| 2/5/2010 12:00:00 PM

Perspectivas globales de energía

Pese a que el mundo seguirá dependiendo de los combustibles fósiles, no hay un consenso frente a cómo puede garantizarse su disponibilidad.

A pesar de la caída de los precios del petróleo desde su pico en 2008, la preocupación sobre la seguridad energética ha aumentado. No hay un consenso entre los países productores y consumidores respecto a cómo desarrollar un sistema de energía más seguro y estable.

Según el panel sobre energía en Davos, la recesión no ha cambiado las perspectivas globales de largo plazo. Se espera que la demanda de energía aumente 40% en los próximos 20 años y que los hidrocarburos cubran el 80% de esta demanda. La recesión tampoco modificó los planes de inversión de las principales compañías de petróleo y gas.

El hecho es que ha habido un cambio estructural en el mercado. Mientras los mercados maduros de Asia y Europa están en una fase descendente en la demanda, China y otros países siguen creciendo.

Sin embargo, hay que continuar haciendo inversiones para compensar la caída natural de entre 4% y 5% anual en los campos existentes y para abrir nuevos. Esto es necesario con miras a abastecer la demanda en los siguientes 20 años, la cual se estima en US$27 trillones.

Según los productores, para que haya seguridad energética se necesita estabilidad, predictibilidad y equilibro de largo plazo entre los intereses de los productores, los países de tránsito y los consumidores. Si el equilibrio se rompe, habrá problemas. Los productores necesitan estabilidad para justificar las inversiones en la exploración y producción y en la infraestructura de refinación y suministro. Al final, la mayor parte de energía que necesita el mundo continuará viniendo del gas y el petróleo, aún si se cumplen las metas agresivas de estabilización de las emisiones de CO2.

Por su parte, los consumidores privados necesitan precios estables que garanticen su movilidad y el funcionamiento armónico del sistema económico. Muchos consumidores industriales dependen de los hidrocarburos como materia prima y no pueden pasar fácilmente los mayores precios a sus consumidores. Ellos también necesitan precios estables para la sostenibilidad de sus negocios y las coberturas financieras no la pueden proveer cuando la volatilidad de los precios se cuadriplica.

Hay nuevas fuentes de petróleo y gas a nivel mundial. Azerbaiyán espera duplicar o triplicar el suministro de gas, especialmente a los países vecinos y a la Unión Europea. Por su parte, la tecnología está incrementando rápidamente la capacidad de las compañías más tecnificadas y especializadas para desarrollar pozos submarinos profundos (10 Km) en el Golfo de México y en el Ártico.

Los grandes productores enfrentan muy buenas perspectivas. Iraq va a producir diez millones de barriles de petróleo diarios en los próximos diez años. Arabia Saudita, que en la actualidad tiene capacidad ociosa de cuatro millones de barriles día (y una capacidad total de entre 10 y 12 millones de barriles día), planea mitigar cualquier reducción natural de la producción en sus pozos principales y podría generar aumentos adicionales.

El gas puede desempeñar un papel creciente, especialmente en el tránsito hacia un futuro energético más sostenible ambientalmente, ya que existe en abundancia y es una fuente de generación de electricidad más limpia. Lo que el mundo desea.

Por lo visto, a pesar de la creciente demanda de energía, los desarrollos tecnológicos y la modernización de las técnicas de producción llevarían a pensar que la probabilidad de una nueva crisis energética sea baja. Sin embargo, la incertidumbre central no será tecnológica, sino política. Todo dependerá de la estabilidad de las instituciones en el mundo.

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