Tejer la red

| 5/17/2002 12:00:00 AM

Tejer la red

Estas experiencias colombianas dan las claves para que la conectividad se acelere en nuestro país.

Un país como Colombia, empeñado en incrementar sus niveles de conectividad, debe aprender rápidamente de su propia experiencia para multiplicar los impactos en todos los campos. Aunque nuestros resultados en el ranking de conectividad no son buenos, existen en el país numerosas iniciativas que trabajan por incrementar la conectividad. Lo que importa ahora es propagarlas.



Dinero ha examinado de cerca tres de ellas, para encontrar las lecciones de su experiencia. Se trata de la REDP de la Secretaría de Educación de Bogotá, un proyecto que conecta más de 700 colegios para utilizar los recursos informáticos en clase y desarrollar la interacción con profesores y administradores; el trabajo del Instituto Colombiano de Codificación y Automatización Comercial (IAC), que hoy se ha convertido en el gran facilitador de la adopción de estándares y mejores prácticas para que las empresas interactúen por medio de la red; y el proyecto de vinculación de tenderos, productores y distribuidores por medios electrónicos que está adelantando Fenalco en Bogotá y Medellín. Este último, si bien aún está en su fase de prueba piloto, puede involucrar en la red a un sector con una amplísima población, que ha estado al margen de la tecnología y juega un papel vital en las comunidades.



Hemos concentrado la atención en esas tres por su gran potencial para generar redes de gran tamaño y llevar la conectividad hacia sectores de la población con un acceso limitado a internet. Estos procesos de cambio, como lo advierte el informe de conectividad de Harvard, no funcionan en forma lineal, sino que ocurren como sistemas con una dinámica propia. Algunas de las lecciones más sobresalientes en estas experiencias son las siguientes.



* Se necesita un facilitador que construya capital social. El objetivo final es conectar personas, no conectar máquinas. La primera tarea es la construcción de confianza. Una muestra clara de lo que esto significa es el trabajo del IAC. Cuando esta entidad comenzó, en 1988, contaba con un grupo de solo 29 empresas. Hoy vincula 8.000 empresas de múltiples sectores. Gracias a esta entidad, el código de barras es una realidad cotidiana en Colombia.



La confianza de los usuarios, construida a lo largo de ese proceso, es hoy el capital más importante del IAC al promover nuevas fases de la estandarización de procesos, como la adopción masiva de XML, lenguaje que permite que los computadores de distintas características se comuniquen entre sí fluidamente, lo cual generará mayores reducciones en los costos de transacción. Para poner un ejemplo, el pago de una factura de servicios públicos en un cajero bancario utilizando código de barras reduce el costo de esta transacción de $3.800 a $700. Cuando pueda hacerse por internet, el costo será de menos de $100.



"Se necesita colaboración entre empresas. Hay que compartir información y desarrollar procesos conjuntos", dice Rafael Flórez, director del IAC. El Instituto ha demostrado a los usuarios durante años que las ganancias de compartir la información hacen que valga la pena correr con los costos.



* Hay que dar solución a los intereses de todos. El proyecto de Fenalco busca llevar información, servicios logísticos y manejo de dinero a los tenderos. En esta comunidad no bancarizada, el proyecto no solo permitirá a los tenderos racionalizar su demanda y mejorar el manejo de inventarios, sino también agregar pedidos y conseguir mejores precios. Todo esto supone poner a trabajar en línea a tres grupos muy diferentes: los tenderos, que tienden a ser informales, los distribuidores y los productores, con múltiples requerimientos técnicos. "Tan solo en la distribución de pollo hay más de cinco sistemas de cobro: por peso, por precio, por número de unidades, por kilómetro recorrido y por camioneta empleada al mes, entre otros. Todos tienen que funcionar en el sistema", dice Juan Carlos Cardona, vicepresidente de tecnología de Fenalco.



* La información veraz es el cimiento del sistema. Hay que garantizar que la información que va a estar en el sistema sea veraz y oportuna. "Es fácil subestimar los requerimientos para contar con información válida en el sistema", dice Cecilia María Vélez, secretaria de Educación de Bogotá. A medida que la REDP comenzó a expandirse hacia sus objetivos, se hicieron evidentes las limitaciones en la información disponible.



Por ejemplo, la Secretaría ha descubierto que es difícil hacer el seguimiento de los niños dentro del sistema. Muchas veces, cuando cambian de establecimiento, el nuevo colegio no los registra, con lo cual figuran como desertores. O, al contrario, quedan registrados en ambos colegios, con lo cual se produce una inflación de listas. La Secretaría debe presionar permanentemente a los colegios para que entreguen al sistema información veraz.



El IAC, por su parte, ha desarrollado un sistema de catálogos electrónicos (llamado CABASnet) que permite a las empresas verificar que la información que tienen en sus sistemas sobre los productos de sus proveedores sea correcta. Si esta información se desactualiza, los pedidos saldrán con errores y todo el esfuerzo invertido en el desarrollo de los sistemas se habrá perdido. CABASnet reducirá sustancialmente el porcentaje de pedidos con errores (que hoy se acerca a 63% en Colombia), requisito para que la logística electrónica funcione.



* El sistema debe volverse indispensable. Los usuarios deben descubrir que la única forma de sobrevivir es utilizar la red. En el caso de REDP, la información sobre traslados y vacantes hoy se transmite por internet. Cuando los desprendibles del recibo del sueldo, que permiten a los maestros acceder a numerosos servicios, comenzaron a llegar por la red, ellos se involucraron rápidamente en el proceso y su cercanía con el sistema se incrementó. Una campaña de comunicación, con el lema "Quítese el miedo al ratón", fue un elemento clave.



* Hay que buscar maneras de formalizar a la gente. En Colombia, involucrar empresas y personas que no han venido participando de la conectividad significará, con frecuencia, que el sistema penetrará el sector informal. En el levantamiento de la REDP fue necesario legalizar más de 200 establecimientos educativos que estaban tomando energía eléctrica de las redes.



Algunos tenderos le expresaron a Dinero su preocupación por la forma como manejarán registros electrónicos, dado que hoy no pagan impuestos sobre todas sus operaciones. "Uno paga sobre el 80% de las ventas, pero no sobre el total. Yo quisiera pagar sobre el 100% y andar tranquilo por la calle, pero tengo competencia cerca que evade todo y me sacaría del mercado". La vinculación a la conectividad puede convertirse en un gran motor de formalización en la pequeña y mediana empresa, pues el costo de la ineficiencia en que se incurre por no tener sistemas de información será mayor que cualquier ahorro obtenido al no pagar impuestos. El proceso, sin embargo, será gradual. Es necesario plantear a la gente formas realistas para que se vincule a la formalidad, o de lo contrario no participará en este tipo de proyectos.



* Hay que contar con socios tecnológicos sólidos. Los proyectos ambiciosos necesitan trabajar con empresas muy sólidas en tecnología. La REDP ha trabajado con la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá. Fenalco está trabajando con EPM, Microsoft y Oracle. Es esencial que estas empresas se vinculen sabiendo que se trata de proyectos de alto impacto social, que las obligarán a exigirse al máximo.



* La capacitación permanente es esencial. Todo aquel que entra en la red descubre que tendrá que aprender en forma permanente. Sin embargo, unos lo hacen con mayor facilidad que otros. Un sistema efectivo debe identificar a las personas con mayor vocación de aprendizaje, facilitarles los elementos para que se hagan al conocimiento y se conviertan en tutores de las demás. Este sistema ha ido creciendo en los colegios de REDP. La educación en línea es una solución básica, pero normalmente no está entre las aplicaciones que entran primero al sistema. Es necesario acelerar el progreso del país en esta área.



John Gage, de Sun Microsystems, ha propuesto un método "de abajo hacia arriba" para extender la conectividad en los países en desarrollo. Primero, hay que conectar los puntos donde ocurre la actividad de la comunidad: escuelas, iglesias, cafeterías, etc. Luego, hay que identificar a las personas con conocimiento sobre conectividad para que donen su tiempo y den soporte a estos sitios; las empresas donde trabajan esas personas harían un aporte equivalente en equipos, dinero o entrenamiento. Cuando el proyecto esté marchando, cada punto de la red debe vincular otro y transferirle su aprendizaje.



Esta es, quizás, una propuesta idealista, pero refleja una realidad vital: la conectividad no es un problema del gobierno, es un problema de todos. Por cada nueva persona y cada nueva empresa que entra en la conectividad, el valor de la red se multiplica y el potencial de ganancias para cada uno de los miembros se expande. Esa es la ruta del crecimiento económico para Colombia.
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