| 6/10/2005 12:00:00 AM

Salud

Se necesita aumentar la eficiencia, mejorar la interacción entre las IPS y las EPS, mayor estabilidad jurídica y, sobre todo, enfocarse en la prevención y el servicio al usuario.

El enorme crecimiento de las Entidades Promotoras de Salud, EPS, que en poco más de una década han ocupado varios puestos entre las empresas más grandes del país, contrasta con la fragilidad de la institucionalidad en la que se basan. La mayoría de los casos de éxito empresarial todavía está en la tarea de encontrar formas nuevas y seguras para perpetuarlo.

Indiscutiblemente, el fenómeno empresarial del sector es la EPS SaludCoop. Su vertiginoso crecimiento la ha puesto como primer empleador del país, y la ha convertido en una de las 10 empresas más grandes de Colombia, casi cinco veces mayor que Coomeva, su más cercano competidor.

La estrategia que ha diferenciado a SaludCoop ha sido la de extenderse por todo el país para aprovechar el potencial de las ciudades intermedias. Ahí, absorbieron usuarios insatisfechos del Instituto de Seguro Social, ISS. "Aprovechamos la demora del sector público para adaptarse a los cambios derivados de la ley 100", explica Carlos Palacino, presidente de SaludCoop. Además se integraron vertical y horizontalmente, construyendo clínicas y adquiriendo dos de sus competidores, Cruz Blanca y CafeSalud. Por ser una cooperativa, SaludCoop también ha tenido ventajas tributarias frente a los demás jugadores del sector.

Pero no solo el crecimiento de SaludCoop ha sido sorprendente. Empresas como Coomeva, SaludTotal, Susalud y la Organización Sánitas Internacional (OSI) también tienen tamaños considerables. Sin embargo, su margen de rentabilidad es pequeño y su sostenibilidad aún no está garantizada.

Desde el punto de vista financiero, el principal riesgo para las EPS es que el mayor determinante de sus ingresos, la Unidad de Pago por Capitación (UPC), se ha depreciado en términos reales en los últimos años. Esto ocurre porque mientras los costos de la prestación de los servicios de salud aumentan más que el índice de precios al consumidor, la UPC se ha ajustado solo en el mismo porcentaje de este índice.

En segundo lugar, la inestabilidad jurídica genera una constante incertidumbre en el sector. La inestabilidad se manifiesta de muchas maneras, pero la que más afecta los resultados financieros del sistema es la falta de claridad sobre la responsabilidad de las EPS frente a qué tratamientos deben cubrir. "No siempre es claro cuáles procedimientos incluye el Plan Obligatorio de Salud (POS) y cuáles no", explica Augusto Galán Sarmiento, presidente de la agremiación de las EPS privadas, Acemi. Esto dificulta la decisión de hacer o no un tratamiento, y es la causa de gran número de las tutelas que interponen los pacientes para exigir un servicio. Actualmente, según cálculos de Acemi, las tutelas le cuestan al sistema de salud cerca de $51.000 millones al año; esto también deteriora gravemente el flujo de caja de las EPS.

Para solucionar estos dos problemas se debe, en primer lugar, hacer un análisis más técnico para definir el crecimiento de la UPC y en segundo lugar, encontrar una definición más precisa de los servicios que debe cubrir el POS para ser justo con los usuarios, y no atentar contra la viabilidad financiera del sistema.

Por último, es importante encontrar una herramienta más eficiente que las tutelas para resolver las discrepancias entre usuarios y EPS en los casos específicos en los que los derechos de uno y otro no están claramente definidos.

Otro punto de gran debate en el sector es la integración vertical. Muchas EPS están prestando servicios de salud, construyendo o adquiriendo clínicas y centros de diagnóstico. Hay múltiples críticas a este tipo de integración, e incluso algunos proyectos de ley pretenden limitarla. A pesar de la controversia, la integración vertical ha sido importante para el crecimiento empresarial del sector. Les ayuda a controlar los procesos, racionar los costos y establecer estándares de calidad propios. Quienes la critican argumentan que la integración va en contra de la calidad del servicio y de la libre escogencia que se les debe garantizar a los pacientes.

Además de entrar en la prestación de servicios de salud, las EPS han creado sus propios grupos empresariales. Así, SaludCoop es dueña de negocios de lavandería y alimentos, y la Organización Sánitas Internacional incursionó en varios negocios, como el inmobiliario con la Promotora Inmobiliaria Sánitas, el del desarrollo de software con GPM Factoría de Software, el de medicamentos con Farmasánitas y el de educación. En la actualidad, la OSI construye una ciudadela que conjuga proyectos de salud, educación, negocios y hasta vivienda.



Más eficiencia en las IPS

A pesar del crecimiento del sector, no muchos están acostumbrados a hablar de empresarios de la salud. "Hace menos de un siglo, la cadena productiva de la medicina estaba toda en el médico", sostiene Augusto Galán. El sector ha vivido un proceso de especialización que lo hace cada vez más complejo y requiere gran coordinación en el manejo gerencial y administrativo.

El médico pasó a ser un eslabón en la cadena productiva de un sector cada vez más empresarial. Eso se ha demorado en calar entre los prestadores de servicios de salud, IPS, que se han visto obligados a adoptar esquemas administrativos modernos, que penetran la organización y le dan un nuevo sentido a la medicina. La Fundación Santa Fe de Bogotá, por ejemplo, está implementando sistemas de medición de calidad traídos de otros sectores, como el Six Sigma, que establecen mediciones de desempeño con márgenes de error cada vez más estrechos.

Estos cambios llegaron por la creciente necesidad de las IPS de ganar competitividad. La integración vertical de IPS y EPS ha sido un elemento crítico, pues puso en el banquillo la capacidad de las IPS de mantenerse vivas frente a los cambios del sector. La principal estrategia de las IPS ha sido "tratar de mantenerse, mejorando cada vez más la eficiencia interna", explica Juan Pablo Uribe, director de Gestión Integral Corporativa de la Fundación Santa Fe.

Otro punto clave para ser exitoso en la prestación de servicios médicos es encontrar mejores formas para administrar la relación EPS-IPS. Las dos partes tienen intereses completamente encontrados y hay una gran asimetría en la información de cada una. Esto genera una gran tensión, que se manifiesta especialmente en la calidad del servicio al usuario.

El reto es diseñar mecanismos de contratación que optimicen esta relación, y que estén hechos pensando en que el objetivo común entre las partes es la mejor atención del paciente. Una alternativa que hacecarrera es establecer formas de pago atadas a indicadores de calidad del servicio.

A medida que se siga consolidando el sector y las empresas sigan creciendo en eficiencia y tamaño, el sistema debe ir enfocándose cada vez más en lo que es verdaderamente importante. Tanto EPS como IPS deben ir hacia el norte común del sector que es, sin duda, velar por mantener saludables a los colombianos.
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