| 12/17/1999 12:00:00 AM

PUNTO DE INFLEXIÓN

Al comenzar la década de los 70, las reglas del juego empresarial eran muy similares a las de 20 años atrás. Pero para l990, el entorno era casi irreconocible. Y, para sobrevivir, había que adaptarse.

Fue, definitivamente, un período de enormes contrastes y veloz cambio en el mundo de los negocios. Se sude pensar que la apertura a la economía internacional es un tema de los años 90, pero en realidad el impacto de la globalización se dejó sentir sobre la economía colombiana desde los 70. La globalización determinó nuestra suerte por muchas vías: la abundancia de crédito internacional a finales de los 70 y su posterior escasez; las bonanzas del café, el petróleo y las drogas; la crisis de la deuda de América Latina; el auge del contrabando; el rompimiento del Pacto Cafetero y la creciente dependencia política frente a Estados Unidos son solo algunos ejemplos. Las empresas colombianas se fueron adaptando a estas circunstancias casi sin darse cuenta, pero es difícil pensar en un factor importante en el medio empresarial de la época que no tuviera que ver con el entorno internacional.

Muchas cosas cambiaron. Se hizo mucho más arduo para los gerentes definir dónde estaba el norte hacia el cual debían dirigirse. Las variables esenciales sobre las que se montaban los planes se tornaron mucho más volátiles que en el pasado. En la .década de los 70, los precios del café subieron muy por encima de cualquier antecedente en el siglo.

Las reglas del juego en el sistema financiero cambiaron en pocos años y el ambiente se hizo propicio para las tomas empresariales, que ocurrieron rápido y con gran agresividad. En los 80, la crisis de la deuda de América Latina fue una sorpresa para la mayoría. El costo real del crédito también se disparó más allá de cualquier predicción basada en la experiencia. Además de los temas puramente técnicos, la veloz distorsión de los valores hizo muy difícil para los empresarios mantener claridad sobre la dirección hacia dónde debían avanzar sus empresas. ¿Las empresas estaban para lograr resultados de corto o de largo plazo? ¿Debo dedicarme a modernizar mi planta, para ver resultados solo a la vuelta de unos años, o debo empezar a hacer apuestas en el mercado financiero, como hace mi vecino, el que estrena carro dos veces al año? ¿Debo hacerme el de la vista gorda cuando un narcotraficante me proponga un negocio? Estas son preguntas que deben ser respondidas por cada tomador de decisiones en la soledad de su conciencia. Y, la verdad sea dicha, la permisividad y la facilidad con que la sociedad colombiana relajó sus valores tradicionales no ayudaban a quienes enfrentaban estos dilemas Al terminar el período, los empresarios colombianos se encontraron con que el mundo el había cambiado radicalmente frente al escenario que se tenia en los años 60, cuyos elementos básicos, a su vez, habían sido construidos laboriosamente desde los años 30. la década siguiente seria también de grandes cambios, pero esta vez no se podía esperar a que ellos llegaran por su propia cuenta.

Había que inducirlos, para intentar recuperar el terreno perdido.
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