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Juan david rodríguez, PRESIDENTE CI EXPOFARO"Frente a China, tenemos que enfocarnos en nichos distintos que requieran más velocidad de operación".

| 6/10/2005 12:00:00 AM

Textiles y confecciones

El sector textil confección pasó de la euforia de contar con preferencias arancelarias para entrar a Estados Unidos, a la amenaza de la avalancha de productos asiáticos, en medio de una agitada negociación del TLC.

De 1998 a 2004, CI Expofaro -empresa de Medellín que confecciona para marcas como Levi's, Gap y JCPenney- quintuplicó sus ventas, al pasar de $23.000 millones a $122.000 millones. Su desarrollo le significó una transformación interna para aprovechar los cambios del mercado. Pasó de producir cerca de 7.000 unidades diarias a más de 25.000 en la actualidad.

"Tuvimos que aprender a hacer cosas que antes no hacíamos", explica Juan David Rodríguez, presidente de la compañía. En la parte logística, pasaron de vender en puerto colombiano -FOB-, a poner las mercancías en las bodegas de sus clientes, realizando los procesos de nacionalización del país importador. Además, del modelo de maquila llegaron al de paquete completo, en el que se encargan de conseguir los materiales y de la confección. "Para absorber estos costos, buscamos eficiencias. Volvimos los procesos productivos más ágiles y en logística redujimos en 30% los tiempos de entrega y logramos precios de compra más competitivos", agrega Rodríguez.

En 2003, la ampliación de las preferencias arancelarias, que cobijaron a las confecciones hechas con telas e insumos de los países andinos -con excepción de Venezuela- o de Estados Unidos, disparó sus ventas y las del sector. Las exportaciones de confecciones colombianas a Estados Unidos crecieron un 45% en 2004. Según cálculos de Proexport, las exportaciones del país en textiles y confecciones el año pasado superaron US$1.157 millones, siendo las prendas de vestir el eslabón más dinámico, con el 79% de las ventas y Estados Unidos el principal destino con el 47% de participación. La ampliación de la demanda de prendas para el mercado estadounidense les dio un respiro financiero a las textileras tradicionales que no terminaban de recuperar sus balances tras casi una década de reestructuraciones y dificultades.

Sin embargo, después de ese proceso, Expofaro, al igual que las empresas de la cadena textil confección, entró en una fase crítica. "El sector está muy golpeado por la revaluación, el contrabando y los precios internacionales, que están a la baja", afirma Carlos Eduardo Botero, director de la Cámara Textil Confección, de la Andi. "En este escenario, el reto es encontrar mecanismos para generar inversiones extranjeras", agrega.

Por esto, el sector enfrenta dos desafíos: uno, lograr que las preferencias arancelarias se mantengan en el tiempo, circunstancia que pretenden cristalizar con la firma del TLC; y dos, hacer frente a la amenaza de los países asiáticos, especialmente China, pues a principios de este año se eliminaron las cuotas de ventas que tenían, un hecho que transformará el mercado de confecciones en el mundo.



El panorama

En los últimos 7 años, el mercado de textiles y confecciones estuvo movido. Mientras las grandes empresas de confecciones -Leonisa, Vestimundo, El Cid, CI Index y Supertex, entre otras- afinaban su estrategia hacia el exterior, bien exportando marca (como Leonisa y Gef) o fabricando paquete completo para grandes marcas de Estados Unidos, los textileros recorrían un camino distinto.

Los jugadores más tradicionales de este eslabón de la cadena -Fabricato-Tejicóndor, Coltejer, Hilacol y Fibratolima- enfrentaron graves problemas financieros que las llevaron a fusionarse -en el caso de Fabricato y Tejicóndor-, y a acogerse a mecanismos de reestructuración de deudas, como la Ley 550. Incluso algunas de ellas -como Hilacol y Fibratolima- están hoy en liquidación.

El aumento en los pedidos internacionales a los confeccionistas les dio un nuevo aire a los textileros, circunstancia que les permitió adelantar inversiones para atender los nuevos pedidos y las demandas en otros mercados que se han recuperado, como Venezuela. Tanto que Fabricato-Tejicóndor, Enka y Coltejer anunciaron inversiones por más de US$50 millones.

A pesar de todo, Colombia es apenas el proveedor número 31 de confecciones a Estados Unidos, superado de lejos por los países centroamericanos y México. Hoy participamos con 0,8% de las importaciones de textiles y confecciones de Estados Unidos. Mientras que China hasta 2004 participó con el 17% y quiere pasar al 60% en el corto plazo.



¿Cómo competir?

El modelo del negocio sigue evolucionando. De la maquila simple se pasó al paquete completo y ahora el modelo incluirá el diseño. "Tenemos que presentarles a los clientes colecciones y diseños o prestar el servicio a sus diseñadores de hacer las muestras y enviarlas en el menor tiempo posible. En ese contexto, estamos montando un desarrollo con ingenieros, patronistas y plantas que realicen rápidamente las muestras", dice Rodríguez de Expofaro.

El diseño y la moda deben ser el diferenciador ante la avalancha de productos de Asia, sumados a una eficiente operación logística. Sin embargo, hay que ajustar esta labor. Según uno de los principales compradores de Estados Unidos, mientras llevar un pedido de ropa de Shangai a Columbus, Ohio, dura 20 días, desde Cartagena representa 16 días. Desde China, los envíos son diarios, no tienen sobrecostos de seguridad y la inspección en puerto es limitada; mientras que desde Cartagena se presta el servicio dos veces por semana y la seguridad y la inspección generan sobrecostos. "Desde Shangai, se toman apenas 4 días más que desde Colombia, pero Shangai está 4 veces más lejos", dice el comprador.

"Colombia se puede distinguir con calidad, diseño y cumplimiento. Hay que diferenciarnos de los chinos en diseño, con una calidad sin objeción y que la logística opere", dice Álvaro Hincapié, presidente de Enka.

El TLC se ha convertido en la oportunidad de crecer. "Antes de la ampliación de las preferencias arancelarias al mercado de Estados Unidos, las exportaciones de Colombia en confecciones eran casi irrelevantes. Sin embargo, a partir de la aprobación del ATPDEA empezamos a crecer. Esto quiere decir que si tenemos un acuerdo comercial en el que esas mismas preferencias se repliquen, con acceso inmediato y arancel cero, el crecimiento va a ser muy grande", explica Guillermo Valencia, presidente de Industrias El Cid. "De lo contrario, si no firmamos un acuerdo con Estados Unidos, la caída del comercio puede ser de hasta un 50% en este sector", advierte. Por su parte, para Roque Ospina, presidente de Inexmoda, con el TLC, este será un sector ganador. "Lo mejor es reemplazar los beneficios arancelarios del ATPDEA que se vencen en 2006 por una reglamentación bilateral permanente. El peor escenario es iniciar 2007, sin TLC y sin ATPDEA".



La complejidad internacional

En la negociación del TLC, el objetivo es incluir a toda la cadena, desde el algodón hasta la confección. Aunque los jugadores de la cadena lograron acuerdos en la gran mayoría de los puntos, hay algunos en los que subsisten distanciamientos. Por ejemplo, los confeccionistas plantean la posibilidad de importar telas de terceros países sin perder las preferencias, mientras que los textileros opinan que en la región y Estados Unidos hay tela suficiente y de buena calidad para atender la demanda.

A pesar de esta divergencia, para el sector es claro que la firma del TLC puede atraer inversión que busque al país como puerta de entrada al mercado de Estados Unidos. "La cadena tiene que estar unida y debe estar consciente de que el TLC es bueno para Colombia, si además atrae inversión a todos los eslabones de la cadena", agrega Hincapié, de Enka.

Frente a los otros dos factores, la eliminación de las cuotas a los países asiáticos y la revaluación, desde finales del año pasado muchos confeccionistas han empezado a sentir el impacto.

Según un empresario, las empresas de confecciones perdieron competitividad y clientes con la revaluación. El precio fue fundamental para que, por ejemplo, Levi's decidiera dejar de confeccionar dos millones de prendas en Colombia y trasladara esa producción a otros países, entre ellos China.

Una vez eliminadas las cuotas, la avalancha de confecciones chinas en el mundo no se hizo esperar. Según datos preliminares, las ventas de suéteres chinos a la Unión Europea aumentaron en volumen 210% en los tres primeros meses de este año, 900% en pantalones y hasta las gasas de uso médico crecieron al 342%. De acuerdo con sus cálculos internos, China creció solo en enero cerca del 29% sus exportaciones de textiles y confecciones.

Esta situación ha puesto a Estados Unidos y la Unión Europea -los principales compradores del mundo- en alerta que ya anunciaron medidas preventivas, como salvaguardias, para enfrentar este tsunami comercial.

A finales de mayo, la Unión Europea inició consultas con China para ponerles salvaguardias a las camisas y camisetas y a los hilos de lino provenientes de ese país asiático. Por su parte, el 23 de mayo pasado, Estados Unidos inició sus propias consultas para limitar las importaciones para que no superen en más de 7,5% al promedio importado en el último año, en productos como camisas, blusas de algodón, pantalones y ropa interior y están en análisis otras categorías susceptibles de ser restringidas.

Las categorías a las que Estados Unidos les impondría salvaguardias son los productos de mayor exportación de Colombia a ese país el año pasado. En pantalones, Colombia le vendió a Estados Unidos más de US$212 millones; en ropa interior, US$43 millones; y en camisas y blusas, casi US$55 millones.

"Se viene un tira y afloja entre Estados Unidos y la Unión Europea frente a China. Es muy importante que se defina qué va a pasar y cuál va a ser la realidad de la exigencia que están haciendo tanto los estadounidenses como los europeos a China no solo sobre sus exportaciones, sus impuestos y salvaguardia, sino también en relación con la devaluación de la moneda china", señala Hincapié, de Enka.

Allí viene una nueva consideración, pues parte de la producción que China no ha podido colocar en esos mercados, está tratando de llevarla a otros países. Según un análisis de la Cámara Textil Confección, de la Andi, por ejemplo, en Brasil el incremento de las importaciones de confecciones de China en los primeros 4 meses de este año, superó el 261% y en hilos y telas el 300%, por lo que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva firmará dos decretos que impondrán algunas salvaguardias.

Colombia, por su parte, estaría estudiando la aplicación de estas restricciones. Antes de hacerlo, debe celebrar consultas con el gobierno chino. Por lo pronto, de acuerdo con el análisis de la Andi, las confecciones procedentes de China a Colombia crecieron un 43% al comparar 2003 con 2004 y para el primer trimestre de este año llegaron al 49% frente al mismo período del año pasado.
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