| 6/8/2006 12:00:00 AM

Telecomunicaciones

Fue uno de los sectores más dinámicos del país en 2005, tanto en inversión extranjera y crecimiento de ventas, como por la intensa competencia de sus jugadores.

En 2005, se destaca la salida al mercado colombiano de la marca de Telefónica Móviles que unificó MoviStar para 13 países de Iberoamérica, y que marcó también el ingreso en pleno de la multinacional española al mercado nacional con otro negocio en el sector, teniendo en cuenta que la empresa era dueña, además, de Telefónica Data, Terra Networks Colombia y Atento Contact Center. Y continuó su protagonismo en la escena colombiana el presente año, al ser la vencedora el 7 de abril en la puja por quedarse con Colombia Telecomunicaciones (Telecom), la joya del sector nacional, por US$368 millones en la quinta y última ronda de la subasta. Obtuvo la mitad más uno de las acciones de la estatal colombiana, luego del intento del magnate mexicano Carlos Slim de tomar su control en agosto de 2005, por US$350 millones y por medio de Telmex. Esa oferta fue objetada por las operadoras locales de telefonía ETB, EPM y Orbitel, al igual que por la Contraloría General de la Nación, lo que a la postre echó por tierra la intención del gobierno de vender la cada vez menos lustrosa compañía, resultado de su pasivo pensional.

Este episodio movió a todos los jugadores y puso sobre la mesa la necesidad de que los operadores nacionales de telecomunicaciones empezaran a pensar en el futuro frente a gigantes como Telmex y Telefónica metidos en el negocio de telefonía fija, siendo los dueños absolutos de la móvil y con activos en el segmento de valor agregado.

Precisamente, luego de la adquisición de Telecom, por parte de Telefónica, quedó claro que el negocio en el país irá donde ya ha llegado en Europa, Estados Unidos, Japón, y en menor proporción México y Brasil: a la convergencia de servicios, ya no solo al famoso 'triple play' (TV, telefonía fija e internet) sino a un empaquetamiento de estos servicios más la telefonía móvil y más allá, un servicio de presencia, en el cual las comunicaciones compartirán una sola autopista, el protocolo IP, incluso para la televisión.

Pero eso es el futuro. Ahora lo que hay es expectativa por los servicios que pronto serán tangibles, en los que se cuenta la cada vez mejor y más accesible red de datos, donde pelean cuerpo a cuerpo Comcel (propiedad de América Móvil, de Carlos Slim) y MoviStar, bajo formato Blackberry y Palm.

El fortalecimiento de la transmisión de datos —más que la de voz— y la baja de sus costos les darán los mayores réditos en el corto plazo a estos operadores en la medida en que les añadan nuevos contenidos a sus redes. Esto, a su vez, generó un movimiento interesante entre desarrolladores nacionales de software, que encontraron un nuevo lugar para sus creaciones: la pantalla del celular. Hasta allá también llega la convergencia que se encuentra en todo el sector. Los desarrolladores de contenidos (publicidad, juegos, sonidos, videos…) habían habitado generalmente la internet, ahora saltan a los móviles, y si bien es un negocio en ciernes, se prevé que la tendencia en el país sea al crecimiento de las descargas al celular como se hace tradicionalmente en el computador, con la ventaja de que hay 25 millones de usuarios de móviles en el país frente a solo 829.000 abonados a internet, y de ellos solo poco más de 460.000 cuentan con servicio de banda ancha, según cifras de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) y el Ministerio de Comunicaciones.



Convergencia a granel

La lucha por vender datos y ofrecerles una red de transmisión a las empresas que necesitan transportar los suyos no quiere decir que internet y la telefonía celular compitan y que al final de la batalla solo quede uno de los dos. Realmente, como va el negocio en el mundo, se puede ver una complementación en la que tareas de transporte y despliegue de datos muy específicos se toman los celulares, al igual que el entretenimiento perecedero, como videos cortos y música comprimida, mientras que internet y los computadores además de almacenamiento mayor, seguirán campeando en el procesamiento y el desarrollo de tareas más complejas. Lo que sí se puede decir es que el presente está en los servicios basados en movilidad, como la telemetría, la automatización de fuerza de ventas, la información en tiempo real por los móviles, además de la industria alrededor de los mensajes de texto para participar en concursos de televisión y radio, para publicar clasificados en estos medios, y ahora cada vez más, comprar descargas en internet incluso, sacándoles el cuerpo a las transacciones con tarjeta de crédito o débito que no convencen por su inseguridad.

Por estas marcadas tendencias, la movilidad es importante para agregar negocios a otras plataformas como internet y la alicaída telefonía fija. Este último servicio sigue su senda de caída (-0,42% entre 2004 y 2005). Sin embargo, a las operadoras, la infraestructura que soporta los teléfonos fijos les permitirá entrar en el negocio de banda ancha, que a la larga es el más estratégico de todos y no solo para el sector de telecomunicaciones sino para otros negocios que se mueven a su alrededor, pues significa a corto plazo menores costos de comunicación y licenciamiento de tecnologías de la información (TI), y en industrias como la de contact centers (vea Dinero No. 254), significará su internacionalización y márgenes mayores por la transmisión de voz por internet. Entre los usuarios finales, el crecimiento en conexión por banda ancha fue de 151% entre 2004 y 2005, según la CRT. Mientras tanto, el número abonados a internet (conmutados —por teléfono— y dedicados) creció 23,5%. Estas cifras no dejan a Colombia ni siquiera en la media latinoamericana de penetración para banda ancha e internet. Mientras que para banda ancha el dato regional es de 2,4%, el de Colombia es apenas de 1,1% según Pyramid Research. En internet, la penetración total de internet latinoamericana es de 14,8%, mientras en Colombia apenas llega al 10,3% de la población.

En conclusión, en 2005 y el primer semestre de 2006 el sector ha continuado una dinámica de crecimiento de las nuevas tecnologías, movilidad e internet, lo que para el segundo semestre del año se reflejará en una mayor penetración de la banda ancha impulsada por la llegada de WiMax (ver Dinero No. 251) al país, gracias a Orbitel, que conjugándose con conexiones de cable y xDSL de otros operadores podría ser la sorpresa del año, como lo fue la telefonía celular en 2005. En el tintero quedan la expedición de la ley de telecomunicaciones para modificar el marco institucional, lo cual se está anunciando desde 1997 y no llega aún, la desagregación del bucle local para facilitar la masificación de la banda ancha y una política en materia de tv digital terrestre que sincronice el formato de transmisión con el de la tecnología de recepción (tenemos televisores digitales pero no contenidos digitales), solo por mencionar las tareas más factibles.

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