| 1/1/1993 12:00:00 AM

¿Se puede tener cuenta en dólares?

TODAVÍA HAY UN RÍGIDO CONTROL CAMBIARLO. EN COLOMBIA HAY TRES MERCADOS DE CAMBIOS Y TASAS DE CAMBIO DIFERENCIALES.

Con la expedición de la Ley 9 de 1991 los colombianos pasaron del control cambiario total a un control más relajado. Pero lo cierto es que todavía tenemos control de cambios. Aunque ya no es delito tener dólares, quienes los poseen tienen que informar absolutamente todos los movimientos de sus cuentas al Banco de la República o a la Superintendencia Bancaria.

La pregunta que se hacen todos los colombianos es si pueden tener cuentas en dólares. La respuesta es ambigua. Sí se puede tener cuentas, pero ciertas cuentas. No todos pueden tener cuentas. Y definitivamente si usted tiene cuenta, tiene que declararla y someterse a los inquisidores del Banco de la República, de la Administración de Impuestos y de la Superintendencia de Control de Cambios, que todavía existe. La prueba fehaciente de que todavía hay control de cambios es que persista una institución como esta Superintendencia.

La autoridad que dicta las normas referentes a control de cambios es la junta directiva del Banco de la República. Mediante la Resolución 57 de 1992 se reglamentó la Ley 9 de 1991. Esta resolución y las subsiguientes que la reforman son el nuevo estatuto cambiario, el cual reemplazó al famoso Decreto 444 de 1967, que durante 24 años atormentó a los colombianos. Diecinueve resoluciones de la junta directiva del Banco de la República han reformado la Resolución 57. La obstrusidad de ellas sólo puede interpretarla el secretario de la junta, Felipe Iriarte. La numeración de las mismas obedece a la lógica del Word Perfect 5.0, que no es la lógica colombiana. SEMANA DINERO se dio a la tarea de analizar estas 19 resoluciones, en busca de la respuesta a la pregunta que se hacen los colombianos, cada vez que compran un cheque para mandar a su cuentica en Miami ¿estoy cometiendo un delito?

En primer lugar es necesario aclarar que en Colombia hay tres mercados de divisas: el cambiario, el libre y el negro. Corresponden al mercado cambiario las divisas provenientes o destinadas a exportaciones e importaciones de bienes, inversiones del exterior en el país, inversiones colombianas en el exterior, operaciones de deuda externa, pagos de regalías por servicios tecnológicos y propiedad industrial e intelectual, servicios de transporte aéreo y marítimo, inversión extranjera en portafolio y pagos de seguros. Corresponden al mercado libre los contratos de prestación de servicios personales, los ingresos y egresos de turismo, la venta de bienes y servicios a turistas extranjeros, las donaciones y los ingresos de divisas hasta por US$ 20.000, que no impliquen la contraprestación de ningún servicio u obligación por parte del receptor: en otras palabras las transferencias, que pueden ser repatriación de capitales, o el dinero que les mandan a sus familias los colombianos que trabajan en el exterior, o el cheque que usted cambia de sus ahorros afuera cuando está corto de plata.

Los intermediarios del mercado cambiario son los bancos, corporaciones financieras, FEN, Bancoldex y compañías de financiamiento comercial o cajas de ahorros que hayan firmado convenios de conversión a bancos. Los intermediarios del mercado libre son, además de los anteriores, las casas de cambio y las compañías de financiamiento comercial. Los intermediarios del mercado cambiario pueden comprar divisas del mercado libre y venderlas en el mercado cambiario. Ellos son el puente entre los dos mercados. Los intermediarios del mercado libre únicamente pueden operar en ese mercado.

Aunque usted no lo crea, en Colombia se pueden tener cuentas en dólares. Los intermediarios del mercado cambiario (bancos, corporaciones financieras, Bancoldex y FEN) pueden recibir depósitos en moneda extranjera de las personas de que trata el artículo 1.2.2.05 de la Resolución 57, sin autorización previa del Banco de la República. Esas personas son misiones diplomáticas y consulares y organismos multilaterales, así como los funcionarios de las mismas. Las compañías de financiamiento comercial que sean intermediarios en el mercado cambiario, las casas de cambio y las agencias de turismo también pueden tener cuentas en dólares en el país, previa autorización y registro del Banco de la República. Las agencias de turismo sólo pueden manejar operaciones en las cuentas corrientes inherentes a su negocio.

Los intermediarios del mercado cambiario también pueden recibir depósitos en dólares de residentes en el país, previa autorización del Banco de la República. Los bancos nacionales ubicados en zonas francas también pueden abrir cuentas corrientes en dólares para las empresas localizadas en dichas zonas.

Las cuentas especiales autorizadas por el Banco de la República deben corresponder únicamente a operaciones que se canalizan a través del mercado cambiario, o sea que los hoteles no pueden manejar este tipo de cuentas, pues las divisas de turismo se canalizan a través del mercado libre. El Banco de la República sólo autoriza la apertura de cuentas en dólares en el país cuando el interesado debe, por razones de su negocio, manejar divisas en forma constante. Los saldos de estas cuentas pueden reinvertirse en la misma entidad financiera en papeles de corto plazo. Al finalizar cada trimestre calendario, los intermediarios del mercado cambiario deben informar al Banco de la República y a la Superintendencia Bancaria, en forma detallada, los movimientos de las cuentas y sus saldos. El Banco de la República puede exigir al finalizar cada trimestre calendario el reintegro total o parcial de los saldos. Lo más extraño es que no hay que informar a la Superintendencia de Control de Cambios. ¿Qué hace esta entidad entonces?

Las divisas provenientes del mercado libre no tienen que reintegrarse al país. Con ellas se pueden abrir cuentas en el exterior, sin autorización previa y sin registro en el Banco de la República, y utilizar esas cuentas para pagar gastos en el exterior hasta US$ 20.000 por transacción . Las divisas provenientes del mercado libre pueden venderse también a terceras personas en el país. Las cuentas corrientes no pueden ser usadas para canalizar divisas del mercado cambiario.

La cuenta personal que tienen los colombianos en el exterior cabe bajo esta modalidad. El único limitante es que cada operación no puede superar la cifra mágica de US$ 20.000. Realmente no se entiende para que se coloca este tope por transacción, cuando las cuentas no tienen ni siquiera que declararse en el Banco de la República. ¿Cómo se controla cada transacción? El tope es perfectamente inocuo.

Los intermediarios del mercado cambiario pueden tener cuentas en dólares en el exterior para manejar el normal desarrollo de sus actividades. Los saldos de esas cuentas no deben ser superiores a lo necesario para desarrollar su actividad de intermediación. Los saldos pueden ser invertidos en entidades del exterior de primer orden o en títulos de deuda pública de gobiernos extranjeros, previa autorización de la junta directiva del Banco de la República.

Para los colombianos que operan dentro del mercado cambiario, y que no son intermediarios del mismo, hay tres tipos de cuentas que se pueden tener en el exterior: mecanismos de compensación, mecanismos puente para giros y fondos rotatorios.

Los mecanismos de compensación consisten en que los pagos recibidos por ventas internacionales se consignan en cuentas en el exterior. La consignación se considera como reintegro de las exportaciones. De esta manera las reservas internacionales no están en manos del Banco de la República, sino en manos de particulares. Sobre esas cuentas se hacen los pagos requeridos por la operación del negocio. Los saldos pueden ser reinvertidos en títulos hasta por cuatro años. No más del 50% del saldo debe ser invertido en títulos de más de 180 días. Los saldos pueden también reintegrarse al país. Si las reservas internacionales llegan a un nivel de menos de cinco meses de importaciones, el Banco de la República puede exigir el reintegro de los saldos al país. En el caso de los mecanismos de compensación persiste la obligación del reintegro, pero los particulares pueden utilizar las divisas afuera para el pago de la operación de su negocio e invertir los saldos. El Estado colombiano tiene la potestad de exigir el reintegro físico de las divisas. En un principio estas cuentas sólo podían ser utilizadas por las empresas que hubieran manejado más de US$ 450 millones en comercio exterior durante el año anterior, pero en este momento están abiertas para todos los exportadores.

El movimiento de estas cuentas debe demostrarse y justificarse en el Banco de la República en un plazo de hasta dos meses después de que se reciban o se hagan los pagos. Deben presentar extractos y justificar con. facturas y recibos cada uno de los movimientos; debe presentarse también constancias del revisor fiscal. Todo este papeleo equivale a un control cambiario, porque las autoridades ejercen una permanente vigilancia y la documentación que hay que presentar es agobiante. Los intermediarios cambiarios también deben estar constantemente justificando sus operaciones de cambio en el país con la documentación requerida en cada caso: registros de importaciones, manifiestos de aduanas, pagarés, etc. Vale la pena preguntarse la operatividad de este control. ¿Quién está en capacidad de llevar un control exhaustivo sobre cada operación de cambios internacionales? ¿Para qué se hace ese control si el país tiene más de 15 meses de importaciones en reservas internacionales? ¿Para qué el control si los miembros de la junta del Banco de la República pregonan que hay libertad cambiaria?

Las cuentas mecanismo de compensación crean un limbo jurídico. El que las maneja puede tener sus divisas en el exterior y con la sola consignación en ellas ya está reintegrando el producto de sus exportaciones o servicios cambiarios. El que no tiene cuenta tiene que reintegrar físicamente las divisas al país y no puede reinvertir los saldos.

Las cuentas como mecanismo puente se utilizan para hacer pagos en el exterior, con divisas previamente adquiridas en el mercado cambiario. O sea que un importador que no exporte puede abrir este tipo de cuentas. Compra las divisas en el mercado cambiario colombiano, consigna el cheque en el exterior y hace el pago. Las consignaciones deben provenir únicamente de compras de divisas hechas en el mercado cambiario colombiano.

Las cuentas como fondo rotatorio tienen un cupo asignado, sobre el cual se hacen pagos en el exterior. El cupo debe restablecerse dentro del plazo máximo otorgado para hacer cada uno de los pagos de utilización de la cuenta. La utilización de estos dos últimos tipos de cuentas no exime a sus propietarios de la obligación de reintegro de las divisas recibidas, que deben canalizarse a través del mercado cambiario. Nadie que haya sido sancionado por la Superintendencia de Control de Cambios, o por infracciones aduaneras o se le haya negado el pago de Cert, puede abrir este tipo de cuentas.

Estas cuentas deben registrarse en el Banco de la República, máximo 30 días después de su apertura. Solamente las personas naturales o jurídicas que reciban pagos en el exterior pueden utilizar el mecanismo de compensación. Solamente las personas naturales o jurídicas que realicen pagos en moneda extranjera pueden utilizar las cuentas puente. Las cuentas fondo rotatorio para las personas que no cumplan las condiciones anteriores deben ser autorizadas por el Banco de la República, una vez la persona demuestre la necesidad de utilización de las mismas.

Los ingresos y egresos de estas cuentas deben corresponder únicamente a operaciones del mercado cambiario. Los saldos pueden invertirse en papeles con plazos no superiores a tres meses, con excepción de lo dispuesto para las cuentas mecanismo de compensación. Los cuentahabientes deben presentar cada trimestre calendario al Banco de la República, el extracto de la cuenta, un informe sobre las inversiones realizadas y una relación de las operaciones efectuadas. Si las reservas internacionales llegan a menos de cinco meses de importaciones, el Banco de la República puede exigir el reintegro de los saldos, así como de las inversiones, una vez se venza el plazo establecido para las mismas.

Los sectores petrolero, de gas natural, carbón, ferroníquel, uranio, los proveedores de servicios al sector petrolero y las zonas francas tienen un régimen especial. Las ventas en el exterior no tienen que reintegrarse. Sus operaciones se canalizan a través del mercado cambiario, pero no están obligados a reintegrar sus exportaciones, ni pueden comprar divisas en el país para pagar importaciones. Estos pagos deben hacerse directamente en el exterior. Pueden reintegrar únicamente los dólares necesarios para asumir sus gastos en pesos, o sea para pagar la mano de obra y proveedores nacionales. No hay que informar al Banco de la República sobre los movimientos, saldos y extractos de las cuentas.

Este régimen sí significa libertad cambiaria. No hay obligación de reintegro de las exportaciones; las divisas destinadas a pagos por importaciones no tienen que comprarse en el mercado cambiario. Se reintegra únicamente lo necesario para financiar los gastos en pesos. Con este régimen, las autoridades ya tienen experiencia en administrar la libertad cambiaria. Lo ideal sería extender el sistema para todo el universo de operaciones internacionales. Ello frenaría la presión sobre las reservas internacionales, la tendencia a la reevaluación del peso, se podría eliminar el certificado de cambio y de una vez por todas, tendríamos un sistema cambiario transparente.

Si usted es intermediario del mercado cambiario, Fondo Nacional del Café o Ecopetrol, puede tener una cuenta en el exterior, con permiso de las autoridades y control estricto.

Si usted es diplomático o funcionario de organismos internacionales puede tener cuenta en dólares en el país. Si es casa de cambios, compañía de financiamiento comercial o agencia de viajes puede tener también cuenta en dólares en el país, previa autorización del Banco de la República.

Si usted tiene un hotel, está en el peor de los mundos; no puede tener cuenta en dólares en el país, pero tampoco puede tenerla afuera por ninguno de los tres mecanismos existentes, pues las divisas de turismo no se canalizan por el mercado cambiario, sino por el mercado libre. Podría abrir una cuenta libre, pero si llega a los US$ 20.000 tiene que someterse al riguroso control trimestral del Banco de la República.

Si usted opera en el mercado cambiario puede tener cuenta de compensación, puente o fondo rotatorio, con registro y control del Banco de la República. Si opera en el mercado libre puede tener cuenta con movimientos de hasta US$ 20.000 por transacción. En resumen, mientras persista la obligatoriedad de reintegrar las divisas de exportaciones y servicios del mercado cambiario, sigue existiendo control de cambios en Colombia. La señal para que los colombianos sepan cuándo habrá libertad cambiaria en el país, es cuando alguna resolución de la junta directiva del Banco de la República exprese específicamente que el reintegro de divisas para exportaciones de bienes no es obligatorio. Lo que han declarado hasta ahora es lo contrario: persiste la obligatoriedad. Cuando se extienda el régimen cambiario del sector minero a toda la economía, habrá libertad cambiaria. Mientras tanto el papeleo que significa manejar una cuenta legal en dólares y la retención del 10% a los dólares del mercado libre, han llevado a un nuevo florecimiento del mercado negro.
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