| 11/1/1995 12:00:00 AM

Problemas de demanda

Asociación Nacional de Industriales

La actividad industrial registró un desempeño aceptable durante los primeros siete meses de 1995, al crecer 4.1% frente a igual período del año anterior. Sin embargo, en el segundo trimestre se observó una desaceleración, ya que hasta marzo venía creciendo al 6.4%. Este deterioro es más marcado al incluir la trilla de café en cuyo caso estos mismos crecimientos fueron de 1.8% y 4.8% respectivamente.

Este comportamiento industrial no ha sido homogéneo. En general, quince sectores que representan el 68.8% de la producción y 57.7% del empleo presentaron crecimientos por encima del 4%. Dentro de este grupo se destaca el alto dinamismo de alimentos sin trilla de café (8.7%), sustancias químicas (9.2%), papel (9.9%), otros derivados del petróleo, (10.4%), bebidas (14.1%), equipo científico (18.9%) y muebles de madera (21.0%). De todas formas, aun en estas actividades con mejor comportamiento, la producción se ha desacelerado, pues en conjunto el crecimiento pasó de 11.9% hasta marzo, a 8.5% para los primeros siete meses de 1995.

De otro lado, catorce sectores que representan el 31.2% de la producción y generan 42.3% del empleo industrial, han registrado todos caídas en su producción. En efecto, hasta marzo en conjunto caían 8.4%, y al concluir julio esta caída se situó en 12.5%. Las mayores caídas se presentaron en trilla de café (-31.6%), cuero (-16.8%), caucho (-15.9%), derivados del petróleo (-15.1%), tabaco (-13.8%), confecciones (-11.1%), imprentas (-7.3%) y calzado (-7.1x/0). Este conjunto incluye actividades que enfrentan se ríos problemas de contrabando, insumos de la construcción y sectores con tradición exportadora. El comportamiento heterogéneo también se da cuando se analizan las empresas por tamaño. Según Acopi, las pequeñas y medianas empresas enfrentaron una difícil coyuntura en el primer semestre de 1995, debido a la disminución en la producción, las ventas y el empleo, un aumento en los costos de producción, dificultades para la consecución de capital de trabajo, la disminución de la demanda y el aumento del contrabando. Por su parte, de acuerdo con los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial de la ANDI, la gran empresa ha mantenido un buen desempeño a pesar del deterioro en el clima de los negocios.

Así las cosas, aunque el desempeño industrial sin trilla de café hasta julio aún mantiene tasas adecuadas de crecimiento, el panorama no está despejado, ya que se perciben claros síntomas de desaceleración, y un grupo importante de sectores muestra caídas persistentes en su producción y por tanto su situación puede calificarse como recesiva.

Las dificultades que han enfrentado las empresas en 1995 se han reflejado en la Encuesta de Opinión Industrial de la ANDI del mes de agosto, donde el porcentaje de empresarios que califica la situación actual como buena fue de sólo 48.6%, siendo ésta la calificación más baja desde que en la encuesta se incluye esta pregunta. Esta situación se explica en buena parte por los problemas que afectan directamente a la actividad productiva y por el ambiente de incertidumbre generado por la actual situación política del país.

Con respecto al deterioro en el clima de los negocios, se destaca el problema de demanda que se ha venido agudizando a lo largo del año. Estrechamente ligados con este problema están la apertura, el contrabando y la lenta rotación de la cartera. La disminución en la demanda, que se ha generalizado a toda la economía, ha dificultado la recuperación de la cartera. Adicionalmente, la apertura y la persistencia del contrabando y otras prácticas desleales, se han traducido en una sustitución de la demanda doméstica por productos importados.

También es importante señalar otros problemas que afectan a sectores en particular. Es el caso de actividades que al ser calificadas como de alto riesgo, prácticamente se les cierra el acceso al crédito, repercutiendo no solamente sobre el sector, sino también sobre toda la cadena productiva y dificultando aún más la solución de los problemas financieros de estas empresas.

Otra dificultad planteada reiteradamente por los sectores de confecciones, imprentas y algunos subsectores metalmecánicos, es la falta de mano de obra calificada. Esta situación pone de manifiesto el poco avance logrado en el sistema educativo y la precaria capacidad del SENA para cumplir con los requerimientos de calificación de la mano de obra para la industria.

Finalmente, el problema de rentabilidad se ha generalizado a la mayoría de los sectores, siendo especialmente grave en cuero, textiles, confecciones, tabaco, caucho, plástico, minerales no metálicos y metalmecánica. Para el consolidado industrial, 58.4% de los encuestador reportó en agosto una caída en la rentabilidad y sólo el 24.2% reportó una mejoría en este indicador.

En el mejor de los casos y en el corto plazo, se tendrá una nueva devaluación, que ojalá no vaya acompañada de restricciones adicionales a las exportaciones colombianas y problemas de pagos.

Otro factor de incertidumbre para la industria es la negociación planteada con el Mercosur, en la cual se identifican muchos riesgos y muy limitadas ventajas.
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