| 3/14/2008 12:00:00 AM

Telemedicina un eje en la inclusión

Un desarrollo de la Universidad Nacional permite a especialistas médicos atender, verificar, controlar y diagnosticar desde Bogotá a pacientes que están en hospitales de los antiguos territorios nacionales.

Los 1.700 casos que se atendieron durante 10 meses en el hospital de San José del Guaviare se convirtieron en una de las primeras experiencias efectivas de aplicación de la telemedicina que adelantaron ingenieros y médicos de la Universidad Nacional. El resultado: se evitaron cerca de 170 remisiones a centros asistenciales de Villavicencio y Bogotá, con un ahorro estimado de $800 millones.

Hasta hace unos cinco años podría considerarse como un sueño el que un paciente de esta región del país recibiera atención médica especializada de manera inmediata o que su caso fuera estudiado por expertos en Bogotá en periodos de tiempo no superiores a 24 horas. Aunque en esa época ya se hablaba de las bondades de la telemedicina, sus aplicaciones aún eran experimentales e inestables por cuenta de la fragilidad y precariedad de las redes disponibles para ese efecto.

Hoy, la situación ha cambiado debido a la mayor disponibilidad de recursos e infraestructura tecnológica, conexiones de mayor velocidad, conexiones satelitales y, por supuesto, al avance de las aplicaciones médicas en línea, que facilitan el acceso a los servicios de salud públicos en los lugares más remotos del país.

En la práctica, lo que está generando el desarrollo de las redes para facilitar las aplicaciones de telemedicina es un fenómeno de inclusión de las comunidades en los servicios que otorga el Estado en salud. Es un hecho concreto, 20 municipios localizados en los sitios más recónditos de los departamentos de Caquetá, Guaviare, Amazonas y Vichada tendrán acceso a profesionales de salud en Bogotá por medio de este modelo.

Pero esa inclusión va más allá de la prestación del servicio. Eduardo Romero, director del Programa de Telemedicina de la Universidad Nacional -que adelanta el proyecto en esas regiones- cree que aparte del reto tecnológico, está el desarrollo de aplicaciones de punta con base en la convergencia que hoy se está dando.

Por ejemplo, en esta nueva etapa, en San José se instalará una unidad de cuidados intermedios que permitirá el monitoreo permanente de los pacientes a través de un modelo de transmisión de datos en tiempo real hacia Bogotá: el paciente se conecta a la unidad en el hospital y el especialista hace el control a través de los equipos de diagnóstico localizados en la Capital. En los centros asistenciales de los otros departamentos se implementará una aplicación de interconsulta, por medio de la cual se enviarán electrónicamente y en tiempo real los casos específicos y de mayor complejidad.

En términos de la rentabilidad de la telemedicina, Romero es claro en afirmar que ésta se encuentra en la venta de los servicios y de la aplicación a otros países e inclusive, a las entidades privadas de salud que quieren ingresar a ese mercado. "Aparte de ser un desarrollo con un fin social específico, también es un proyecto para sacarle provecho económico, que debe reflejar la conexión que tiene que existir entre la universidad y la empresa privada", dijo el investigador.
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