| 10/1/1997 12:00:00 AM

Se sacude el mercado ejecutivo

Los salarios y las probabilidades de empleo se han visto afectadas seriamente por la crisis laboral.

Jorge Julián Trujillo es un ejecutivo de primera línea que no necesita presentación en el mundo financiero. Fue presidente del Banco Santander durante cinco años y abandonó este cargo para asumir la presidencia del Banco Comercial Antioqueño en 1991.



En febrero del año pasado, empezó a trabajar en un proyecto que cambiaría el rumbo de Bancoquia y el suyo propio. La venta del banco a inversionistas españoles.



Las negociaciones se llevaron a cabo con gran reserva. Durante casi un año negoció con el Banco Santander para lograr un buen precio por la entidad que había conducido durante cinco años. En diciembre de 1996, se firmó el acuerdo de intención. En mayo de 1997, el de compraventa. El 7 de mayo los españoles tomaron posesión del banco y nombraron en la presidencia a Gabriel Jaramillo, uno de sus ejecutivos de confianza. Jorge Julián Trujillo, el cerebro de la operación de venta, perdió su puesto.



"Durante todo el proceso tuve en claro que había una altísima probabilidad de que yo no fuera a continuar en la presidencia del banco. Uno tiene que estar consciente de que quien compra algo quiere administrarlo", afirma.



A pesar del realismo con que manejó la situación, el proceso no dejó de ser traumático. "Yo tengo 45 años. En algunos momentos pensé en ser independiente y la fuerza de las circunstancias hizo que replanteara mi vida. Uno empieza a evaluar el tiempo que no le dedicó a su familia y descubre que puede ser más productivo trabajando independiente que por un salario".



Trujillo continuó dos meses como asesor del Santander Investment. En este momento sigue asesorando al Grupo Empresarial Bavaria en algunos aspectos de la negociación, hace consultorías externas y realizó una alianza estratégica para comercializar un sistema de georreferenciación, instrumento muy utilizado internacionalmente para dirigir acciones de mercadeo más concretas y enfocadas al grupo objetivo. Continúa en las juntas directivas de Cervunión, Colseguros, Cofinorte, Sofasa, Corporación Futuros Profesionales y Ejecutivos, Americatel y el consejo directivo de Anif.



"La calidad de vida mejora con la independencia, pero el cambio es muy duro porque uno vuelve a ser un ciudadano común y corriente".



Al igual que Trujillo, hay un número importante de ejecutivos exitosos que sufrieron con el remezón de la ola de fusiones, movimientos regionales de las multinacionales y reestructuraciones que se han presentado en los últimos dos años a raíz de la pérdida de dinamismo de la economía. Del proceso no se salvan ni siquiera los presidentes.



Cuando el Banco Bilbao Vizcaya compró el 40% del Banco Ganadero a principios de 1996, Jesús Enrique Villamizar fue reemplazado en la presidencia por José María Ayala, hombre vinculado al grupo español y que tiene como tarea poner la entidad a tono con las políticas del BBC. Villamizar pasó a presidir la junta directiva de la entidad.



El movimiento más reciente es el de Federico Rengifo, quien se venía desempeñando como presidente del Banco de Colombia. Con la compra de la entidad por parte del BIC, el ejecutivo caleño se retiró. Y es que en estos cambios el realismo prima. Es un hecho que una entidad no puede tener dos cabezas.



El Banco de Colombia ya lo había experimentado cuando ensayó el esquema de dos presidencias. Una general, a cargo de Alvaro Jaramillo, y otra ejecutiva, en cabeza de Rengifo. Esa fórmula terminó hace un año, cuando Jaramillo decidió retirarse del banco para dedicarse a la consultoría independiente.



Pero los movimientos no son exclusivos del sector financiero. La reorganización de las multinacionales también ha llevado a replantear los cuadros directivos en el continente. Carlos Ricaurte, por ejemplo, salió de la gerencia de Hunter Douglas por un reordenamiento que la casa matriz hizo en América Latina.



En estos procesos "lo primero que uno siente es decepción de sí mismo o de la empresa a la que estaba vinculado", explica Ricaurte. "En mi caso tuve suerte, porque la compañía me vinculó al programa de out placement de DBM".



Y es que lo más difícil al perder el empleo, incluso para los ejecutivos talentosos, es la pérdida de la autoestima. "Tuve que hacer un análisis introspectivo para comprender que no soy tan malo y confirmarlo".



En DBM Ricaurte aprendió a asumir lo que había pasado en Hunter Douglas, recuperó la confianza y hoy es el vicepresidente de unidad estratégica de Protela.



Efecto dominó

Si se producen cambios en la cúpula, es lógico que se extiendan al equipo de trabajo. En el Banco de Colombia, con todo y que la venta no se ha concretado, ya se retiraron el secretario general, Luis Fernando Pabón; la vicepresidente de mercadeo, Silvia Martínez y el vicepresidente administrativo y de recursos humanos, Gonzalo Gutiérrez.



En Bancoquia, las bajas fueron el vicepresidente financiero, Sergio Zuluaga y el administrativo, Gabriel Ospina. En el Ganadero, el vicepresidente de crédito y fomento, Jorge Tarazona, y el vicepresidente de informática, Paul Jiménez.



"Hay que entender quién es el absorbente y quién es el absorbido. Uno debe ser realista en ese análisis y no prolongar la agonía", explica Gonzalo Gutiérrez. En su caso, y a pesar de haber desarrollado tres proyectos claves para la entidad (reducción de gastos, manejo del sindicato y transformación del área de recursos humanos), decidió hacer un alto en el camino y ampliar sus horizontes.



Sergio Zuluaga sólo permaneció dos meses en la vicepresidencia de Bancoquia a partir del momento en que llegaron los españoles.



El Banco Santander dividió esta vicepresidencia en dos. Una de banca de inversión, para la cual trajeron a un ejecutivo de Puerto Rico, y otra de interventoría, que fue ocupada por un ejecutivo de trayectoria en el grupo español.



Para Zuluaga fue difícil tomar la decisión de retirarse, porque le había dedicado 23 años de su vida a Bancoquia. Pero sabía que el Santander necesitaba gente que tuviera su cultura y pudiera reproducirla en el banco recién adquirido.



El 8 de julio se desvinculó de la entidad y hoy es el gerente financiero de Cabarría, empresa dedicada a la producción y comercialización de químicos para la industria textil y de alimentos. "Es una experiencia difícil porque toda mi vida había estado en el sector financiero, pero es interesante estar al otro lado del escritorio", afirma.



Estos casos reflejan lo que está pasando en el mercado de ejecutivos del país. El desempleo llegó a sus puertas. Analistas consultados coinciden en que nunca como ahora, ha habido tantos profesionales exitosos que de un momento a otro tuvieron que salir al mercado a buscar puesto.



Por una parte, en los procesos de fusión las compañías se encuentran con que hay dos personas ocupando el mismo cargo. Por otra, la recesión ha hecho que las empresas empiecen a ajustar sus presupuestos y la reducción de la nómina está tomando fuerza. Una justificación es que el ejecutivo no está generando un valor agregado proporcional a lo que cuesta. Otra, que pueden conseguir a alguien más "barato" que haga lo mismo. Y en la mayoría de los casos, que es necesaria una reorganización de funciones. En otras palabras, que los empleados que quedan pueden hacer el trabajo de los que se van.



Cada presidente o propietario enfrenta de manera diferente este dilema. Sin embargo, hay una tendencia a contratar por fuera las actividades que no constituyen el negocio básico de la compañía. En este caso, se anima a los mismos ejecutivos que fueron suspendidos de sus cargos a convertirse en contratistas de su antigua empresa.



Esta teoría de racionalización de costos no es nueva. Cada vez que el mercado lo exige, las empresas hacen recortes de personal. Lo extraordinario es que esta vez les esté tocando a los cuadros directivos.



Según lo reporta la investigadora Rocío Rivero, las encuestas de hogares de hoy en día registran 3.263 ejecutivos desempleados, definidos como profesionales con posgrado que buscan posiciones de alta dirección en el sector público o privado.



El tiempo de búsqueda de empleo por parte de los ejecutivos más altos es de 27 semanas, significativamente mayor al del promedio de la población. También manifiestan su intención de cambiar de sector de empleo o ciudad de residencia con mayor frecuencia que el resto de colombianos.



Las mujeres ejecutivas, por su parte, tienen tasas de desempleo más altas, pero períodos de búsqueda de empleo más cortos.



Pero que no cunda el pánico. Es cierto que hay una sensación de disminución en las oportunidades de trabajo, pero si tiene el perfil adecuado y está en el sector que es -o puede cambiarse-, no hay problema.



¿Qué tipo de ejecutivo demandan las empresas? Uno que reúna las siguientes características: liderazgo, capacidad de trabajar en equipo, actitud hacia el cliente, flexibilidad, proactividad y agilidad en la toma de decisiones. En este momento priman las características personales sobre los conocimientos específicos. Las empresas saben que pueden enseñarle a un ejecutivo, pero no cambiarlo.



La palabra clave es multihabilidad. Una persona que tenga conocimientos más globales, a quien le quepa en la cabeza toda la compañía (financiera, administrativa y comercialmente), conozca otros territorios y esté al día en tecnología.



Uno podría decir que en el sector financiero habrá sobreoferta de ejecutivos, debido al proceso de alianzas que se está madurando y al logro de eficiencia. Se espera que el empleo de los funcionarios superiores del sistema financiero, excluyendo la cúpula estratégica, podría reducirse de un 20 a un 30% en los próximos dos a tres años.



Sin embargo, el que sabe de banca de inversión tiene buen pedido. Además, hay bancos españoles que están pagando unas primas extraordinarias para "sonsacarse" la gente.

Dos sectores muy dinámicos son telecomunicaciones y energía, en los cuales la demanda por profesionales capacitados -en este caso sí pesa el conocimiento del área- es interesante.



Cargos en alza

La necesidad de las empresas de optimizar sus procesos, reducir costos y mejorar sus niveles de competitividad para enfrentar la crisis de la economía, ha hecho que el manejo de inventarios y de canales se convierta en un factor decisivo de competencia.



Es así como un cargo que por años había estado en la sombra, se convirtió en uno de los más demandados. La gerencia de logística. Las empresas andan a la caza de gente que sepa cómo programar procesos de entrega justo a tiempo, sea capaz de planear un movimiento de insumos del país de origen hasta el centro de producción para que llegue cuando debe y sin incurrir en sobrecostos de transporte o imprevistos. En fin, que se encargue de cuadrar todos los detalles con criterio y buscando economías en aquellos gastos que se pueden recortar. El problema es que hay poca gente capacitada para manejar con visión esta actividad. De ahí que quien reúna las condiciones esté en una situación privilegiada.



Un cargo que todavía sigue siendo el eje de la actividad empresarial es el de vicepresidencia o gerencia de mercadeo. En una época en que la demanda está cada vez más resentida y se están sacando ases bajo la manga cada rato para poder colocar la mercancía, es clave contar con un estratega que gane la batalla por el consumidor. De ahí que la gente de mercadeo se mantenga en su cuarto de hora.



El fenómeno nuevo es la importancia que está cobrando la gerencia de ventas, como área independiente de la de mercadeo. Las empresas se están dando cuenta de que además de la estrategia general, es indispensable contar con un supervendedor que sepa cómo, cuándo y por qué medio llegar directo al consumidor. Mientras el de mercadeo es el planificador, el de ventas es el operativo.



Se mantienen

Si 1997 fue el primer año de la moderación, 1998 será la segunda parte. La recesión de la economía y las expectativas que genera el remezón de ejecutivos por las reestructuraciones y fusiones, hace prever que el incremento de los salarios no será muy significativo.



De hecho, es la primera vez en muchos años que los salarios no son un indicativo directo de los ingresos esperados por los ejecutivos, puesto que la probabilidad de conseguir un empleo promedio es significativamente menor que uno y la probabilidad de obtener los mejores cargos es hoy más reducida que nunca. También para los ejecutivos, el aumento del desempleo representa una reducción de sus ingresos esperados.



Claro que si usted es uno de los superejecutivos multihábiles y globales, no tiene de qué preocuparse. El mercado está dispuesto a pagar lo que sea por usted.



Eso sí, bajo la modalidad que cada día se impone con más fuerza. Convertir la remuneración en un paquete, donde el incremento en el salario base no es muy alto, pero el sueldo se adorna con una cantidad de incentivos que van desde carro, club y bonos para mercado (con el fin de bajar el nivel de tributación) hasta bonos y participaciones sobre resultados.



Pero cuidado

Cada vez más se está envolviendo al gerente en el riesgo de la empresa. Los accionistas replantearon el esquema, de tal manera que si a la compañía le va bien, a su cabeza le va bien. Pero si le va mal.



Sobre este punto hay una teoría que está causando revuelo en Estados Unidos, porque busca medir los resultados reales de la compañía. No es que las cifras que presentan los balances no lo sean. Lo que sucede es que esta propuesta de contabilidad mide lo que los accionistas podrían ganar si el capital que tienen metido en la empresa lo invirtieran en otra parte, explica Orlando Alvarez.



El Valor Económico Agregado (EVA) es la utilidad neta operativa de una empresa después de impuestos y después de restar el costo de capital. Esta operación mide si el gerente realmente está creando riqueza con los recursos del inversionista y, por tanto, permite evaluar con mayor realidad su gestión. Por eso hay una tendencia a atar las bonificaciones de los gerentes a este tipo de contabilidad, ya que consideran que sólo es posible saber si una operación está realmente creando valor cuando se aplica el verdadero costo de capital a todo el capital empleado, explica Alvarez.



Los ejecutivos no son inmunes a las dificultades de la sociedad. La pérdida del empleo ha comenzado a figurar como un problema de primer orden para ellos. A la recesión de la actividad productiva se suman fusiones y reorganizaciones empresariales.



Aunque el desempleo de ejecutivos es aún menor que el promedio, sin lugar a dudas ha aumentado mucho más rápido, así como han surgido las nuevas modalidades de out placement y búsqueda de ejecutivos.



En esta situación sólo los más versátiles podrán adaptarse al cambio y obtener los altos salarios que reporta nuestro artículo.



A la mayoría de los ejecutivos les llegó la hora de reducir expectativas de salarios seguros o de hacerse tan imprescindibles para las empresas que puedan atar a ellas su futuro económico.



Para la elaboración de este artículo, Poder & Dinero consultó a las principales firmas de búsqueda y reubicación de ejecutivos. Ellas son Consulgei, DBM, Seminarium, Top Management y Ward Howell.
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