| 10/30/2009 12:00:00 AM

Tenemos que perfeccionar las tecnologías limpias

Desde 2008, Christoph Frei está a cargo de la Secretaría General del Consejo Mundial de Energía, el cargo más alto de este organismo, luego de siete años como director del área de energía, industria y estrategia del Foro Económico Mundial. Frei planteó, en entrevista con Dinero, los retos y oportunidades que tiene este sector en el futuro.

— ¿Cuál es el potencial que tiene la energía en el mundo?

La energía ha sido, y seguirá siendo, un gran negocio y uno de los principales motores del desarrollo económico. La mayoría de escenarios indican un potencial de crecimiento significativo en el futuro, pues se espera que la demanda de energía se duplique en las próximas décadas. Hoy, cerca de un tercio de la población mundial no tiene acceso a energía distribuida comercialmente. Se necesitarán importantes inversiones para ofrecer energía a esta población y anticipar el crecimiento de la demanda.

— ¿Cuáles son las oportunidades y riesgos que tienen las fuentes tradicionales de energía y cómo ve el desarrollo de otras?

Toma décadas cambiar la infraestructura energética intensiva en capital. Las fuentes tradicionales de energía tendrán que entregar su parte a la seguridad energética y a la diversidad en las décadas por venir. Sin embargo, los combustibles fósiles continuarán bajo una presión creciente, mientras las políticas para mitigar las emisiones de carbón sean implementadas y se fortalezcan. La energía nuclear está reviviendo en muchos países -incluidos China, Rusia y Estados Unidos- que miran esta opción de forma más ambiciosa. El mundo necesita toda clase de fuentes de energía -nuclear, renovables y combustibles fósiles- y no podemos escoger una fuente por encima de otra. América Latina tiene un enorme potencial para desarrollar todas estas tecnologías.

— ¿Cuál es el desafío que tiene la producción de energía en el campo ambiental?

No cabe duda de que la política ambiental y las expectativas en torno al carbón van a ser los motores clave para las decisiones de inversión en energía y el cambio climático va a afectar la disponibilidad de fuentes hídricas. Tenemos que perfeccionar tecnologías limpias. Carbón limpio, arenas de petróleo, biocombustibles, todas son tecnologías limpias y pueden ser contribuciones significativas en regiones con grandes recursos hídricos.

El Consejo Mundial de Energía siempre ha promovido el no 'escoger la tecnología ganadora' y conservar todas las opciones abiertas. Sin embargo, las tecnologías limpias y eficientes deben estar disponibles en los países en desarrollo. Un resultado crítico, en vista de la próxima conferencia sobre cambio climático de Copenhague, va a ser el acuerdo en transferencia de tecnología, el cual tendrá que permitir a los países emergentes usar las mejores tecnologías disponibles e incentivar la innovación.

— ¿Cuáles son las oportunidades que se abren en el desarrollo de nuevas alternativas energéticas?

Muchos países han formulado metas agresivas para 2020 en cuanto a energías renovables: en Europa la meta es 20%; el Presidente de China anunció recientemente 15% (desde el 8% actual); Brasil ya tiene más de 45%; y Dinamarca quiere llegar a 50%. Estos compromisos van a continuar nutriendo un mercado de rápido crecimiento para las energías renovables. Los que han tomado el liderazgo ven una oportunidad para futuras exportaciones, mientras la competencia y la creciente escala van a continuar induciendo menores costos.

Para absorber estas nuevas fuentes, la infraestructura energética -transmisión y distribución- tendrá que ser actualizada, de manera que pueda ajustarse a la variabilidad de la oferta. Esto favorecerá desarrollos en tecnologías que incluyen el almacenamiento, redes inteligentes, etc.

— ¿Cuál es el impacto real que ha tenido el rescate financiero en las economías desarrolladas con relación a proyectos de eficiencia energética?

Como resultado de la crisis financiera se han evaporado billones de dólares. Esto va a dejar el mercado de capital global sub-ofertado y causará una creación de crédito disfuncional durante los próximos años. La industria de la energía, en la mayoría de países, depende de un mercado de capitales que funcione bien en la oferta de proyectos de infraestructura. Mientras los proyectos mejor conducidos por los jugadores más confiables seguirán adelante, algunos de los otros se atrasarán e incluso se cancelarán. Esto crea socios solventes -China o algunas partes del Medio Oriente- contrapartes aun más atractivas en discusiones de joint-venture o fusiones.

Así, la tentación es buscar alternativas baratas y de corto plazo, en lugar de limpias y de largo plazo. Son buenas noticias que cerca del 15% del paquete de estímulos se haya invertido en energías limpias. Sin embargo, sin políticas públicas continuas no podremos invertir en la mejor y más sostenible infraestructura energética.

— ¿Qué transformaciones podría tener el modelo de negocio?

Vivimos un tiempo de cambio masivo, que va a requerir que el sector pase por una transformación sin precedentes. El cambio climático, más estrés en la geopolítica de los recursos convencionales, la crisis económica y la creciente importancia de vínculos entre agua y energía van a producir el cambio. Lo que siga no es nuevo. La energía siempre ha sido la columna vertebral de nuestra civilización. Lo nuevo es el cambio requerido, que va a crear oportunidades, algunas de ellas para los jugadores establecidos, otras para los nuevos jugadores.

— ¿Cuáles son los negocios relacionados que podrían tener auge en el futuro?

La mayoría de negocios relacionados con la energía tienen un panorama brillante, si son bien manejados. El negocio de mayor prospectiva probablemente será el de servicios energéticos que provean necesidades básicas: electricidad, movilidad y servicios medioambientales. La diversidad es importante, las políticas públicas van a conducir el mercado de carbón; el comercio de emisiones de CO2 puede ser un nuevo negocio emergente en todo el mundo, los mercados de derivados de commodities seguramente 'se pondrán de moda' y no serán menos peligrosos que otros mercados de derivados.

— ¿Cuáles son los retos regulatorios?

Visibilidad de largo plazo del marco de inversión, aceptación pública de políticas energéticas, así como una política integrada de energía y clima, son algunos aspectos clave y críticos para el éxito regulatorio.

El cambio climático y la seguridad energética son retos globales sin solución dentro de las fronteras domésticas. El comercio, la integración de la infraestructura y la colaboración global y regional son importantes para asegurar estas metas globales. Las soluciones de tipo nacional no ayudan y mantienen la incertidumbre en el marco de inversión innecesariamente elevada, con la consecuencia de inversiones inadecuadas y precios de energía elevados.

Por último, pero no menos importante, la pobreza energética solo podrá ser superada con mecanismos de financiamiento adecuado. El 70% de la pobreza energética es rural, con poco foco institucional.
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