| 9/18/2009 12:00:00 AM

Postobón

Si hay una compañía que ha logrado cambiarle radicalmente la cara a su negocio en los últimos años, esa es Postobón.

Este gigante de las bebidas, que estuvo herido de muerte a finales de los 90, logró recuperar su dinamismo y volvió a ser un competidor fuerte, ejemplo de solidez y liderazgo.

Hace nueve años, la compañía debía $1 billón, entre deuda financiera y deuda a sus proveedores, y su flujo de caja no producía lo suficiente para pagar sus obligaciones. Por eso, tuvo que vender uno de sus activos más valiosos (Cervecería Leona) a su mayor competidor (Bavaria). Hoy, la situación es muy distinta. El próximo 9 de diciembre, luego del pago de $25.000 millones a sus tenedores de bonos, Postobón da por saldados los compromisos financieros que se derivaron de la época de vacas flacas. Además, espera terminar el año con ventas por $1,8 billones, lo que representa un crecimiento de 12% frente a los resultados de 2008, y es una cifra que casi triplica sus ventas del año 2000.

En los últimos tres años, la empresa ha estado poniéndose al día en las inversiones rezagadas, y no solo ha renovado casi 1.000 vehículos de su flota, sino que ha invertido en la construcción y ampliación de plantas y de centros de mantenimiento que la han vuelto a poner en la vanguardia del sector. "Desde hace 3-4 años, toda la generación de caja de Postobón se reinvierte en Colombia. No se pagan dividendos, se invierten en el país y en la empresa", afirma, orgullosamente, Héctor Fernando García, presidente de Postobón.

En febrero inauguró la planta de Yumbo, en el Valle del Cauca, una de las más modernas de América Latina. Y en lo corrido del año inició la construcción de las plantas de Hipinto en Pie de Cuesta, Santander; de Postobón en Malambo, Barranquilla, donde producirá gaseosas y jugos; la planta de agua embotellada de Bello, en Antioquia, y está ampliando la capacidad de Gaseosas Colombianas en Soacha y de Postobón en Cartagena. Además, este año estarán en operación cinco plantas de tratamiento de aguas residuales y se están construyendo centros de distribución en Ricaurte, Cundinamarca; Ocaña, Norte de Santander; Pinchote, Santander; Bosconia, Cesar e Itaguí, Antioquia. Y se está doblando la capacidad del centro de distribución de Barbosa, Santander.

Este año, las inversiones superarán los US$200 millones, una cifra similar a la que se invirtió en 2008. "Hay que consolidar y fortalecer la operación en Colombia, y luego sí ir al exterior", señala García. El objetivo de la empresa es terminar esa consolidación en 2011.

Fortaleciendo las marcas Paralelo a la inversión en mejoramiento de la capacidad de producción y de distribución, la empresa ha estado muy activa fortaleciendo y renovando su portafolio. En 2000, solo participaba en tres categorías: aguas, jugos y gaseosas. Hoy, tiene bebidas energizantes, isotónicas y té. Esta diversificación de portafolio le ha permitido crecer el mercado de bebidas y lograr que el 85% de sus ingresos se derive de marcas propias, un récord que no tiene ninguna compañía del ramo en América.

El otro aspecto que descuidó durante la crisis pasada, y que ha venido reforzando, es el del capital humano. Postobón era tradicionalmente una empresa empírica, y poco a poco se ha ido profesionalizando. Hoy tiene 800 profesionales, de los casi 11.500 que laboran en la compañía. Pero, también, les ha ido abriendo las puertas a las mujeres: 160 profesionales mujeres ocupan posiciones en las gerencias de planta, ventas, jefaturas de ventas, producción, personal y la dirección nacional de clientes, entre otras. La empresa está recuperando el tiempo perdido en inversión, desarrollo de talento, marcas y producto. Y eso lo notan los hogares y los empresarios.

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