Gustavo Bernal Presidente de Fibratolima "Si no se recupera el consumo interno, no se aprueba el ingreso al Atpa y no hay una mayor devaluación, habrá que alistar el traje negro para el entierro de varias empresas del sector en el segundo semestre".

| 6/14/2002 12:00:00 AM

Textiles Tejidos enredados

El panorama textilero no es el mejor y aún no se define cómo se beneficiará el sector con el Atpa.

Las movidas

La situación financiera de las empresas textileras tradicionales del país es muy compleja. Fabricato --ahora unida a Tejicóndor--, Coltejer, Fibratolima y, más recientemente, Enka tuvieron que acogerse a la Ley 550, para reestructurar sus deudas y enfrentar una de las coyunturas más difíciles de su historia.



Acostumbradas a controlar un mercado cerrado, la apertura las golpeó y, a diferencia de las confecciones, su proceso de adaptación ha sido mucho más lento y costoso. Son empresas de gran tamaño y volumen, cuyo reacomodo es muy complejo. Incluso algunas no sobrevivieron a ese proceso. Tejidos Unica de Manizales, una de las firmas más tradicionales del país, se fue a liquidación hace apenas un mes.



¿Qué pasa con el sector? Que en los últimos años se ha convertido en un importador. Es decir, los primeros eslabones de la cadena (fibras, hilos y telas) representan más del 85% del total de sus importaciones. Y la confección se ha hecho altamente dependiente de la oferta extranjera para suplir sus necesidades de materia prima, proveniente especialmente de Estados Unidos, aunque en el último año Asia ha sido un jugador importante.



Además, el consumo interno no ha respondido. Según una encuesta de Fenalco, cerca del 70% de los colombianos no tiene entre sus prioridades inmediatas comprar ropa. Y la estrategia exportadora, que en esas condiciones sería su salvación, tampoco ha funcionado. La recesión y los impactos económicos del 11 de septiembre pasado llevaron a los detallistas de Estados Unidos a reducir sus precios hasta en un 70% para eliminar sus inventarios. Además, con la destorcida en Venezuela y la caída en el consumo en otros países centroamericanos y de la región, los tejidos planos de algodón, principal producto de las industrias tradicionales, disminuyeron en una década sus exportaciones del 42,8% al 20,8%. La actividad comercial textil, que comenzó la década con un saldo a favor de US$91 millones, alcanzó en el 2001 un déficit comercial de US$416,7 millones.



Sin embargo, otras empresas del sector --como Hilacol, Protela o Lafayette-- han incursionado en nuevos modelos. No solo suministran materia prima, sino que la transforman y la convierten en productos de mayor valor agregado. A su vez, otros productos, como el tejido de punto, han registrado un interesante repunte en sus exportaciones. El año pasado, el tejido de punto alcanzó su nivel más alto de participación en los últimos 10 años, con el 25,6% de las exportaciones de tejidos. En este segmento, por ejemplo, Textil San Cristóbal, la empresa más importante de este sector en Perú, está explorando posibilidades en Colombia para encontrar un aliado estratégico y atender terceros mercados.



Los textileros tienen una propuesta, presentada por Cidetexco, el centro de investigación de la cadena, para realizar un plan de innovación y competitividad para adecuar las estructuras de estas empresas a un nuevo escenario. Es decir, a un mercado que enfrenta en el 2005 la liberación total de textiles en el mundo y la entrada en operación del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).



La propuesta se basa en tres elementos: la reconversión industrial, los acuerdos de competitividad y el desarrollo de alternativas viables de financiamiento, tal como viene sucediendo con Brasil. Por ahora, mientras las confecciones tienen el mayor potencial para beneficiarse de la ampliación de la ley de preferencias arancelarias andinas (Atpa), los textiles están a la espera de la conciliación que se produzca en el Congreso de Estados Unidos y que definirá cómo podrán ingresar a ese mercado con cero arancel. Además, si esta decisión los favorece, podrían darse alianzas regionales con productores de algodón de otros países, por ejemplo, Perú.



A favor

* Para salir adelante, en el corto plazo, los textileros necesitan que se den tres factores: la aprobación del Atpa para que junto con las confecciones pase un componente de tela regional, es decir, que las prendas sean fabricadas con hilos, fibras y telas regionales; que se recuperen los mercados importantes, como el venezolano o el ecuatoriano; y la devaluación del peso.



En contra

* En la actual coyuntura, lograr las anteriores condiciones es una tarea muy complicada. Las exportaciones de textiles colombianos están concentradas en tres mercados (Venezuela, Ecuador y Estados Unidos), con un 61,5%. A la presión de los textileros estadounidenses para no permitir más acuerdos de libre comercio que los afecten, se suman la continua caída del mercado venezolano, las expectativas negativas sobre Ecuador, la restricción en la demanda interna y los subsidios al algodón en grandes productores mundiales, factores que juegan en contra de los textileros nacionales.



Los hechos

Las ventas presentaron un comportamiento estable con respecto al año 2000, así como los márgenes. La rotación de las cuentas por cobrar aumentó, lo que sugiere un aumento del endeudamiento financiero por mayores necesidades de capital de trabajo.
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