Su plata y la paz

| 4/7/2000 12:00:00 AM

Su plata y la paz

El resultado de las negociaciones de paz tendrá un efecto directo sobre cada colombiano, su ingreso y su patrimonio. ¿Cómo adelantar las negociaciones? Dinero analiza la economía de la paz.

Su plata está hoy más que nunca, ligada a la paz. Si no logramos detener la guerra, los colombianos vamos a perder la tercera parte de nuestro ingreso para el final de esta década. En cambio, con una buena negociación de paz y una buena economía, el patrimonio del hogar promedio en este país podría duplicarse para el año 2010. Esa es la dimensión de las decisiones que estamos tomando ahora, cuando arrancan las mesas de discusión sobre paz en Los Pozos.

La paz es la clave de la economía, esto lo tiene claro todo el mundo. La proposición inversa, que no todos tienen tan clara, es igualmente cierta: la economía es la clave de la paz. La verdad es que las negociaciones no van a avanzar a menos que los actores del conflicto vean la posibilidad de obtener un dividendo económico en ellas. Esto es indispensable para crear "masas críticas", para "meterle pueblo" a la agenda, o como se quiera llamar a ese momento milagroso en el que la paz se convierta en un camino sin retorno.



Sin embargo, la discusión sobre economía parece alejada de la realidad de la gente. La discusión sobre temas economía de mercado, propiedad privada y autonomía del país es vital. Pero es igualmente cierto que dos economistas cualquiera no van a llegar fácilmente a un acuerdo sobre la definición precisa del "modelo de desarrollo", o la "libertad de mercados". Por ahí no vamos a llegar a una salida pronto.



Hay otra manera de plantear las cosas. Pongamos un principio en la negociación: hablemos de la realidad económica de las personas primero y dejemos las grandes abstracciones para después. Y vayamos pensando qué tiene que aportar cada uno de los actores para que las cosas funcionen. No hay soluciones mágicas, pero esta perspectiva permitiría avanzar, o por lo menos saber si avanzamos o retrocedemos.



La nueva aritmética de la paz



En un país acosado por el desempleo, hay una pavorosa profesión que está en apogeo. Es la contabilidad de la guerra. Hoy conocemos en minucioso detalle lo que nos cuesta este conflicto. La violencia tiene un costo directo del 11,4% del PIB, casi US$10.000 millones por año. El gasto militar en Colombia (el que hacen el Ejército, la guerrilla y los paramilitares) es hoy el 5% del PIB. Es equivalente a lo que gasta el Estado colombiano en educación. Los hogares gastan en seguridad (vigilancia, rejas, seguros, celadores...) otros 2 puntos del PIB. La destrucción del capital humano (muerte prematura o discapacidad) equivale a todo el gasto público en salud.



Los costos indirectos son similares y se acercan a los US$10.000 millones anuales. La violencia genera una menor inversión y productividad de las empresas equivalente al 4% del PIB. Por medio de encuestas que indagan la disposición de las personas a pagar por vivir sin violencia, se ha establecido que el deterioro psicológico y la disminución de las oportunidades de consumo y trabajo equivalen al 6,9% del PIB. La transferencia de bienes de unas manos a otras, derivada de los hurtos, los atracos, las extorsiones y los secuestros, alcanza el 4,4% del PIB, más que todo el efecto distributivo de las finanzas públicas. Es un costo exorbitante en cualquier comparación internacional.



Hacia adelante, la cuenta sigue aumentando. La violencia destructiva genera mayor pobreza. La caída de 4,1% del PIB en 1999 se debió a la contracción de 65% en la inversión privada. Según las encuestas, la mitad de esta contracción se explica por la mayor violencia sobre las empresas y los hogares. Más allá del lío fiscal, de la crisis financiera o de cualquier impacto internacional, la mayor contracción de la economía se derivó de la violencia. A causa de ella, 500.000 colombianos perdieron su empleo en el año anterior.



Para avanzar, podríamos comenzar por reemplazar la contabilidad de la violencia con la nueva aritmética de la paz. Dinero ha estimado 4 escenarios de crecimiento de la economía en la presente década, según el impulso de la economía y las empresas (ver recuadros página 28) y el éxito en las negociaciones de paz. Con una buena negociación de paz y unas buenas reformas económicas, el crecimiento del país podría ser del 7% anual en el cuatrienio 2004-2007. Si enderezamos la economía pero la paz no llega, el crecimiento será apenas mediocre. Si sacrificamos la economía a cambio de lograr la paz, el resultado será lamentable. Si fracasamos en los dos empeños, el crecimiento será negativo a lo largo de la década y la caída en el ingreso per cápita se acercaría al 30%.



Hablemos de economía



Han pasado más de 600 días desde que se inició el acercamiento del gobierno con la guerrilla y solo ha sido posible avanzar en temas de procedimiento. La puesta en marcha de una zona de distensión, del comité temático, de la agenda de discusiones y del sistema de audiencias públicas que comienzan el 9 de abril son los avances concretos. Las propuestas que surgirán de las audiencias de los Pozos serán trasladadas hacia el comité temático y hacia las mesas de negociación. Los acuerdos se validarían mediante un plebiscito o una constituyente.



El primer tema es el económico. Dinero pudo establecer que hay un preacuerdo de 8 puntos entre guerrilla y gobierno sobre lo fundamental (una lista de temas que están fuera de discusión) en la comisión de negociación.



Este preacuerdo es un excelente punto de partida. Dentro de este marco es posible imaginarse un diálogo entre empresarios y guerrilla, un hecho que por sí solo representa un avance enorme.



Lo primero sería no gastar tiempo precioso en falsos dilemas: ¿Estado o mercado? ¿Desarrollo hacia adentro o hacia afuera? ¿Redistribución o crecimiento? ¿Eficiencia o equidad? ... Como lo ha demostrado Amartya Sen, el más importante economista social del siglo XX, y lo reiteran los cuatro informes internacionales sobre desarrollo que han salido en los últimos días (Cepal, BID, PNUD y Banco Mundial), esos debates son estériles. Se requiere simultáneamente más Estado y más mercado, más globalización para desarrollar mercados internos, más redistribución en medio del crecimiento y más eficiencia para lograr equidad.



Los negociadores deben tener claro, ante todo, que no va a haber paz si la economía se desploma. La salida a nuestros problemas pasa por un crecimiento acelerado de aquí al año 2005, que haga retroceder la pobreza y permita desatar el potencial acumulado de esta economía.



Lo productivo sería concentrarse en tres principios básicos: Riqueza, Seguridad y Libertad. Riqueza, para fortalecer los activos humanos y físicos que son la base de la generación de valor. Seguridad, para reducir la volatilidad y la vulnerabilidad. Y libertad, para recuperar la movilidad de los recursos y desatar el potencial de riqueza de este país.



Capitalización social, seguridad social y libertad social son tres áreas en las que es posible avanzar hacia metas precisas, rápidas y verificables. Si hay avances en estos tres campos, habrá bienestar económico. El primer punto es la Capitalización Social. Nuestro desarrollo tiene su principal falencia en la débil acumulación de activos físicos y humanos. Pero la historia enseña que, cuando se han concentrado los esfuerzos, ha sido posible avanzar mucho y con rapidez.



Nuestra tasa de ahorro ha sido muy pequeña. Colombia debería tener tasas de ahorro e inversión mayores al 25% del PIB, el doble de las actuales. La asignación del ahorro, además, ha oscilado entre distintos tipos de activos. De los años 30 a los 50, se hizo mucha capitalización industrial y poca educación. El Frente Nacional privilegió la educación y la capitalización agraria. En los últimos 15 años el gran esfuerzo de capitalización se concentró en el desarrollo minero y, por eso, hoy nuestra población tiene dos años de educación menos de los que debería. Solo cuando un porcentaje creciente del ahorro se ha dedicado a la educación o a la capitalización rural, la desigualdad del ingreso se ha reducido.



La desigualdad del ingreso es muy alta en términos internacionales. Colombia tiene 8 puntos de desigualdad más de lo esperado, medida por el coeficiente Gini. De estos, 4 puntos se deben a la insuficiencia de capital físico y humano, 3 a la desigualdad de la distribución de estos capitales y el resto a la abundancia de recursos minerales.



El cambiante ritmo y modalidad de desarrollo condujo a ciclos en el desarrollo humano. En los 50, los colombianos contaban con una expectativa de vida y de educación por debajo de lo esperado para su nivel de desarrollo. En los 60 y 70, la educación se expandió hasta lograr niveles sobresalientes frente a otros países de similar ingreso. Ello, combinado con la mejor sanidad, impulsó la salud de los colombianos por encima de los estándares internacionales. Desde comienzos de los 80, la educación comenzó a rezagarse, pues resultó inferior a la explosión educativa del resto del mundo. Y desde mediados de los 80, la violencia homicida superó los beneficios del progreso del sistema de salud sobre las expectativas de vida de los hombres. Así se conformó una situación en la cual hoy tenemos, como en los 50, tanto una educación menor (en 2 años) como unas expectativas de vida menores (en 1 año) que las esperadas internacionalmente.



El segundo punto es la Seguridad social, entendida en su sentido más amplio. La vulnerabilidad económica es la gran falencia del modelo de desarrollo colombiano. No hay ningún otro país en América Latina donde la población en todos los estratos manifieste tanta inseguridad económica. La inestabilidad laboral es demasiado alta y la cobertura de los sistemas de seguridad social tradicional de pensiones y salud es muy baja. El derecho a la vida no forma parte del escenario.



Esta vulnerabilidad, que se ocultó durante la fase de estabilidad entre los 50 y los 80, se hizo evidente en la década pasada, cuando la volatilidad de la economía se disparó. La falta de desarrollo de instituciones adecuadas de protección social es lo que ha permitido que la contracción económica del último año generara un salto de 3,6 millones de pobres en un solo año, una cifra sin precedentes.



El tercer punto es la Libertad social. Libertad no solo en los mercados, sino en las decisiones sobre el tipo de vida que los individuos y las comunidades quieran llevar a cabo. Libertad social para combinar las libres decisiones de los individuos con la solidaridad entre ellos. Libertad física, que ha sido diezmada por el secuestro. Libertad para participar en la democracia.



Objetivos claros



La única salida, para todos, es el crecimiento económico acelerado. Este es el criterio esencial para negociar los temas de la agenda económica, que ha sido dividida en 3 grandes temas: estructura económica y social, política agraria integral y explotación y conservación de los recursos naturales.



En el primer tema se abordará la discusión del modelo de desarrollo. Hay que alejarse de las discusiones etéreas y mantener la mira sobre capitalización social, seguridad social y libertad social. El mejor modelo es uno que duplique la educación, la inversión y las exportaciones. La negociación sería productiva si de ahí salieran compromisos claros.



En capitalización social, los compromisos deberían incluir el aumento de la cobertura de la educación, para llegar a 11 años de educación para el 100% de la población antes de los próximos 7 años. Hay que establecer un plan de capitalismo popular partiendo de la privatización de las grandes empresas estatales que quedan, empezando por Ecopetrol, con beneficios tributarios para los compradores de acciones. Se debería plantear una reforma tributaria que permita deducir las utilidades reinvertidas de los impuestos. El desarrollo del mercado de capitales con nuevos instrumentos es la única forma de tener varios millones de familias propietarias.



En seguridad social, los compromisos incluirían llevar el desempleo al 10%, lograr la flexibilización laboral y desarrollar un seguro nacional de capacitación, educación y desempleo. Se debe asegurar la ejecución de un programa de protección social como el que propone Planeación Nacional.



En libertad social, la agenda de compromisos debería incluir un refuerzo de los derechos de propiedad de los individuos, empezando por los pequeños accionistas de las empresas hasta llegar a los inversionistas internacionales. Hay que establecer un sistema que asegure la vigencia de los contratos y cree nuevos mecanismos que faciliten la solución de conflictos en el sistema de gobierno de las empresas.



El mejor modelo de desarrollo es uno que apueste a futuro, con inversión abundante, reglas de juego claras e incentivos para volcar toda la energía de la ilegalidad a la creación de valor.



Las negociaciones de paz son esenciales. Sin paz no habrá inversión, ni extranjera ni nacional. En vez de duplicarse, el patrimonio familiar podría irse a la mitad. El país está en mora de pararles más bolas a lo económico y a lo social que a lo procedimental, militar y político de las negociaciones.



Los costos de la guerra han sido demasiados y podrían multiplicarse si no se alcanza una solución al conflicto, o si la solución representa el sacrificio de la economía moderna. Mientras más se concentre la negociación en lo esencial y mientras menos tiempo tome, más rápida e intensamente podrá disfrutar el país de la paz económica.





La agenda de negociación en el tema económico



* Estructura económica y social



* Revisión del modelo de desarrollo económico



* Políticas de redistribución del ingreso



* Ampliación de los mercados internos y externos



* Estímulos a la producción



* Apoyo a la economía solidaria y cooperativa



* Estímulo a la inversión extranjera que beneficie la Nación



* Participación social en la planeación



* Inversiones en bienestar social, educación e investigación científica



Política agraria integral



* Democratización del crédito, asistencia técnica y mercadeo



* Redistribución de la tierra improductiva



* Recuperación y distribución de la tierra adquirida por el narcotráfico y/o por enriquecimiento ilícito



* Estímulos a la producción



* Ordenamiento territorial integral



* Sustitución de cultivos ilícitos y desarrollo alternativo



Explotación y conservación de los recursos naturales



* Recursos naturales y su distribución



* Tratados internacionales



* Protección del ambiente sobre la base del desarrollo sostenible



Fuente: Oficina del alto comisionado
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