| 6/6/2008 12:00:00 AM

Textiles y confecciones

Las importaciones de prendas terminadas crecieron el año pasado 54%. China fue el principal proveedor, con ventas por más de US$120 millones, 80% más que en 2006.

El futuro de Coltejer se ha convertido en el hecho empresarial más importante de este sector en las últimas semanas. Su situación financiera, laboral y comercial no es la mejor: sus altos costos laborales, la revaluación, la agresiva competencia de los productos asiáticos y la incertidumbre sobre los principales mercados de destino de sus telas la dejaron al borde de la liquidación. Después de la decisión de los trabajadores de convertir las deudas laborales de la empresa en acciones, su porvenir está en manos de un jugador internacional, que todo indica será la multinacional mexicana Kaltex.

Todos estos factores no jugaron solo contra Coltejer. Las empresas textileras y confeccionistas atraviesan hoy por uno de los momentos más complejos de su historia reciente y solo las más preparadas, competitivas, productivas y generadoras de valor agregado podrán superar este difícil momento.

El contexto que vive el sector está más enrarecido que nunca. En el panorama internacional, el escenario está agitado. La revaluación del peso ha dejado en serias dificultades a empresas que soportan su estrategia en mano de obra. A su vez, los dos principales mercados de destino, Estados Unidos y Venezuela, registran problemas. El primero, por la incertidumbre que ha generado el TLC; y los beneficios del Atpdea que solo tienen una vigencia de un año (aunque se viene renovando) y los pedidos y colecciones se planean con varios meses de anticipación. Las ventas a Estados Unidos cayeron el año pasado cerca de 32%, al llegar a US$352 millones. Y Venezuela, que ha sido el eje de las exportaciones, con más del 55% de participación, registra restricciones. Así, este año estarían amenazadas las ventas que el año pasado superaron los US$1.000 millones (242% más que en 2006).

Bajo estas consideraciones, las empresas se han volcado a atender el mercado interno que, según la Andi, puede llegar a unos US$3.000 millones. Pero el escenario también está complicado. La revaluación ha hecho más competitivas las importaciones, no solo de insumos sino de prendas terminadas -el año pasado crecieron 54% frente a 2006, especialmente de la China- y donde empresas con eficientes operaciones logísticas, como Zara, Falabella y ahora Topi Top del Perú, compiten por el mercado interno.

La complicada situación ya arrojó saldos en rojo en esta industria. "De 2004 hasta la fecha, en Colombia la cadena textil-confección ha perdido más de 20.000 empleos directos", dice Carlos Eduardo Botero, presidente de la Cámara Textil-Confección de la Andi.

¿Cómo jugar?

Para enfrentar esta coyuntura, varias empresas han avanzado en la mejora de su productividad, en la búsqueda de nuevos mercados y en producir prendas de mayor valor agregado. Por un lado, la comercialización es una de las herramientas que están buscando las empresas de confecciones para sobrevivir. C.I. Expofaro, por ejemplo, decidió apostarle a la licencia de Levi's y la comercialización de sus prendas en Colombia, Ecuador y Venezuela; ahora, la antioqueña Coltex está utilizando una estrategia similar y acaba de obtener el manejo de la marca Wrangler para Colombia y Ecuador.

Por otro lado, buscan diversificar mercados. CI Jeans, uno de los mayores productores de paquete completo en el país, ha iniciado contactos con Hugo Boss en Europa para producir prendas de mayor valor agregado.

Sin embargo, las tareas van más allá. Los grandes jugadores del sector han liderado la transformación productiva y han aprovechado la revaluación para adecuar sus plantas y buscar innovación en sus productos. Por ejemplo, Protela y Leonisa tienen procesos de talla mundial en la producción de ropa interior femenina y en sus insumos; mientras que otros buscan ventajas tributarias, como la zona franca Intexmoda, al occidente de Bogotá.

¿Qué va a pasar en el futuro? "En el mundo, el sector textil tiene un problema de sobrecapacidad instalada, lo que lo hace vulnerable a caídas de precio. Sin embargo, se prevé un aumento en la demanda de telas por cuenta del aumento del ingreso en India y China", advierte Jan Secher, presidente mundial de Clariant. Esto llevará a procesos de consolidación, aunque no van a ser tan marcados como en la industria siderúrgica donde solo están quedando unos pocos jugadores mundiales.

En ese sentido, los textileros brasileños, como Santista y Vicunha, ven con interés a Colombia, no solo como plataforma para incursionar en otros países, sino para conquistar el mercado interno. Por su parte, se espera el movimiento que dé Fabricato Tejicóndor. Por el lado de la confección, quienes tengan marcas poderosas y hayan colonizado mercados con valor agregado tendrán más posibilidades de salir adelante. Sin embargo, hoy el margen de maniobra es limitado.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?