| 7/21/1998 12:00:00 AM

"Tenemos un sistema sólido"

Para María Luisa Chiappe, superintendente bancaria, los problemas en el sistema financiero son puntuales y no sistémicos, y lo peor de las tasas de interés ya pasó.

¿Qué tan cerca estamos de una crisis financiera en Colombia?



Lejos. Tenemos un sistema sólido y muy bien capitalizado. Se han presentado algunos problemas puntuales, pero esto es muy diferente de una crisis sistémica.



De todas formas, podría pensarse que se ha iniciado una cadena de fallas. Primero fue la entrada del Fogafin en Uconal, luego la llegada de varios bancos importantes al cupo de crédito del Banco de la República buscando liquidez, luego el difícil episodio que debió enfrentar Granahorrar...



Se trata de problemas, riesgos y respuestas diferentes. El caso de los bancos cooperativos es especial, porque ellos han tenido que hacer frente a la crisis del sistema cooperativo otorgando liquidez, dado que las cooperativas no cuentan con un prestamista de última instancia y no tienen seguro de depósitos. Uconal recibió el impacto y eso lo debilitó. Por fortuna, el problema se resolvió muy rápidamente. Fogafin entró a ser socio mientras el banco se vende, en una especie de operación puente.



Por otro lado, el hecho de que las entidades vayan al Emisor no debería representar un estigma, pues ésa es precisamente una de las funciones básicas que tienen los bancos centrales en todo el mundo: suministrar liquidez.



Finalmente, Granahorrar está bien, atiende sus pagos y es una entidad solvente.



¿Cuáles pueden ser las fuentes de vulnerabilidad del sistema financiero? Usted ha dicho que las provisiones están por debajo de los estándares internacionales y deben subir.



Eso es cierto. Nuestras provisiones se acercan al 40% de la cartera vencida, mientras que en otros países son muy superiores, en algunos casos llegan hasta el 100%. Ahora bien, las provisiones han venido aumentando en los últimos años y deberán seguir haciéndolo. Tenemos que llegar a subirlas bastante por encima del 40%, incluso en el caso de la cartera hipotecaria, que hoy tiene un nivel de provisiones cercano al 10%. Pero se trata de un proceso gradual. Hay algunos impactos sobre las utilidades del sistema que no se pueden producir de un solo golpe.



Otro punto en discusión es la calidad y la valoración de las garantías.



En la valoración de garantías hay mucha subjetividad, empezando porque la hace el dueño de la garantía. Pero no se podría llegar al extremo de valorarlas en cero, pues se restringiría el acceso al crédito para muchas personas que no tienen un patrimonio importante. Este es uno de los retos prioritarios que tiene la supervisión bancaria en Colombia.



¿Qué pasa con la valoración de los portafolios? ¿Hasta dónde las entidades han revelado las pérdidas en las que han incurrido en este frente desde el año pasado?



Cuando las tasas de interés suben, los papeles que se compraron a tasas bajas registran una pérdida. Este efecto se ha registrado en los balances al mes de marzo, cuando las utilidades fueron muy inferiores a las del mismo mes del año anterior.



El método de valoración de portafolios a precios del mercado adoptado por Colombia tiene muchas ventajas, pues permite ver cuánto valen las inversiones de cada entidad el mismo día que se examinan. Pero también tiene ciertas desventajas, porque introduce volatilidad en las valoraciones de aquellos papeles que son inversiones de largo plazo.



En otras palabras, si yo compro un papel para mantenerlo en el portafolio durante tres años y la semana entrante las tasas suben, voy a tener que registrar una pérdida que no es verdadera, porque seguramente cuando venda el papel, dentro de tres años, las circunstancias serán completamente diferentes. En otros países dividen el portafolio en dos partes. Por un lado, las inversiones que sirven para hacer transacciones y por otro, las que se hacen para tenerlas en el portafolio durante períodos largos. Así podría hacerse en Colombia.



Así, respecto a la existencia de un problema oculto en las valoraciones de los portafolios, yo diría que el sistema colombiano es conservador, es decir, que refleja un impacto mayor al que está ocurriendo. Ante las tasas actuales, muchas entidades querrán tener los papeles hasta que las tasas bajen y sus inversiones recuperen la rentabilidad, pero de todas formas tienen que registrar las pérdidas hoy.



Este impacto se ve en los balances hasta abril. El margen de intermediación del sistema ­los ingresos de intereses en la colocación menos los egresos en la captación­ creció 20% en 12 meses. Entre tanto, el margen financiero ­que incluye los resultados de las inversiones­ creció 6%, muy por debajo de la inflación, reflejando las pérdidas en la valoración del portafolio. Esto significa que si bien las ganancias de la intermediación no están creciendo a un ritmo muy elevado, es en las pérdidas de portafolio donde se concentra el problema de bajas utilidades que están mostrando los bancos.



Pero, ¿qué pasa cuando una entidad le vende un papel a otra con pacto de recompra, con el único propósito de sacarlo del portafolio para el momento en que se elabora el balance? La pérdida no se registra.



Es cierto, pero desde la perspectiva del sistema esto no es preocupante, porque mientras una entidad vende el papel, otra lo compra. La pérdida de una se compensa con la ganancia de la otra.



¿Hasta qué punto es vulnerable el sistema financiero a una devaluación?



Su posición es mucho más fuerte que la que se tenía antes de la crisis financiera de los años 80. En esa época no había controles al endeudamiento externo. Hoy tenemos un régimen de posición propia muy estricto. Los niveles de endeudamiento externo son relativamente bajos hoy. Incluso en el sector real, muchas empresas han prepagado deuda en grandes cantidades.

¿Qué tan grave es el problema de la deuda regional? Algunas entidades territoriales se han endeudado muy por encima de su capacidad.



En diciembre de 1997 la deuda del sector público era de $5,7 billones. Era el 10% de las operaciones de crédito activas de los bancos. Hemos emitido recientemente regulaciones para exigir que las entidades financieras hagan provisiones de acuerdo con el sistema de alarmas vigente para los créditos regionales. Por ejemplo, si el crecimiento de la deuda de una entidad territorial supera el 40% del aumento en el índice de precios y la deuda no cuenta con aprobación del Ministerio de Hacienda, esta deuda debe recibir una calificación de E, independientemente de la garantía que tenga.



Las entidades pueden evitar registrar las deudas malas refinanciando indefinidamente a los deudores y eludir el problema hasta que éste explota. ¿No es ésta una amenaza latente para el sistema?



La posibilidad existe y tenemos reglas que contemplan estas situaciones. Por ejemplo, ninguna entidad puede refinanciar deuda levantando inmediatamente las garantías. De hecho, éste es uno de los temas que se examina con mayor cuidado en las visitas de la Superintendencia a las entidades. Y estamos avanzando hacia métodos que nos permitan refinar el análisis de la capacidad de pago sobre las deudas hacia adelante y no sólo en referencia al pasado.



¿El proceso de consolidación que hemos visto en los últimos años implica riesgos adicionales para el sistema? Si un grupo toma decisiones equivocadas de exposición al riesgo, ¿el problema no podría alcanzar con gran rapidez una dimensión crítica?



Estamos haciendo supervisión consolidada a los grupos y pronto comenzaremos a publicar nuestra información de esta forma. Uno esperaría que el análisis bancario de los grupos tenga suficiente calidad como para evitar una concentración de riesgo de manera consolidada. Por otra parte, me parece más interesante ver si los grupos tienen el capital suficiente para responder a coyunturas difíciles que aún no se han presentado. La supervisión del sistema consolidado ayudará a esclarecer este tema.



Finalmente, un informe de Standard & Poor's afirma que Colombia tiene buenas normas sobre supervisión bancaria, pero que la ejecución todavía es deficiente. ¿Qué opinión tiene usted respecto a este punto?



La Superintendencia Bancaria ha hecho progresos permanentes, reconocidos por entidades como el Federal Reserve. En tiempos recientes hemos contratado cerca de 100 personas para que se desempeñen como investigadores. Nos vamos acercando a los estándares internacionales, aumentando la capacidad analítica del trabajo y mejorando la oportunidad con la que se realiza. Yo creo que todas las entidades se han sentido más visitadas en los últimos meses. Es un proceso de mejoramiento permanente en el que los resultados sólo se van notando gradualmente.
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