| 6/6/2008 12:00:00 AM

Petróleo y gas

En el reaprovechamiento de campos maduros se han invertido unos US$3.150 millones durante los últimos cinco años, de los cuales US$1.157 millones se ejecutaron en 2007.

En tiempos gozosos se encuentra la industria petrolera colombiana, y en general la de los hidrocarburos, la cual durante los dos últimos años ha registrado incrementos sostenidos, no solo de los niveles de producción de crudo y gas, sino de exploración de nuevas áreas potenciales.

Aunque variables externas -como el incremento de los precios internacionales del petróleo, que superó en mayo la cota de los US$135,05 por barril- han incidido en la bonanza por la que atraviesa la industria, los resultados favorables también son efecto de unos procesos de transformación que están llevando a las empresas a abrir prospectivas de negocios dentro de su mismo sector y a una política petrolera abierta a la inversión extranjera, con reglas claras y flexibles de fomento de la exploración, que se concretó con la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), ya hace cinco años.

El nacimiento de la ANH, que adquirió la responsabilidad de buscar y atraer inversión extranjera, y abrir nuevas oportunidades de exploración y producción para garantizar la autosuficiencia petrolera del país, ha sido considerado como el punto de quiebre para el resurgimiento del sector y la generación de interés de las multinacionales en Colombia. El balance ha sido favorable: a 2007, la ANH había suscrito 127 contratos de exploración y producción y otros 57 de estudios de sísmica y prospección geológica. Para 2008, la perspectiva apunta a 550.000 barriles promedio año, 31.000 más que la media total de 2007 y al incremento de la actividad de búsqueda de petróleo en por lo menos 85 pozos exploratorios, cifra que supera los 71 del año pasado.

Como consecuencia de lo anterior, se presentaron otro par de variables que de manera convergente e integrada llevaron a la industria a mejorar sus índices de productividad; una estrategia de adquisiciones y alianzas entre compañías para integrar procesos, incrementar producción y abrir nuevas alternativas de negocios, y la decisión de explotar los campos pequeños y reaprovechar los campos maduros.

Un ejemplo reciente de los movimientos empresariales fue la creación -consolidada en febrero pasado- de PacificRubialesEnergy, producto de la integración entre Pacific Stratus Energy, que opera uno de los mayores yacimientos de gas en el norte de Colombia, y PetroRubiales, experta en la producción de crudos pesados en los llanos orientales. Otras movidas similares las protagonizaron la Texas Capital que adquirió a Petropuli y la fusión de Vetra con Petrotesting, entre otras.

Por su parte, Ecopetrol adquirió a Propilco (Polipropileno del Caribe) para aprovechar el potencial petroquímico derivado del proceso de refinación, estableció acuerdos con Pdvsa para operar el gasoducto desde Ballenas (Guajira) a Maracaibo (Venezuela), y acordó con PacificRubialesEnergy la construcción de un oleoducto para transportar crudos pesados en los llanos.

En la misma onda de transformación estuvo la estadounidense Occidental que enfocó la acción en otros prospectos petroleros con buen potencial, sin dejar de lado sus activos localizados en Arauca. Hoy trabajan en proyectos en Girardot, Cundinamarca, con buenas perspectivas de producción.

Por su parte, la explotación de campos pequeños y el aprovechamiento de los campos maduros pretende revertir la curva de declinación de producción que empezó a registrarse a comienzos del siglo. "En los pequeños tienen juego las compañías menores, mientras que en los campos viejos, las compañías medianas van con tecnología de punta", dijo Armando Zamora, director de la ANH

Esta estrategia ha sido fundamental en el incremento de los índices de producción de crudo. Así lo confirma el presidente de la Asociación Colombiana de Petróleo (ACP), Alejandro Martínez, quien afirma que gracias a lo anterior el país está ganando tiempo para encontrar nuevos yacimientos antes de la fecha en la cual tendría que empezar a importar el petróleo necesario con el fin de abastecer su demanda doméstica. De acuerdo con el Ministerio de Minas y Energía, la autosuficiencia petrolera del país se perderá en el año 2016.

Datos de la industria establecen que en el reaprovechamiento de los campos maduros se han invertido cerca de US$3.150 millones en los últimos cinco años, de los cuales US$1.157 millones se ejecutaron en 2007.
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