empresas que no exportan.

Para poder exportar y ser competitivo internacionalmente hay que invertir. La inversión en el país se está recuperando y, de hecho, el Dane reporta desde hace un año un auge en las importaciones de bienes de capital. En maquinaria para construcción, agro, industria y transporte, se trajeron al país $13 billones en 2003, lo cual representa 16% más que en 2002. Este crecimiento no se refleja totalmente en los datos de las 5.000 empresas, donde el renglón de propiedades, planta y equipo creció en el año en 7% (en las empresas pequeñas creció en 4%). No obstante, buena parte de la inversión en maquinaria que se realiza hoy se financia por leasing (instrumento que recibió un impulso adicional en la última reforma tributaria) y, por tanto, no se registra como adquisición de activos sino como un gasto. Las compañías de leasing crecieron su cartera 48% en el último año, hasta un valor cercano a $2,7 billones en el año 2003.

Sin embargo, de todas formas la inversión que muchas de nuestras empresas hacen es baja y no es suficiente para revertir el ritmo de obsolescencia de las plantas actuales. Entre 1998 y 2003, la depreciación de las 5.000 empresas creció a una tasa anual de 10% por año, una tasa muy superior a la de la inversión. Miguel Reyna, consultor asociado del banco de inversión Latinvestco, estima que en una parte muy importante de las firmas que analiza rutinariamente, la depreciación acumulada está alrededor del 70% del valor de los activos fijos, una muestra de que no han renovado su maquinaria en años (los valores altos de la depreciación acumulada en general revelan una mayor edad de los equipos).

Operar con equipos depreciados en libros es atractivo, porque aumenta las utilidades contables; pero la maquinaria vieja no sirve en escenarios de alta competencia como los que vienen. Contra las empresas estadounidenses o brasileñas más eficientes, el atraso técnico puede convertirse en una desventaja fatal.

Luis Alberto Zuleta, investigador de Fedesarrollo, cree que la decisión de aplazar las inversiones, en especial en las pyme, obedece a que muchas empresas están esperando los resultados de la negociación del TLC, o desean copar su capacidad instalada -el promedio nacional para la industria está cerca del 74%-. Pero quizá esa no sea la decisión adecuada. "Los empresarios tienden a ser reactivos y no proactivos", afirma Zuleta, y advierte el peligro en que se encuentran si no invierten desde ahora. Si esperan hasta el momento de las firmas y las fotos con las que culminará la negociación del TLC, podrían perder oportunidades.

Los ejecutivos tienen una gran responsabilidad con sus accionistas. Deben identificar desde ahora los nichos de negocio donde quieren estar, y desarrollar planes e inversiones para conquistarlos. "Participe, entienda, use su gremio para entrar en la negociación (del TLC)", recomienda Gustavo Ramírez, vicepresidente de banca de inversión de Corfivalle. Si espera, va a ser muy tarde. Actuar implica riesgos, pero, ¿no se trata de eso el negocio?



TECNOLOGíA

Además de la inversión en máquinas, hoy gana importancia la adopción de tecnologías de información. En esto el país gana terreno. Las empresas de computadores, software y herramientas informáticas vendieron $2,1 billones en 2003. La consultora internacional IDC señala que la inversión en tecnología creció 7% en el año.

Las empresas en un entorno más competido necesitan mejorar su capacidad de administrar clientes y procesos con herramientas automatizadas, sostiene Miguel Reyna. Encuentra que en muchas ocasiones, en firmas de servicios que alimentan grandes bases electrónicas con datos de sus compradores, el dependiente del mostrador no sabe si la persona que tiene al frente es un comprador habitual de la empresa, o desconoce sus gustos. "Para hacer una buena administración de los clientes, para hacer que los datos sean útiles, se puede aprender de casos colombianos muy exitosos", afirma.

La mezcla de tecnología y administración casi siempre rinde buenos frutos. Es fácil observar que en parte el mejor desempeño de las empresas de los grupos económicos frente a muchas de las demás está en que estas llevan varios años mejorando ordenadamente su operación con reingeniería de procesos y optimización financiera.



Baja deuda

Otro aspecto del ajuste por el que han pasado las empresas es la forma como están manejando la financiación. Uno de los disparadores de la crisis de 1999-2002 fue el exceso de crédito. Como parte de la salida de la crisis, las empresas redujeron su exposición a la deuda y, además, recompusieron su pasivo hacia la deuda en pesos y de corto plazo. Las obligaciones financieras de largo plazo de las 5.000 disminuyeron 38% en el año (46% en las pequeñas), mientras que las de corto plazo crecieron apenas 8%.

Sin embargo, las empresas podrían estar acercándose ahora al otro extremo que también es nocivo. El uso de la financiación bancaria por parte de las empresas podría ser muy bajo en comparación con las necesidades de inversión que vienen en esta etapa.

Las empresas más grandes optaron por financiar sus expansiones con utilidades retenidas, que tienen un importante beneficio tributario, y por usar crédito de corto plazo (de tesorería) para financiar su operación e, incluso, sus inversiones. La ventaja está en los costos y la comodidad de la operación. Los préstamos a 60-90 días tienen tasas de DTF + 1 a DTF + 2, y, además, están exentos del impuesto de timbre que cuesta el 1,5% del valor del crédito. Además, después de tener un cupo de crédito aprobado, la renovación del préstamo se puede hacer con una llamada telefónica. Como resultado, las empresas están usando el crédito de muy corto plazo como si fuera de largo plazo. Esto puede dejarlas en condiciones de vulnerabilidad, si las circunstancias de liquidez general de la economía cambian.

Adicionalmente, acentuaron la práctica de financiarse con los proveedores menores, un mecanismo que fue particularmente marcado en 1999 y cuyo uso volvió con fuerza el año pasado, cuando los pasivos con proveedores aumentaron 19%.

Este esquema de financiación revela que la inversión en grandes proyectos no es la prioridad para muchas empresas. "No se puede financiar la expansión empresarial con créditos de corto plazo", advierte Camilo González, de KPMG.



Hacia el futuro

El TLC con Estados Unidos impone un desafío sin antecedentes a las empresas colombianas, en un lapso extraordinariamente estrecho. En los meses que vienen, las empresas que no lo han hecho tendrán que definir las estrategias que seguirán para enfrentar el cambio radical en el entorno y, más crítico aún, desarrollar sus planes de inversión para ejecutarlas. Deberían realizar inversiones importantes en la mejoría de la eficiencia operativa y financiera, lo mismo que inversiones en tecnología, reingeniería de procesos y optimización de la estructura financiera.

En esta nueva fase de internacionalización de la economía habrá movimientos importantes. Como lo dice Jaime Ricaurte, del banco de inversión Incorbank, habrá oportunidades para que las empresas amplíen sus programas de crecimiento internacional por medio de alianzas y compras de firmas para distribución o manufactura. Por otra parte, también se espera actividad en compras y adquisiciones de empresas locales de bienes y servicios. Los banqueros de inversión prevén un año movido para los proyectos portuarios, de relocalización industrial y de concesiones de infraestructura, así como para sectores como plásticos, donde se ven buenas oportunidades para consolidaciones.

Los empresarios que no tengan estrategias y proyectos ambiciosos estarán relegando a sus empresas a la irrelevancia. En un momento de cambio como este, las estrategias pasivas, que se limitan a reaccionar frente a los hechos, tienen limitadas posibilidades de generar valor. Para las empresas colombianas, llegó la hora de las decisiones más importantes en su historia.



SECTORES 5.000 EMPRESAS

El análisis sectorial y financiero fue realizado con la colaboración de BANCOLOMBIA y su filial COLCORP, corporación financiera especializada en banca de inversión.

Alimentos

Arcilla y cerámica

Arroz

Avícola

Azúcar

Bebidas

Banano

Café

Cajas de compensación

Caucho

Cemento

Combustibles

Comercio

Confecciones

Construcción

Cuero y calzado

Editorial

Flores

Hidrocarburos

Hierro y acero

Hoteles
Madera y muebles

Medios

Minería

Palma

Plásticos

Publicidad

Pulpa, papel y cartón

Químicos

Salud

Servicios públicos

Tecnología

Telecomunicaciones

Textiles

Transporte

Vehículos

Metodología


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