| 10/12/2004 12:00:00 AM

Tecnología<br>Hay para todos

Las necesidades de soluciones tecnológicas y de telecomunicaciones en Colombia no distinguen tamaño ni condición. La clave será poder llegar a más usuarios.

El desarrollo vertiginoso de la tecnología ha logrado sintonizar casi con la misma rapidez a empresas de todos los tamaños e individuos de todos los niveles socioeconómicos, en torno de varios conceptos modernos sin los cuales -en ámbitos laborales o empresariales- ya no es fácil sobrevivir: conectividad, portabilidad, integración, convergencia, seguridad informática y soluciones de software. Sin duda, las tendencias internacionales más fuertes del sector y en las cuales el atraso tecnológico de Colombia brinda grandes oportunidades de desarrollo.

Los que antes eran para la gran mayoría costos superfluos, producto de la vanidad o el esnobismo, muy pronto terminaron convertidos en herramientas para garantizar requerimientos mínimos de competitividad en cualquier lugar del mundo. Cada vez más la población necesita estar conectada; llevar siempre consigo la información que la tecnología le permite almacenar; que todos sus 'juguetes' y aplicaciones interactúen; que las tecnologías de información y de telecomunicaciones converjan; proteger los datos críticos de sus diferentes actividades, y contar con software que facilite su vida.

Ahora, las industrias de tecnología y telecomunicaciones encuentran mercados más maduros, conscientes de estas nuevas necesidades; pero así como la demanda está disparada, la oferta crece exponencialmente y dificulta el hallazgo de oportunidades de negocio en este sector. Sin embargo, aún quedan muchas por descubrir y explotar. Sobre todo en países como Colombia, donde el atraso relativo termina convertido en su mayor atractivo para nuevas inversiones e iniciativas empresariales.

De hecho, cuando el país está entrando en la era del libre comercio su inversión per cápita en tecnología informática -según IDC- es de US$39, mientras que en Venezuela promedia US$72; en México, US$77; en Brasil, US$108, y en Argentina, US$114. También contrastan su índice de 1,2 computadores personales por cada cien personas en edad de trabajar, con el promedio de los demás países latinoamericanos (2,4); o el del 9,2% de portátiles, entre el total de desktop en Colombia, con el 35,2% de los países desarrollados.

En el país, según Yankee Group, la división de datos de los operadores de telefonía inalámbrica generó ventas por US$20 millones en 2003 -menos del 2% del total-, pero su potencial para este año es US$120 millones y para 2005, US$230 millones.

"De las 600.000 empresas registradas en las cámaras de comercio, 94% corresponden a compañías medianas y pequeñas, y su inversión representa apenas el 32,2% del total. Este segmento es el primero que debe prepararse para afrontar los tratados de libre comercio", afirma Carlos Villate, gerente de IDC Colombia.

Las oportunidades apuntan claramente hacia este nuevo nicho, pero capitalizarlas requiere productos y servicios más accesibles, funcionales, eficientes y a la medida. Es decir, mantener los más altos estándares de calidad en la oferta pero a precios menores; un desafío que el país debe afrontar con mucha creatividad y nuevos modelos de tercerización. Sobre todo en materia de seguridad informática, donde el outsourcing ha demostrado -por el incremento en los ataques virtuales y físicos a datos críticos- ser la alternativa más acertada para contrarrestar esta creciente amenaza. No en vano, compartir soluciones de terceros garantiza el acceso a alternativas especializadas y robustas, más adecuadas para enfrentar los riesgos modernos.



Software: la mejor apuesta colombiana

En tecnologías de la información, la mayor ventaja competitiva de Colombia está en desarrollar software, por las bajas inversiones requeridas y su talento humano, y ahí surgen las oportunidades locales más claras. Y entre ellas, una de las mayores viene impulsada por el dinamismo del código abierto.

Por sí solo, el acceso gratuito a código fuente no es suficiente para aprovechar la oportunidad. El principal reto del desarrollador colombiano es entender que el modelo de negocio cambió, dice Gustavo González, de la empresa desarrolladora Kazak y encargado de la migración a código abierto de ParqueSoft en Cali. Dado que el software es público, los ingresos del desarrollador no dependen de la venta de licencias de uso, sino de los servicios. El nuevo modelo se centra en prestar soporte técnico, capacitaciones y desarrollos a la medida, entre otros.

Las oportunidades que ofrece a Colombia el movimiento de código abierto pueden ser inmensas. Porque con él, la industria colombiana podrá desarrollar soluciones desde la plataforma, es decir, con sistemas operativos 'made in Colombia' y no solo de 'última capa' o para usuarios finales, dice González. Esto le permitiría a la industria colombiana competir contra grandes multinacionales, por ejemplo, en licitaciones estatales.

Hay otras oportunidades, especialmente en servicios relacionados. Por ejemplo, integrar en una organización estos desarrollos con otros propietarios o ya existentes, probablemente ofrecerá un nicho interesante. La capacitación y generación de contenidos educativos como libros y manuales de código abierto colombianos todavía son incipientes, agrega González.

El código abierto probablemente ayudará al software colombiano a aprovechar otras oportunidades. Para nadie es un secreto que la diferenciación es la clave del éxito y en ningún campo es esto más cierto que en el software. Si Colombia realmente quiere convertirse en un exportador de soluciones de informática, los productos genéricos no tienen ninguna oportunidad. En todos los países hay paquetes de contabilidad y más baratos por no ser importados, dice Andrés Quintana, presidente de Fedesoft. Y un producto más sofisticado como el software de gestión de recursos empresariales (ERP), no compite con el de una multinacional. "A no ser que sea específico", dice Quintana.

Así, la oportunidad está en especializar las aplicaciones colombianas para sectores determinados, como el agropecuario o el de metalmecánica. Esto se puede hacer uniendo un producto robusto y genérico desarrollado por una empresa, con otras aplicaciones más específicas hechas por otra. Por ejemplo, un ERP integrado con desarrollos móviles. Con esta unión se logra una diferenciación con la cual se puede competir con la multinacional, agrega Quintana. En este sentido, Fedesoft trabaja de la mano de diversos gremios industriales en Colombia para generarle soluciones integrales especializadas a su sector, las cuales luego pueden ser exportadas a los mismos sectores de otros países de América Latina. Aunque varias empresas del país ya trabajan en esa dirección, como estrategia sectorial el proceso apenas comienza.

Pero ahí no terminan las oportunidades. Los productos y servicios colombianos deben orientarse más hacia la venta de servicios y no de licencias, dice Carlos Mario Restrepo, director de Fedesoft. Los servicios son la parte más jugosa de un negocio. En este sentido, Colombia puede posicionarse en el mundo como un lugar donde empresas de otros países puedan tercerizar sus desarrollos de informática, léase off shoring. Como cualquier otro, nuestro país tiene el talento, pero le falta aún alcanzar una masa crítica de capital humano preparado y superar su mala imagen internacional.



Seguridad, a la medida

La búsqueda de oportunidades de negocio en la industria tecnológica también conduce a un tema que tiene en alerta máxima al mundo entero: la seguridad de la información crítica. El país no ha sido ajeno a esa tendencia y las empresas locales poco a poco toman conciencia de la importancia de invertir en este tipo de soluciones.

"Colombia no es uno de los mercados más maduros, pero tampoco está tan rezagado y su demanda de seguridad aumenta. Antes, el foco principal estaba en antivirus; pero hoy no hablamos de simples virus, sino de amenazas combinadas y ataques a velocidades increíbles", dice Giovanni Calderón, director regional OLAM (Other Latin America) de Symantec.

En su Informe sobre amenazas a la seguridad de internet, esta compañía identificó más ataques enfocados hacia el comercio electrónico y las aplicaciones web en el primer semestre de este año, comparado con el último del anterior. De hecho, mientras las empresas de comercio electrónico recibieron durante el segundo semestre de 2003 el 4% de los ataques informáticos del mundo, en los primeros 6 meses de este año su porcentaje subió hasta 16%. "Es un hecho que los ataques vienen en aumento y que sus motivaciones hoy provienen del crimen organizado", agrega Calderón de Symantec.

"En 2003 el phishing -o fraude en línea- afectó más de 1,78 millones de personas en Estados Unidos y les costó a sus bancos y emisores de tarjetas de crédito casi US$1.200 millones en daños", asegura el informe de Symantec.

Sin embargo, el costo de adquirir cualquier solución preventiva, correctiva o de recuperación es alto para las empresas medianas y pequeñas en Colombia, un segmento en el cual abundan las oportunidades pues ya empieza a crecer la demanda y aún es poco atendido.

"El tema de seguridad es inherente a cualquier organización. Por ello, ofrecemos soluciones tanto para empresas grandes como pequeñas, conscientes de que hay muchas pyme en nuestra región. Pero cualquier esfuerzo debe hacerse en torno a tres objetivos: confidencialidad, integridad -que no sufra alteraciones- y disponibilidad de la información", anota Wenceslao Cova, segment leader de soluciones de seguridad para SSA (Spanish South America) de IBM.

El respaldo y la recuperación de los datos críticos, tras un desastre natural o informático, son elementos que toman gran fuerza entre las pyme colombianas. Allí también hay grandes oportunidades de negocio por medio de soluciones compartidas de bajo precio. "Por eso, decidimos traer al país un sistema que fuera lo suficientemente flexible como para servir a empresas de cualquier tamaño y encontramos en eVault la opción ideal para llegar a todos los segmentos, pues el sistema funciona por internet y ofrece almacenamiento en servidores remotos de gran capacidad, a un costo mínimo por gigabyte (GB) comprimido", explica Néstor Porcell, gerente de tecnología de LatinSys de Colombia, distribuidora del software estadounidense de AmeriVault en el país.



Conectividad masiva

Y por último, las tendencias universales hacia la conectividad muestran otra gran oportunidad para Colombia, pues el país todavía tiene un largo camino por recorrer. La penetración de banda ancha local fue de 4,5% en el segundo semestre de 2003, lejos de Chile (24%) y de otros países latinoamericanos.

Así, se vislumbran grandes oportunidades en la provisión de banda ancha, tanto para operadores tradicionales como para nuevos proveedores. Los primeros intentarán lograr una mayor penetración, aprovechando sus redes ya enterradas mediante tecnologías como xDSL. Los otros operadores, grandes y pequeños, deberán capitalizar las nuevas tecnologías pues ofrecen interesantes oportunidades para impulsar banda ancha sin tener que depender de las redes de los operadores tradicionales; usando Wi-Fi y Wi-Max, conexiones inalámbricas de última generación, por ejemplo.

Estas tecnologías inalámbricas ofrecen conexiones de gran capacidad de transmisión, que se puede compartir entre dispositivos como portátiles y agendas digitales que soporten estas tecnologías dentro de un área geográfica determinada. Wi-Fi, en algunos metros y Wi-Max, en varios kilómetros. En el país hay alrededor de 150 puntos de acceso Wi-Fi para conectarse a internet de manera inalámbrica, en hoteles, restaurantes y aeropuertos, siendo Flycom y Avantel los proveedores principales del servicio.

Sin embargo, la verdadera promesa de impulsar la penetración de banda ancha de manera inalámbrica está en Wi-Max. Empresas como StarIP, en Bogotá, prontamente comercializará acceso de banda ancha utilizando una mezcla de radioestaciones de Wi-Max y Wi-Fi alrededor de la ciudad. Dada la extrema saturación de operadores de banda ancha para el segmento de empresas grandes, la empresa ofrecerá sus servicios en sectores residenciales y de pequeñas empresas, dice Carlos Valderrama, de StarIP.

Las oportunidades de negocio son diversas (ver cuadro) y seguirán aumentando en la medida en que Colombia siga sintonizada con las tendencias mundiales. Porque las necesidades corporativas en tecnología y telecomunicaciones hoy son las mismas para todos, sin distinguir tamaño ni sector, y los productos y servicios exclusivos ya son cosa del pasado.
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